El nuevo aumento en el precio de los combustibles volvió a encender las alarmas en la industria pesquera argentina, particularmente en la Patagonia, donde empresarios del sector advierten que la estructura de costos atraviesa un escenario cada vez más difícil de sostener. En ese contexto, las negociaciones salariales con el gremio de la estiba sumaron un nuevo foco de preocupación y amenazan con trabar el inicio de la inminente temporada de langostino en aguas nacionales.
Desde la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP) señalaron que el reciente ajuste aplicado al gasoil impacta de lleno sobre una actividad que ya venía afectada por el incremento de gastos operativos, la presión impositiva y la pérdida de competitividad en los mercados internacionales.
Otro de los principales focos de conflicto se concentra en la discusión paritaria con el SUPA, que reclama una recomposición salarial cercana al 27%. Del lado empresario sostienen que, en las actuales condiciones económicas, resulta inviable afrontar una suba de esa magnitud sin afectar la rentabilidad de la cadena productiva y el posicionamiento del langostino argentino en el exterior.
El presidente de CAPIP, Agustín de la Fuente, manifestó que la prioridad del sector pasa hoy por preservar la actividad y sostener el empleo, en medio de un escenario económico complejo a la hora del impacto de costos sobre valores de ventas que también golpea a otras ramas vinculadas a la producción y la logística. Según explicó, las negociaciones con las tripulaciones lograron cerrarse, pero el frente abierto con la estiba continúa siendo un tema pendiente para garantizar el normal funcionamiento de las plantas procesadoras.
Ya lo habíamos anticipado a partir de los hechos ocurridos la semana pasada en Comodoro Rivadavia, donde dos unidades pesqueras quedaron expuestas a una operatoria cargada de dificultades. La empresa armadora debió movilizar al BP Marlene del Carmen y al BP Nddanddu desde ese puerto hacia Caleta Paula, en Santa Cruz, para completar el alistamiento, luego de haber contratado previamente un servicio privado de descarga para poder vaciar sus bodegas en Comodoro Rivadavia. El resultado fue una secuencia de costos evitables, falta de previsibilidad, decisiones intempestivas y un esquema operativo que, aunque intenta encontrar una dinámica más fluida, hoy convierte cada eslabón de la cadena de servicios en un problema concreto para la actividad.
Mientras tanto, las expectativas están puestas en la reunión de la Comisión de Seguimiento de Langostino prevista para el viernes, donde participarán técnicos del INIDEP y autoridades pesqueras para evaluar el estado del recurso y avanzar en la planificación de futuras prospecciones.
En el sector consideran que los próximos días serán determinantes para intentar acercar posiciones con el sindicato que conduce Alexis Gutiérrez y evitar mayores demoras en el comienzo de la zafra, aunque en la mañana del lunes pasado hubo una reunión donde la Secretaria de Trabajo llamó a las partes, después que el gremio no acatara la conciliación obligatoria, y por el lado sindical quedó desierta, no se presentó nadie.
En otro aspecto, pese al estado de la situación, desde CAPIP remarcaron la importancia de mantener el diálogo abierto y encontrar un esquema que permita compatibilizar las demandas salariales con la delicada situación económica que atraviesan las empresas pesqueras, muchas de ellas de carácter familiar.






