En el marco del juicio por el hundimiento del ARA San Juan, este viernes se llevó adelante una inspección ocular sobre el submarino ARA Santa Cruz en las instalaciones de Tandanor, en la Ciudad de Buenos Aires, en una medida considerada relevante para el desarrollo del debate oral que se realiza en Río Gallegos.
La recorrida fue dispuesta por el Tribunal Oral Federal de Santa Cruz y tuvo como objetivo permitir que jueces, fiscales, querellantes y defensas pudieran observar directamente la estructura y funcionamiento de una nave gemela al ARA San Juan, incorporando una referencia física a cuestiones que hasta ahora venían siendo abordadas principalmente a través de testimonios, informes técnicos y documentación incorporada al expediente.
El ARA Santa Cruz, perteneciente al mismo modelo TR-1700 que el submarino hundido en 2017, permanece fuera de servicio desde 2014, luego de ingresar a una reparación de media vida que nunca fue completada. Actualmente, la unidad se encuentra en proceso de desguace, tras la rescisión del contrato de reparación por parte de la Armada Argentina en 2019.
Durante la inspección, las partes pudieron recorrer distintos compartimentos internos del submarino y observar sistemas vinculados a la propulsión, inmersión, ventilación y seguridad. La medida permitió además dimensionar físicamente la complejidad estructural y operativa de este tipo de embarcaciones, un aspecto que fue mencionado en reiteradas oportunidades a lo largo de las audiencias testimoniales.
La recorrida también volvió a poner el foco sobre la válvula E-19, uno de los elementos más mencionados durante el juicio. La E-19 forma parte del sistema de ventilación del submarino y adquirió relevancia dentro del debate oral a partir de distintos testimonios que la vincularon con maniobras realizadas durante navegaciones previas del ARA San Juan y con hipótesis analizadas sobre el posible ingreso de agua al sistema de baterías.
En ese contexto, la inspección permitió a jueces, fiscales, querellas y defensas observar físicamente la disposición de esos componentes dentro de un submarino del mismo modelo TR-1700, aportando una referencia concreta sobre espacios, conexiones y funcionamiento interno.
Más allá de las distintas posiciones asumidas por las partes dentro del proceso, la medida fue valorada como una instancia de singular relevancia, al ofrecer a todos los actores del juicio —magistrados, fiscales, defensores y querellas— una referencia material, directa y verificable sobre el funcionamiento de equipos, sistemas y estructuras que integran el núcleo técnico de la causa.
Su importancia adquiere mayor dimensión frente a la complejidad específica de los hechos bajo análisis: allí donde la decisión judicial debe apoyarse en elementos altamente técnicos, toda aproximación concreta al objeto juzgado contribuye a reducir márgenes de abstracción y a fortalecer la comprensión institucional de aquello sobre lo cual deberá impartirse justicia.
La inspección se realizó además en un momento de impacto y sensibilidad del debate oral, antes de una nueva etapa de declaraciones y pericias que será retomada el próximo 18 de mayo en Río Gallegos, tras un breve receso dispuesto por el tribunal.
En ese contexto, la observación directa del ARA Santa Cruz aparece como un elemento que podría facilitar la interpretación de futuras exposiciones técnicas dentro de un juicio atravesado, desde su inicio, por un alto grado de complejidad operativa y naval.






