La muerte de Matías Oscar Vilchez, el marinero de 37 años fallecido a bordo del BP Don Nicola cuando el buque regresaba hacia el puerto de Mar del Plata, ingresó en una nueva instancia judicial. La Justicia Federal comenzó a analizar las circunstancias que rodearon la asistencia médica recibida por el tripulante durante las horas previas al desenlace y las decisiones operativas adoptadas mientras la embarcación navegaba rumbo a tierra.
El caso quedó bajo estudio a partir de una presentación impulsada por la familia del trabajador, representada por el abogado Leandro Laserna. Según esa denuncia, la investigación alcanza la actuación del capitán del buque, Diego Sebastián Bosich, y la intervención del médico Alejandro Sergio Nardelli, quien habría participado en el seguimiento remoto del cuadro de salud informado desde la embarcación.
El antecedente inmediato había sido informado por PESCARE el 25 de abril, cuando se dio cuenta del fallecimiento del tripulante a escasas millas del arribo a Mar del Plata. En aquella primera reconstrucción, surgida de comunicaciones operativas, el marinero había sido reportado con un cuadro digestivo, bajo seguimiento médico remoto, con parámetros inicialmente descriptos como estables durante la navegación.
La nueva presentación judicial incorpora ahora la versión de la familia y, en particular, la declaración de Romina Mangione, esposa de Vilchez, quien mantuvo contacto con el marinero durante las horas previas a su muerte. Ese intercambio, según la querella, constituye uno de los elementos centrales para reconstruir el estado real del tripulante mientras el buque continuaba su regreso a puerto.
De acuerdo con la denuncia, Vilchez se había embarcado el 18 de abril de 2026 como marinero del BP Don Nicola. El cuadro de salud habría comenzado el 24 de abril, cuando el trabajador manifestó fuertes dolores abdominales mientras la embarcación se encontraba en altamar.
Siempre según la presentación de la familia, desde el buque se realizó una consulta radial vía VHF al Centro de Tráfico Marítimo de Mar del Plata que fue correspondido por el doctor Alejandro Sergio Nardelli. En ese marco, se habría indicado una primera asistencia y el regreso inmediato a puerto ante la sospecha de un cuadro hemorrágico abdominal. La secuencia posterior es ahora materia de análisis judicial.
La querella sostiene que, con el paso de las horas, el estado de Vilchez se agravó. La familia afirma que presentó vómitos con sangre, diarrea con restos hemáticos, dolores intensos y síntomas neurológicos compatibles con un cuadro severo. Esa evolución habría sido luego asociada a una posible hemorragia digestiva grave.
Dentro del expediente, según lo informado por el abogado de la familia, adquieren especial relevancia los mensajes y audios enviados por el marinero a su esposa. En esas comunicaciones, Vilchez habría relatado el deterioro de su estado de salud y formulado un pedido de asistencia urgente. Entre los mensajes incorporados a la denuncia figura una expresión de extrema gravedad durante la madrugada del trágico día: “Me estoy muriendo. Que manden helicóptero”.
Tras conocerse el pedido de aeroevacuación mencionado en la denuncia, este medio consultó a personal de la Prefectura Naval Argentina sobre la factibilidad de una maniobra nocturna de esas características en alta mar. Las fuentes consultadas explicaron que ese procedimiento queda sujeto a protocolos estrictos de seguridad, tanto para la persona a evacuar como para la tripulación del buque y el personal de rescate.
Entre los factores evaluados se encuentran la visibilidad, la propia cinética en simultáneo de la embarcación y la aeronave, la presencia de cables de acero, aparejos y elementos propios de la operatoria pesquera, además de la disponibilidad de espacios seguros para el abordaje. En determinadas condiciones, precisaron, esos elementos pueden tornar la maniobra operativamente inviable por riesgo para todas las personas y artefactos navales y aéreos involucrados. Por protocolo de seguridad sin luz clara diurna está restringida la operación.
La presentación judicial plantea que, pese al cuadro descripto por la familia y a las indicaciones médicas referidas al regreso a puerto, la asistencia recibida por el tripulante resultó objeto de revisión. También se afirma que Vilchez habría permanecido durante varias horas con un cuadro crítico dentro del buque, antes de ser hallado sin vida en su camarote.
El antecedente publicado por este medio consignó que el BP Don Nicola, matrícula 0893, navegaba hacia Mar del Plata con condiciones meteorológicas favorables y que, en distintos reportes operativos, el tripulante había sido informado como estable. También se indicó que, al momento de comunicarse el fallecimiento, la embarcación se encontraba a unas 27 millas náuticas del puerto, con arribo estimado para las 09:00.
La denuncia de la familia introduce una reconstrucción más severa sobre las horas previas. Según esa presentación, el trabajador habría atravesado aproximadamente 17 horas de agonía y la respuesta a bordo será uno de los puntos que deberá valorar la Justicia Federal, junto con las comunicaciones mantenidas, las indicaciones médicas recibidas y las decisiones operativas tomadas por la conducción del buque.
El fallecimiento de Vilchez generó una fuerte conmoción en el ámbito pesquero marplatense. El arribo del BP Don Nicola al puerto de Mar del Plata quedó atravesado por el impacto humano del caso y por el reclamo de familiares que, tras tomar conocimiento de la muerte del marinero, exigieron explicaciones sobre lo ocurrido durante la navegación final.
A partir de ahora, la investigación deberá determinar con precisión si la asistencia médica, los protocolos de emergencia, las comunicaciones sanitarias y las decisiones adoptadas a bordo se ajustaron a las obligaciones exigibles frente a un tripulante en situación crítica.
El punto central del expediente será establecer qué se sabía, cuándo se supo, qué se indicó y qué medidas concretas se tomaron durante las horas decisivas previas a la muerte de Matías Oscar Vilchez.






