Mar del Plata podría sumar un segundo parque submarino destinado al buceo, la investigación y las actividades recreativas. El Ministerio de Ambiente de la provincia de Buenos Aires mantiene abierta la instancia de participación pública correspondiente al proyecto de creación del Parque Submarino “Kyokko Rua”, que incluye el hundimiento controlado del BP Scombrus II.
La iniciativa es impulsada por la Asociación Civil Thalassa Escuela de Buceo y actualmente atraviesa el procedimiento de evaluación necesario para obtener la Declaración de Impacto Ambiental. La consulta pública permanecerá abierta hasta el 23 de septiembre y permite acceder a la documentación ambiental del proyecto y presentar observaciones ante la autoridad provincial.
El nuevo espacio se proyecta en torno al pecio del Kyokko Rua, hundido en 2025, y se encontraría en un sector diferente y más alejado de la costa que el actual Parque Submarino Cristo Rey.
De acuerdo con el Estudio de Impacto Ambiental sometido a consulta pública, el punto propuesto para el hundimiento del BP Scombrus II se encuentra en las coordenadas 38° 10′ 24″ de latitud Sur y 57° 27′ 00″ de longitud Oeste.
El sector está ubicado aproximadamente a 6,5 millas náuticas del Faro de Mar del Plata y a 8,5 millas náuticas de la punta de la Escollera Sur, en cercanías del denominado Banco de Afuera.
La zona presenta profundidades de entre 18 y 25 metros y, según los impulsores, se encuentra fuera de las rutas de navegación comercial y de sectores destinados a la explotación pesquera comercial. La elección del área también tuvo como antecedente trabajos hidroacústicos realizados por el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), destinados a obtener información sobre profundidad y características del fondo marino.
El proyecto prevé sumar al lugar el BP Scombrus II, un pesquero de 35,4 metros de eslora y 7,38 metros de manga que se encuentra fuera de servicio en el Puerto de Mar del Plata.
Antes de su traslado al sitio definitivo, la embarcación deberá atravesar tareas de acondicionamiento y limpieza para retirar aquellos componentes susceptibles de provocar contaminación. Posteriormente se realizaría el traslado y hundimiento controlado sobre un fondo predominantemente arenoso.
El estudio ambiental considera que la alteración sobre el fondo durante esa operación sería de baja escala y plantea que, una vez asentada, la estructura ofrecerá un nuevo sustrato para la colonización de organismos marinos y refugio para distintas especies.
La propuesta se suma a una historia de más de cuatro décadas de arrecifes artificiales frente a Mar del Plata. El antecedente es el Parque Submarino Cristo Rey, creado el 27 de junio de 1981 a partir del hundimiento del casco del buque que le dio nombre.
Ubicado frente al Faro de Punta Mogotes, a unos cinco kilómetros de la costa, el Cristo Rey es actualmente el único parque submarino reconocido de la provincia de Buenos Aires y fue concebido para la práctica del buceo deportivo, el estudio de la fauna y flora marina y actividades de carácter técnico y turístico.
Con el paso de los años se incorporaron otros pecios a ese entorno, transformando el área en un espacio de interés tanto recreativo como científico. Los estudios realizados sobre esas estructuras mostraron cómo los cascos hundidos pueden ser progresivamente colonizados por organismos y funcionar como refugio para peces e invertebrados.
El proyecto “Kyokko Rua” busca avanzar sobre esa experiencia, aunque en una ubicación diferente y a mayor profundidad, conformando así un segundo espacio submarino frente a Mar del Plata.
Uno de los argumentos que acompañan este tipo de iniciativas es la posibilidad de dar un destino final a embarcaciones que permanecen inactivas ocupando sectores operativos del puerto.
En lugar de mantener esos cascos en muelle o avanzar exclusivamente con su desguace, el proyecto propone su acondicionamiento ambiental y posterior utilización como arrecifes artificiales. Una vez sumergidas, las estructuras generan superficies duras sobre fondos predominantemente arenosos que pueden ser colonizadas por organismos marinos.
Para el BP Scombrus II, el proyecto contempla además un Programa de Monitoreo Ambiental posterior al hundimiento, con participación de especialistas vinculados a la Universidad Nacional de Mar del Plata, destinado a seguir la evolución ambiental del sitio.
La evaluación presentada considera que los principales efectos negativos asociados a la preparación, traslado y hundimiento serían temporales y localizados, mientras que proyecta beneficios a más largo plazo relacionados con la generación de hábitat, la investigación científica y el desarrollo del buceo.
La apertura de la consulta pública no implica todavía la autorización definitiva del proyecto. Los aportes que se reciban durante el proceso deberán ser considerados por la autoridad ambiental bonaerense antes de resolver sobre el otorgamiento de la Declaración de Impacto Ambiental.
De obtener los permisos correspondientes y concretarse el hundimiento del BP Scombrus II, Mar del Plata pasaría a contar con un nuevo parque submarino, más alejado y profundo que el histórico Cristo Rey, ampliando un modelo que combina la reutilización de antiguos cascos, la generación de arrecifes artificiales y el desarrollo de actividades científicas, recreativas y turísticas vinculadas al mar.






