La prospección de langostino dentro de la Zona de Veda Permanente de Juveniles de Merluza (ZVPJM), comenzó a concentrar la atención de la cadena pesquera por una razón concreta, los primeros registros de captura en las subáreas evaluadas van a definir en las próximas horas la apertura comercial de la temporada en aguas nacionales, habida cuenta que el CFP reunido ayer y hoy, definirán luego del informe oficial del departamento crustáceos del INIDEP su evaluación oficial del estado de la pesquería.
Los primeros registros relevados por la flota asignada a la evaluación muestran un escenario favorable en los sectores prospectados. En las subáreas 4 y 5, ubicadas al sur del paralelo 42° S, los partes iniciales indican una presencia dominante de langostino de talla L1, acompañada por ejemplares L2, con rendimientos diarios que se ubicaron en niveles relevantes (25-35 tn) para esta etapa previa a la apertura comercial.
La zona norte de la prospección, al sur de la gran concentración de buques tangoneros congeladores que operan el recurso por fuera de la ZVPJM desde hace más de 20 días con excelente capturas, tallas, calidades y concentraciones, aparece así como uno de los puntos centrales de la evaluación. La combinación de abundancia, talla comercial y comportamiento operativo del recurso es determinante para definir el primer ingreso de la flota a aguas nacionales, en una temporada que concentra una fuerte expectativa productiva luego de un año anterior atravesado por demoras y conflictos laborales. Podría adelantarse, en caso de acompañar el recurso de una muy buena temporada, al menos inicio en terminos coincidentes con los biológicos del recurso.
En el sector sur, las subáreas 15 y 16 también aportaron señales positivas. Allí, frente al área de influencia del Golfo San Jorge sur, los registros preliminares muestran una composición de tallas más distribuida entre L2, L3 y L1, con capturas que mantienen el interés operativo de los puertos santacruceños. Para Santa Cruz, la eventual habilitación de esos espacios marítimos tiene impacto directo sobre muelles, estiba, transporte, servicios de apoyo y plantas vinculadas al procesamiento del marisco.
El dato biológico se proyecta de manera inmediata sobre la economía portuaria. Cada subárea habilitada define rutas de descarga, tiempos de navegación, disponibilidad de materia prima y movimiento industrial en tierra. La apertura de la temporada ordenará una parte sustancial del trabajo pesquero patagónico durante los próximos meses, especialmente en los puertos que dependen del ingreso sostenido de langostino para activar servicios y empleo.
La prospección completará el período técnico previsto y luego el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero procesará la información obtenida en los lances. Ese informe será la base científica para que hoy, la Subsecretaría de Recursos Acuáticos y Pesca de la Nación en conjunto con la reunión quincenal del Consejo Federal Pesquero defina fecha de apertura, sectores habilitados y condiciones de ingreso de la flota comercial.
En paralelo, Santa Cruz profundiza su participación técnica en el sistema de observación pesquera. La provincia viene trabajando junto al INIDEP para ampliar la presencia de observadores provinciales en distintas pesquerías del Mar Argentino, con una estrategia orientada a fortalecer capacidades locales, generar información propia y sostener continuidad laboral en actividades de marcada estacionalidad.
Ese esquema coloca a los observadores en un lugar cada vez más relevante dentro de la administración pesquera moderna. La información embarcada permite conocer el comportamiento real del recurso in situ, seguir la dinámica de las flotas y aportar datos determinantes para decisiones de administración y manejo del recurso.
El frente laboral llega con avances importantes. La flota congeladora alcanzó acuerdos paritarios antes del inicio de la temporada, un elemento de previsibilidad para una actividad que en 2025 sufrió una demora significativa en su arranque. La experiencia del año pasado dejó una conclusión económica contundente, los meses perdidos durante la ventana principal de operaciones en momentos donde biológicamente el recurso es apto para su captura no se recupera. Marisco no pescado, es marisco perdido y eso tiene un impacto que no solo afectan capturas, sino toda la cadena que de ella depende, abastecimiento industrial, exportaciones y empleo.
La flota fresquera marplatense mantiene negociaciones en curso con los gremios, mientras el sector portuario observa con atención la velocidad de las definiciones. En Chubut, representantes de la estiba transmitieron que las descargas de langostino cuentan con condiciones operativas para desarrollarse en los puertos provinciales. Desde el sector industrial, CAPIP y CAFACh advierten sobre el impacto de los nuevos valores laborales en la capacidad de absorción de las plantas, dentro de una estructura que también enfrenta aumentos en energía, insumos, logística y financiamiento.
La inminencia de la apertura acelera todos los movimientos. Armadores, tripulaciones, estibadores, plantas, cámaras empresarias y gobiernos provinciales necesitan convertir la disponibilidad del recurso en una temporada con continuidad. El langostino sostiene una parte esencial del ingreso de divisas pesqueras, pero su resultado económico depende de una arquitectura operativa precisa, captura eficiente, descarga ordenada, procesamiento competitivo y colocación externa en mercados que hoy están demandando el producto PREMIUM argentino.
La definición sobre las subáreas de la ZVPJM tendrá además un efecto territorial inmediato. En los últimos años, la ubicación del recurso modificó circuitos de descarga y desplazó parte de la operatoria hacia puertos con mejores condiciones logísticas o mayor cercanía a las concentraciones comerciales. Por eso, cada habilitación incide sobre la distribución del trabajo en tierra y sobre la capacidad de las provincias patagónicas para capturar valor dentro de la cadena.
En materia de precios, la negociación parte de una referencia inferior al cierre de la zafra en aguas provinciales, que había terminado en torno a US$2,00 por kilo en boca de bodega. Las conversaciones preliminares se ubican entre US$1,85 y US$1,90, mientras armadores marplatenses de buques fresqueros buscan sostener una pauta más próxima a US$2,00/US$2,10. Hasta el momento, esa pretensión encuentra escaso margen de aceptación, en un inicio de temporada donde el valor de la materia prima aparece como una variable central para la ecuación económica de la flota y de las plantas. Por estos días, en muelles de Mar del Plata, el langostino fresco descargado por la flota fresquera en operaciones fuera de la ZVPJM se comercializa a $3500 el kilo en boca de bodega.
El langostino volvió a ocupar el centro de la agenda pesquera nacional con datos concretos de operación. Los registros iniciales de la prospección muestran señales favorables en la ZVPJM, la flota aguarda la definición administrativa sobre las subáreas habilitadas y los puertos comenzaron a recibir el primer movimiento fuerte asociado al marisco.
Puerto Madryn amaneció hoy con más de una docena de congeladores tangoneros preparados para descargar langostino procedente del norte de la ZVPJM, en una postal inédita para este inicio de temporada. En las próximas horas se espera el arribo de otras quince unidades, lo que anticipa un incremento inmediato de actividad sobre muelles, servicios portuarios, transporte y plantas de procesamiento.
En paralelo, Puerto Rosales, en la provincia de Buenos Aires, sostiene desde hace algo más de veinte días una operatoria vinculada al langostino, con mayor intensidad durante la última semana por el aporte de buques de Argenova. Ese movimiento ya tuvo su primera expresión exportadora, diez contenedores del Grupo Conarpesa con destino a España, un dato que confirma la velocidad con la que la materia prima comienza a transformarse en flujo comercial externo cuando la cadena logra ordenar captura, descarga, procesamiento y embarque.






