La Prefectura Naval Argentina detectó un nuevo caso de pesca ilegal en aguas argentinas y puso nuevamente bajo la lupa la actividad de flotas extranjeras que operan sobre el límite de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA). El buque involucrado es el Playa de Galicia, de bandera española, cuyos movimientos fueron considerados compatibles con maniobras de pesca por arrastre dentro del espacio marítimo nacional.
El Playa de Galicia es un arrastrero congelador español de casco de acero, construido en 1981, con puerto base histórico en Marín, Galicia. Registra 53,75 metros de eslora originalmente, alargado a 65 metros finales, 9,50 metros de manga, 1.021 GT y una potencia propulsora aproximada de 2000 HP. Integró el segmento de buques congeladores habilitados para operar en pesquerías reguladas por la NAFO, la organización internacional que administra los recursos pesqueros del Atlántico Noroeste, con presencia en áreas internacionales frente a Canadá, Terranova y el Gran Banco. En ese caladero, el buque tenía participación en cuotas de especies de alto valor comercial, entre ellas el halibut o fletán negro, junto al Playa de Tambo, unidad perteneciente al mismo grupo empresario.
En una decisión de estrategia pesquera, el Grupo Pesmar orientó posteriormente su operación hacia especies comprendidas en el área FAO 41, con Montevideo, Uruguay, como puerto operativo de referencia. En ese proceso, el buque modificó también su imagen exterior: fue repintado de azul, dejando atrás el verde claro original con el que había operado durante años desde su base gallega de Marín.
Según informó oficialmente la fuerza, el pesquero fue monitoreado desde el pasado 13 de abril mediante el Sistema Guardacostas, la plataforma tecnológica utilizada por la Prefectura para el seguimiento y control de embarcaciones que navegan en el Atlántico Sur. La embarcación había comenzado operando en un área ubicada a unas 232 millas náuticas de Punta Redonda, en la provincia de Buenos Aires, para luego desplazarse hacia sectores más australes.
El episodio que encendió las alertas ocurrió el 18 de mayo, cuando el buque registró dos ingresos a la ZEEA. Durante la primera incursión navegó a velocidades cercanas a los seis nudos, mientras que en la segunda los registros descendieron a unos 4,5 nudos, una velocidad que, de acuerdo con los parámetros técnicos utilizados en el control marítimo, resulta compatible con tareas de pesca de arrastre.
La Prefectura indicó que el análisis de los datos emitidos por el sistema AIS del pesquero permitió verificar que, durante la última incursión, el barco avanzó aproximadamente 107 metros dentro del espacio marítimo argentino. Más allá de la corta distancia detectada, las autoridades sostienen que lo relevante son los patrones de navegación registrados antes, durante y después del ingreso, considerados consistentes con una operatoria extractiva.
El caso quedó encuadrado como una presunta infracción a la Ley Federal de Pesca N° 24.922 y a los criterios establecidos por la Disposición SSRAyP Nro.20/2026 de la Subsecretaría de Recursos Acuáticos y Pesca de la Nación, normativa que endureció los parámetros para evaluar posibles maniobras de pesca ilegal, no declarada y no reglamentada en el borde interior de la milla 200.
Otro de los elementos señalados por la fuerza es que no existieron comunicaciones por parte del capitán o de representantes del buque hacia los Centros de Gestión de Tráfico de la Prefectura que permitieran justificar la navegación a baja velocidad dentro de la ZEEA por razones de emergencia o fuerza mayor.
El caso del BP Playa de Galicia, buque insignia de Pesquerías Marinenses del Grupo Pesmar español, se suma a otras detecciones registradas durante 2026 dentro de la Zona Económica Exclusiva Argentina, en el marco del endurecimiento de los controles sobre flotas extranjeras.
En enero, la Prefectura detectó al BP Bao Feng, de bandera de Vanuatu, navegando durante más de una hora y media dentro de la ZEEA a velocidades compatibles con pesca por arrastre. El episodio derivó posteriormente en un sumario y en una multa multimillonaria.
Semanas más tarde, también fue detectado el arrastrero español BP Playa da Cativa, que registró desplazamientos inferiores a cuatro nudos dentro de aguas jurisdiccionales argentinas, permaneciendo cerca de 45 minutos en el área bajo patrones considerados compatibles con operaciones extractivas.
En marzo, otro caso relevante involucró al BP Hai Xing 2, también de bandera de Vanuatu, identificado dentro de la ZEEA con velocidades promedio de 4,3 nudos y trayectorias asociadas a maniobras de pesca.
Además, durante abril se informó sobre nuevas detecciones vinculadas al BP Bao Win, otro arrastrero extranjero con bandera de conveniencia, cuyos movimientos fueron considerados compatibles con actividad pesquera dentro del espacio marítimo argentino.
Todas estas actuaciones comenzaron a apoyarse en los criterios establecidos por la nueva disposición, normativa que fijó parámetros objetivos para presumir actividad pesquera ilegal dentro de la ZEEA, especialmente cuando un buque extranjero navega a menos de seis nudos y realiza trayectorias o cambios de rumbo compatibles con operaciones extractivas.
En ese contexto, el seguimiento satelital y el análisis técnico de velocidades, derrotas y maniobras se consolidaron como herramientas centrales en la estrategia argentina de vigilancia marítima. La política de “tolerancia cero” impulsada sobre el borde interior de la milla 200 busca precisamente reforzar la capacidad de detección frente a incursiones, incluso mínimas, dentro del espacio marítimo nacional, una modalidad de férreo control de los espacios marítimos soberanos impulsados desde la decisión política del actual Subsecretario de Pesca con amplia cobertura de detección del Centro de Control de Tráfico Marítimo de la Prefectura Naval Argentina.






