El gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal, recorri贸 los puertos de Puerto Deseado y Caleta Olivia y las instalaciones de la empresa Vepez S.A., acompa帽ado por una comitiva de empresarios asi谩ticos que eval煤an la posibilidad de realizar inversiones en la provincia.
Durante su recorrida, el mandatario destac贸 el trabajo realizado por su equipo de gesti贸n para garantizar la paz social en el sector y asegur贸 que, por primera vez en muchos a帽os, existen interesados serios en invertir en la industria pesquera. 鈥Es importante este cambio, hay un nuevo 谩nimo, todos tienen ganas de producir y de trabajar. Estos empresarios que est谩n recorriendo la provincia forman parte de una gesti贸n que realizamos con China. Piensan en proyectos de energ铆a renovable, lo que tambi茅n implica la generaci贸n de empleo鈥, expres贸 Vidal.
Asimismo, el gobernador hizo referencia a la falta de concreci贸n de acuerdos anteriores con China debido a certificaciones gestionadas por empresarios ligados a la pol铆tica que no se materializaron. 芦Por primera vez en mucho tiempo, la Naci贸n le hizo una oferta concreta a China y ellos est谩n evaluando. En los pr贸ximos d铆as definir谩n si contin煤an o no con la obra芦, agreg贸.
Sin embargo, la visita no estuvo exenta de cr铆ticas. Los trabajadores expresaron su descontento, se帽alando que la recorrida del gobernador con la delegaci贸n asi谩tica fue un 芦tour禄 para mostrar una versi贸n distorsionada de la situaci贸n portuaria en Santa Cruz. Seg煤n manifestaron, el objetivo fue presentar un montaje sobre los denominados 芦puertos seguros禄 de la provincia y promocionar la planta de Vepez, actualmente en alquiler.
En ese sentido, se帽alaron que el gobernador ya habr铆a intervenido en la recuperaci贸n de la ex planta de Barillari, favoreciendo a nuevas cooperativas alineadas con su gesti贸n, lo que seg煤n denuncian, podr铆a derivar en condiciones de explotaci贸n laboral similares a las que enfrentan los estibadores portuarios de Caleta Olivia.
Durante la visita del gobernador a Caleta Olivia, trabajadores de la ex planta Barillari exigieron el cambio de cooperativa. Si bien se garantiz贸 la continuidad laboral para todos los empleados, un sector manifest贸 su descontento con la cooperativa actual y solicit贸 al gobierno provincial modificaciones en su estructura de trabajo.
La situaci贸n de la ex Barillari ha sido conflictiva en los 煤ltimos meses. Mientras que la pesca en Puerto Deseado logr贸 estabilidad con paz social y crecimiento, en Caleta Olivia la planta sigue enfrentando dificultades a pesar de estar operativa. Si bien la producci贸n se mantiene, algunos trabajadores no est谩n conformes con los cambios implementados.
鈥 Las cooperativas anteriores estuvieron envueltas en diversas irregularidades, incluyendo el incumplimiento del pago de impuestos municipales y servicios, as铆 como la recepci贸n de materia prima sin la documentaci贸n conforme a reglamentaci贸n 鈥, seg煤n adelantaron a este medio algunos trabajadores del sector procesador. Ante esta situaci贸n, el gobierno decidi贸 intervenir para asegurar la estabilidad laboral y garantizar el funcionamiento adecuado de la planta en la ciudad.
Lo que se evidencia con contundencia en las im谩genes, trasciende el mero descontento y expone, con crudeza, la laxitud y el sesgo del organismo de control sanitario, en particular el SENASA, cuya funci贸n debiera ser garantizar est谩ndares sanitarios estrictos e inapelables en el ingreso a planta de personal externo y visitas sin atuendos correspondientes. Sin embargo, lo que deber铆a constituir un acceso rigurosamente restringido, dadas las implicancias de la manipulaci贸n de materia prima destinada al consumo humano 鈥攖anto en el mercado local como en la exportaci贸n鈥, se desdibuja en una puesta en escena donde la normativa es un recurso maleable y la fiscalizaci贸n, una cuesti贸n de conveniencia. La ausencia de requisitos b谩sicos como guantes, barbijo, delantal, cofia y cubre zapatos no es una an茅cdota menor, sino la prueba irrefutable de la discrecionalidad con la que se administra el control sanitario en Argentina, dejando en evidencia que las restricciones y la aplicaci贸n de la Ley no responden a principios inquebrantables de seguridad alimentaria, sino a una l贸gica de arbitrariedad y simulacro, donde la fiscalizaci贸n y control sanitario es de aplicaci贸n orientativa seg煤n criterio. En fin.






