El conflicto entre Conarpesa y el Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (STIA) continúa sin acercamiento de posiciones. El presidente del grupo empresario, Fernando Álvarez Castellano, ratificó que mantendrá el esquema de trabajo basado en dobles turnos e incentivos por producción para la próxima temporada de langostino, a pesar de los cuestionamientos planteados por la organización sindical.
Las declaraciones fueron difundidas por la propia compañía el 14 de octubre, a través de su sitio institucional, bajo el título “Álvarez Castellano: Libertad de elección para los trabajadores y libertad de expresión para la prensa”. En esa publicación, el empresario expuso su posición frente al conflicto con el STIA y reafirmó las condiciones productivas que pretende implementar durante la próxima temporada de langostino.
En medio de las diferencias con la organización sindical, el empresario aseguró que la modalidad propuesta «se mantiene a rajatabla» y reiteró que el objetivo de la compañía es alcanzar una capacidad de procesamiento de hasta 20.000 cajones diarios; según expresó el empresario en un comunicado difundido por la propia compañia.
La iniciativa forma parte de la reorganización productiva que Conarpesa pretende implementar en sus establecimientos, aunque su aplicación continúa siendo motivo de controversia con el gremio.
Álvarez Castellano cuestionó la resistencia del STIA al nuevo esquema y sostuvo que los trabajadores deben tener la posibilidad de decidir si aceptan las condiciones ofrecidas.
“El que paga soy yo, no sé qué pretenden”, expresó al reafirmar que no modificará la propuesta presentada.
Según indicó, el 90% de los trabajadores de Puerto Madryn ya firmó su aceptación, mientras que los delegados sindicales no acompañaron el acuerdo. Se trata de una cifra proporcionada por el empresario que no fue acompañada, en las declaraciones difundidas, por documentación que permita verificarla de manera independiente.
El titular de Conarpesa también cuestionó que el sindicato haya trasladado sus planteos a Rawson y advirtió que, si no se alcanza un entendimiento, la empresa podría concentrar su operatoria en Puerto Madryn.
La posibilidad de modificar la distribución de la actividad entre ambas localidades introduce un elemento de preocupación laboral, debido a las consecuencias que una eventual reorganización podría tener sobre los puestos de trabajo vinculados con el procesamiento de langostino.
Durante sus declaraciones, Álvarez Castellano insistió en que la modalidad propuesta busca aumentar la capacidad de procesamiento y generar incentivos asociados a los niveles de producción.
En ese marco, acusó al STIA de intentar condicionar la decisión de los trabajadores y cuestionó que el gremio mantenga una postura contraria al sistema.
“Salen a decir por los medios que es eso o nada, una ridiculez total que complica a la gente que quiere trabajar y necesita trabajar”, manifestó.
También planteó que, si la organización sindical pretende sostener otro esquema de funcionamiento, debería asumir las responsabilidades económicas que ello implicaría.
Las declaraciones reflejan la persistencia de posiciones enfrentadas entre la conducción empresaria y el sindicato, en una discusión que comprende tanto la organización de las jornadas laborales como las condiciones de remuneración vinculadas con la producción.
Las nuevas declaraciones confirman que Conarpesa mantiene su intención de aplicar el sistema de doble turno e incentivos productivos, mientras persisten las diferencias con el STIA respecto de las condiciones laborales.
En un período de preparación de la actividad langostinera en Chubut, la definición del esquema laboral adquiere relevancia tanto para la organización de la producción como para la continuidad del empleo en las plantas pesqueras de Puerto Madryn y Rawson.






