El gobierno de Santa Cruz interceptó un camión que transportaba más de 20 mil kilos de pescado fresco sin documentación ni control sanitario. La carga, que tenía como destino Mar del Plata, fue decomisada en un operativo conjunto y será destinada a fines sociales.
El procedimiento se llevó a cabo durante la madrugada del día lunes, en la Ruta Nacional N°3, en el acceso norte a Caleta Olivia, en el marco de un control de rutina. La intervención fue coordinada por la Secretaría de Estado de Pesca y Acuicultura, junto a Transporte, la Policía Provincial y el Municipio local.
Según explicó el titular del área, Sergio Klimenko, el camión transportaba pescado recientemente descargado de embarcaciones de la flota amarilla sin haber pasado por plantas procesadoras de la provincia. “Ese pescado salió directo del barco y se iba sin ningún control a Mar del Plata”, afirmó.
Durante la inspección, las autoridades detectaron irregularidades graves. El cargamento no contaba con guía de tránsito, certificación del SENASA ni documentación respaldatoria válida, más allá de dos remitos.
El funcionario remarcó que la maniobra incumple las disposiciones vigentes en Santa Cruz, que establecen que toda captura realizada en aguas provinciales debe ser procesada en plantas radicadas en la jurisdicción. En este caso, el producto era trasladado directamente sin ningún tipo de procesamiento previo.
Klimenko advirtió sobre los riesgos asociados a este tipo de prácticas, especialmente en relación a la seguridad alimentaria. Señaló que, al no existir controles ni trazabilidad, no se puede garantizar el estado del producto durante su traslado.
“El camión iba a recorrer más de 24 horas. No sabemos si se detiene, cuánto tiempo permanece el pescado en tránsito ni en qué condiciones. Así, la trazabilidad no es confiable”, sostuvo.
En ese sentido, explicó que el circuito formal implica procesamiento y conservación adecuados, generalmente con producto congelado y bajo condiciones controladas, lo que no ocurría en este caso.
La magnitud del decomiso fue significativa: se trataba de 650 cajones de aproximadamente 35 kilos cada uno, lo que supera las 20 toneladas de pescado.
El camión quedó bajo custodia con el sistema de frío en funcionamiento para preservar la calidad del producto mientras se resolvía su destino.
Tras la intervención de los organismos involucrados, se determinó que el cargamento sea destinado a fines sociales. El Municipio de Caleta Olivia asumió la responsabilidad de trasladar el pescado a una planta local para su procesamiento y posterior distribución a través de Acción Social.
Desde el área de Pesca destacaron que, al tratarse de producto fresco cuyo recorrido fue monitoreado desde la descarga hasta su interceptación, se pudo garantizar su aptitud para consumo.
Sin embargo, el episodio también expone una dimensión más profunda del problema. Dentro del sector se describe desde hace años un circuito de frecuencia regular semanal de al menos 3/5 camiones completos. Varios de los mismos parten desde Santa Cruz hacia Mar del Plata y terminan abasteciendo establecimientos del circuito marginal, cuestionados por sus condiciones de funcionamiento y por el cumplimiento de estándares sanitarios elementales y generando una competencia desleal a quien hacen uso dentro del marco de la Ley.
En ese marco, la detección de este envío adquiere otra escala, aparece como una señal de una operatoria presuntamente sostenida en el tiempo. Y si parte de ese procesamiento deriva luego en filet con destino exportación, la pregunta deja de ser únicamente cómo se vulneró un control puntual y pasa a concentrarse en un problema mucho más severo. Toda la cadena de eventuales “fallas sistemáticas de fiscalización, trazabilidad y control sanitario y comercial” a lo largo de toda la cadena, desde el origen hasta la salida del producto al exterior.
Si bien se destaca el procedimiento, hay evidencia a la vista que este tipo de operatoria alimenta plantas de procesado en el circuito marginal de nuestra ciudad claramente generando una competencia desigual con quienes están dentro del margen reglamentario. Una cadena total de connivencia de todos los actores, desde el origen a la exportación del producto terminado. Durante años, nadie ve nada…incluso las «cuevas» que pululan abiertamente en nuestra ciudad. (DNCyFP, Bromatología, Inspección general, destacamentos viales de 4 provincias, SENASA, gobiernos provinciales, municipios, aduana, CNRT, etc., etc., etc.). Un negocio millonario edificado con bases por fuera de la Ley, y funciona a la perfeccion..!
El operativo dejó al descubierto una práctica que, de no ser detectada, hubiera terminado con más de 20 toneladas de pescado circulando fuera de todo circuito formal. En este caso, la intervención permitió recuperar la mercadería y redirigirla a un destino controlado, pero también vuelve a poner en evidencia que este tipo de maniobras existen y, en muchos casos, logran avanzar sin ser detectadas cuando los controles no alcanzan.






