Los buques pesqueros, Scombrus II y Lunes Santo cortaron amarras en la rada interior del puerto marplatense durante la jornada de ayer, con fuertes vientos del este-sudeste. Ambas embarcaciones permanecían inactivas en el sector interior de la escollera norte, próximas al punto donde termina el muelle y comienza la defensa de rocas de la propia estructura. La pérdida de sujeción exigió una maniobra de asistencia en un espacio condicionado por la cercanía de las piedras y el estado de los cascos, con la fortuna del acontecimiento en horas diurnas.
En el episodio intervinieron Remolcadores Mar del Plata, el Consorcio Portuario Regional Mar del Plata, la Prefectura Naval Argentina y Thalassa Buceo. Según la información reunida, las ráfagas alcanzaron por momentos los 36 nudos, equivalentes a 67 kilómetros por hora, mientras el viento ejercía su empuje sobre los dos pesqueros.
Consultado por PESCARE, Sergio Di Napoli destacó la capacidad operativa de Remolcadores Mar del Plata: “La tarea es parte de los servicios que la empresa está capacitada para ofrecer, con una dotación de vasta experiencia en este tipo de maniobras y en estas condiciones”.
Sobre las dificultades de la intervención, explicó: “La complejidad pasó a tener importancia por tratarse de un día con muchísimo viento que golpeaba a ambos buques y las condiciones particulares de los mismos después de permanecer inactivos durante mucho tiempo, además de la cercanía inmediata de defensas de piedras para el espigón intermedio de la Base Naval Mar del Plata y la escollera norte propiamente dicha”.
“Supervisamos que todo quede amarrado en condiciones y nuestra tarea se cumplió con la planificación que habíamos adoptado para el caso”, afirmó Di Napoli.
El entrevistado también señaló que se desconocía el espesor remanente de las chapas de la obra viva, la porción del casco situada bajo la línea de flotación. Esa incertidumbre obligaba a considerar las consecuencias de un eventual contacto contra el enrocado, donde una avería podría comprometer la estanqueidad y el hundimiento además de provocar la liberación de fluidos hacia la rada interior con el impacto ambiental que de eso se desprende.
El episodio encontró a ambos pesqueros fuera de actividad, con signos de abandono y elementos de amarre deteriorados, según la reconstrucción aportada. La determinación del mecanismo específico de cada rotura corresponde a la inspección técnica. En ese emplazamiento, la proximidad de las defensas de piedra reducía el margen para controlar los desplazamientos.
El Lunes Santo es un pesquero de altura congelador tangonero, matrícula nacional 01132, identificado en los antecedentes del Consejo Federal Pesquero como una embarcación con autorización para la captura de langostino. Su vinculación con Nedar S.A. aparece también en documentación oficial correspondiente a 2025, cuando la empresa compra su casco para llevar a desguace. Estos registros permiten precisar la identidad y el perfil productivo del segundo buque involucrado.
Su historial incluye un proceso de renovación de flota. En el Acta CFP Nro.31/2019, el CFP incluyó al Lunes Santo en una reformulación que contemplaba el retiro de cuatro embarcaciones del caladero y el ingreso de tres tangoneros a construir. Aquella decisión establecía el desguace o la exportación de los buques salientes. Posteriormente, una reseña de las actuaciones del organismo publicada por PESCARE en 2021 registró una solicitud de varias empresas, entre ellas Nedar, para eximir al Lunes Santo del desguace. Se trata de antecedentes administrativos de su disposición, cuyo desenlace requiere seguir las actuaciones posteriores.
La planificación de la asistencia contempló ese riesgo. El control de los movimientos debía realizarse con dos embarcaciones expuestas al viento y próximas a superficies capaces de dañar sus cascos. La experiencia de la dotación tuvo allí una aplicación concreta, desde la ejecución de la maniobra hasta la supervisión de la sujeción final informada por la empresa.
El episodio encontró a ambos pesqueros fuera de actividad, con signos de abandono y elementos de amarre deteriorados, según la reconstrucción aportada. La determinación del mecanismo específico de cada rotura corresponde a la inspección técnica. La permanencia de un buque inactivo exige conservar su flotabilidad y mantener un sistema de amarre adecuado a las condiciones de su emplazamiento, especialmente junto al extremo de un muelle y sus defensas de piedra.
El Scombrus II reúne, además, una particularidad: tiene previsto un hundimiento controlado para incorporarse al proyectado parque submarino Kyokko Rua. De acuerdo con la información aportada a este medio, llevaría ocho meses preparado para su traslado después de 13 años sin navegar amarrado en ese sector. Ese plazo corresponde al estado de alistamiento informado, mientras la disposición final del casco continúa pendiente de concreción gracias a la burocracia administrativa.
El trámite ambiental tiene fechas documentadas. El Ministerio de Ambiente de la provincia de Buenos Aires abrió la consulta pública del proyecto el 1 de septiembre de 2026 y estableció su finalización para el 23 de septiembre. La iniciativa, presentada por la Asociación Civil Thalassa Escuela de Buceo, figura entre las consultas finalizadas del portal provincial. Ese registro acredita el cierre de una etapa del procedimiento de evaluación ambiental.
El proyecto contempla llevar al pesquero, de 35,4 metros de eslora, a un punto situado aproximadamente a 6,5 millas náuticas del faro marplatense y 8,5 millas de la punta de la escollera sur. Cumplidos el acondicionamiento ambiental y las autorizaciones correspondientes, su estructura sería utilizada como arrecife artificial y sitio de buceo, con seguimiento ambiental posterior.
La trayectoria administrativa del Scombrus II, matrícula nacional 02245, incluye una reconversión pesquera anterior. En 2019, el Consejo Federal Pesquero aprobó un proyecto de Chatka Patagonia S.A. para capturar crustáceos bentónicos. En diciembre de 2021 autorizó su sustitución por el Pioneros dentro de esa iniciativa, con intervención temporal del Iglú I. El destino productivo del proyecto avanzó por esa vía; el casco quedó sujeto a una solución posterior para su retiro, bastante demorado.
La escollera norte conserva un antecedente de consecuencias mucho más extensas. Durante el temporal de junio de 1991, el Marcelina de Ciriza se desprendió de sus amarras, abandonó el recinto portuario sin tripulación y terminó varado frente a la avenida Constitución. Un expediente del Honorable Concejo Deliberante de General Pueyrredon sitúa la varadura el 20 de junio de 1991, a unos cien metros de la costa frente a la Avda Constitución.
En el episodio del Scombrus II y del Lunes Santo, la asistencia concluyó, según Di Napoli, con la tarea ejecutada conforme a la planificación y la supervisión de los amarres. Los dos cascos quedaron sujetos en condiciones, después de una intervención atravesada por el viento y la cercanía a peligros con impactos en sus cascos.






