La industria pesquera europea incorporó nuevas tecnologías para transformar restos del procesamiento de pescado y redes fuera de uso en materias primas destinadas a diferentes sectores manufactureros. Los desarrollos forman parte de EcoeFISHent, un proyecto financiado por la Unión Europea que completó cinco años de investigación y alcanzó instancias de producción experimental a escala semiindustrial.
La iniciativa concluyó el 30 de septiembre de 2026, con una inversión total de 18.530.690 euros, de los cuales 15.145.267 euros fueron aportados por la Unión Europea. Coordinado desde Italia por Finanziaria Ligure per lo Sviluppo Economico (FILSE), el programa desarrolló seis cadenas de valor para recuperar materiales procedentes de la pesca, la acuicultura y la elaboración industrial de productos marinos.
Los resultados fueron presentados recientemente en la exposición internacional From Seeds to Foods, organizada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) entre el 8 y el 12 de octubre en Roma, donde el proyecto dispuso de un espacio dedicado a exhibir sus tecnologías de economía circular.
Del pescado procesado a los ingredientes industriales
Una de las investigaciones centrales se concentró en los subproductos generados durante la elaboración de conservas de atún y el fileteado de lubina y dorada procedentes de la acuicultura.
Cabezas, pieles, espinas, escamas y vísceras contienen proteínas y otros compuestos susceptibles de recuperación industrial. Según la Comisión Europea, dependiendo de la especie y del procedimiento de elaboración, estas fracciones pueden representar entre el 20% y el 80% del peso del pescado.
El principal avance consiste en una tecnología patentada de estabilización microbiológica de biomasa, capaz de preservar mezclas de esos materiales sin necesidad de clasificarlos previamente.
La técnica facilita su almacenamiento y transporte, dos operaciones especialmente sensibles cuando se trabaja con materia orgánica de rápida degradación. También permite reducir la complejidad del tratamiento inicial y conservar componentes que luego pueden destinarse a procesos de extracción.
Mediante el empleo de enzimas, membranas de ultrafiltración y nanofiltración, los investigadores obtuvieron extractos cuya composición fue analizada para determinar su posible utilización en suplementos alimenticios, productos cosméticos y recubrimientos biodegradables para envases.
Los procedimientos se desarrollaron inicialmente en laboratorio y posteriormente fueron ensayados a escala semiindustrial, con participación de empresas asociadas al proyecto.
Esta etapa permitió estudiar su funcionamiento bajo condiciones de procesamiento más próximas a las industriales, aunque la explotación comercial de cada producto requiere completar las evaluaciones técnicas y económicas correspondientes.
Seis cadenas productivas y una nueva utilización de las redes
EcoeFISHent organizó sus desarrollos en seis cadenas de valor, cuatro de ellas orientadas a la transformación de subproductos del pescado en ingredientes alimentarios, cosméticos, materiales para envases y productos de aplicación agrícola.
Otra línea incorporó procesos de bioconversión mediante larvas de mosca soldado negra, para obtener fertilizantes, aceites destinados a biodiésel y quitina con posibles aplicaciones cosméticas.
La recuperación de redes pesqueras y de acuicultura constituyó un capítulo específico del programa.
El procedimiento comprende la recolección, separación según la composición del polímero, limpieza y procesamiento de las redes para obtener materiales reciclados.
Entre las aplicaciones desarrolladas se encuentran componentes plásticos para la industria automotriz y envases de productos cosméticos, a partir de polímeros recuperados de artes de pesca que finalizaron su vida útil.
Estas experiencias también permiten abordar un problema operativo de la actividad: la disposición final de materiales sintéticos deteriorados por el uso, cuya recuperación exige circuitos específicos de acopio, clasificación y tratamiento.
Argentina: materia prima y capacidades tecnológicas para ampliar el aprovechamiento
La experiencia europea tiene una vinculación directa con la estructura industrial pesquera argentina, particularmente con el procesamiento de merluza, langostino y calamar.
Las operaciones de fileteado, descabezado, pelado y otras modalidades de elaboración generan subproductos cuya composición ofrece distintas posibilidades de aprovechamiento. Su transformación depende de la conservación de la materia prima, los volúmenes disponibles y la tecnología aplicada.
En el ámbito científico nacional, el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) desarrolla investigaciones orientadas a la valorización de subproductos, obtención de hidrolizados proteicos, recuperación de aceites y compuestos bioactivos, además de otras alternativas para el aprovechamiento de recursos marinos.
Estas capacidades permiten examinar la eventual incorporación de procesos similares en establecimientos nacionales, considerando las características particulares de cada especie y la escala de producción.
Para las plantas ubicadas en Mar del Plata, Puerto Madryn y otros centros de procesamiento, la recuperación de componentes de valor comercial plantea posibilidades de diversificación industrial. Su viabilidad requiere determinar rendimientos de extracción, costos de instalación y operación, exigencias sanitarias y demanda efectiva de los productos obtenidos.
Los resultados de EcoeFISHent aportan antecedentes técnicos para esas evaluaciones. La estabilización de biomasa heterogénea, especialmente, ofrece una alternativa que merece atención en establecimientos que generan mezclas de subproductos durante sus operaciones habituales.
El aprovechamiento industrial de esas fracciones puede modificar el rendimiento económico de la materia prima procesada, al incorporar productos comercializables a partir de materiales actualmente destinados a usos de menor valor o a su disposición final.
Con el programa europeo concluido, sus desarrollos ingresan en una etapa en la que deberán demostrar su competitividad comercial. Para la industria procesadora argentina, el interrogante es, qué proporción de los subproductos generados en sus plantas podría convertirse en nuevos ingresos mediante tecnologías de recuperación y transformación industrial, por ahora, parece estar lejos de esas ideas tratadas en distintos ámbitos europeos.






