Cabo Vírgenes comenzó las obras de modernización de su planta de procesamiento ubicada en Rawson, Chubut, con una inversión prevista de U$S 1 millón. El proyecto apunta a adecuar la infraestructura al crecimiento que experimentó la compañía durante el último año y avanzar hacia nuevos estándares internacionales de producción.
Los trabajos tendrán un plazo estimado de entre dos meses y medio y tres meses y contemplan modificaciones tanto en las áreas productivas como en los espacios utilizados por los trabajadores. Uno de los principales objetivos será preparar las instalaciones para avanzar hacia la certificación BRCGS, estándar internacional que comprende aspectos vinculados con la inocuidad alimentaria, calidad, trazabilidad y control de procesos.
Cabo Vírgenes ya trabaja bajo estándares y acreditaciones como HACCP, IFS y FDA. Con el nuevo proceso, la intención es incorporar en Rawson el estándar BRCGS con el que actualmente opera la planta que la compañía posee en Palencia, España.
La planta de Rawson tiene una superficie superior a los 10.000 metros cuadrados y capacidad para procesar y exportar más de 10.000 toneladas anuales. La refuncionalización incluirá nuevos vestuarios, baños, comedores, enfermería y lavandería, además de un nuevo acceso con control y filtro sanitario.
También se incorporará equipamiento en las áreas productivas. El proyecto prevé nuevas mesas de trabajo y cintas destinadas al traslado de materia prima, insumos, envases y descartes, con el propósito de reducir movimientos manuales y ordenar la circulación interna.
Uno de los cambios centrales será la instalación de tres nuevas mesas de trabajo, que permitirá elevar de 100 a 140 la cantidad de trabajadores destajistas por turno. De acuerdo con la empresa, esta ampliación permitirá incrementar la capacidad operativa y reorganizar el proceso productivo.
“La planta de Rawson necesitaba acompañar el crecimiento que tuvo Cabo Vírgenes en este último tiempo. La certificación BRC nos exige cambios concretos en infraestructura y procesos, pero también queríamos aprovechar la obra para mejorar las condiciones de trabajo de nuestra gente e incorporar tecnología”, explicó Juan Pablo Basavilbaso, gerente general de Cabo Vírgenes.
El cronograma fue diseñado para que la planta pueda mantener su actividad durante la ejecución de los trabajos. La empresa aprovecha el receso de la planta tras el cierre de la temporada de langostino en aguas nacionales para avanzar con las reformas. Las obras se concentran en el intervalo previo al inicio de la zafra en aguas provinciales, previsto para noviembre, con el objetivo de disponer de las instalaciones renovadas para la próxima campaña.
La inversión en Rawson se suma al proceso de crecimiento que AISA Group inició tras adquirir Cabo Vírgenes en 2025. En aquel momento anunció un programa de USD 20 millones destinado a renovar la flota y la infraestructura industrial y ampliar la presencia comercial de la pesquera en Europa y Asia.
Desde entonces, Cabo Vírgenes incorporó cinco embarcaciones, destinó más de USD 2 millonesa la modernización del BP Mar Esmeralda y adquirió Sea Fresh, operación mediante la cual sumó una segunda planta industrial en Chubut.
Actualmente, la compañía dispone de dos plantas industriales en la provincia, seis buques propios y una plataforma logística en España, con una estructura que genera más de 1.000 empleos directos.
La incorporación de Sea Fresh agregó además una instalación de 7.000 metros cuadrados en Puerto Madryn, con capacidad para procesar hasta 25 toneladas diarias y una cámara frigorífica para 1.800 toneladas.
El crecimiento también alcanzará la estructura administrativa y comercial. Cabo Vírgenes inaugurará nuevas oficinas en la Ciudad de Buenos Aires, desde donde prevé reforzar áreas como Finanzas, Contabilidad y Comercio Exterior.
En poco más de un año, la pesquera amplió su presencia industrial desde Rawson hacia Puerto Madryn, consolidó una flota de seis buques y aumentó su capacidad de procesamiento. Actualmente comercializa langostino salvaje en más de 50 países y, según informó la compañía, proyecta alcanzar una participación del 7% de las exportaciones pesqueras argentinas.






