La discusión sobre el denominado Procedimiento de Optimización Productiva de Merluza Hubbsi ingresó en una instancia institucional de mayor alcance luego de que la Cámara Argentina de Armadores de Buques Pesqueros de Altura presentara ante el Consejo Federal Pesquero una nota con observaciones, impugnación y reserva de acciones respecto del proyecto en análisis.
La entidad, presidida por Diego García Luchetti, formuló una objeción jurídica sobre el diseño del mecanismo, al considerar que podría afectar la estructura legal de la pesquería y abrir un escenario de revisión administrativa y judicial. En su presentación, la cámara sostiene que el punto central debe ser examinado a la luz del artículo 27 de la Ley Federal de Pesca N° 24.922, que fija límites específicos para la transferencia de cuotas de captura entre buques fresqueros y unidades congeladoras o factorías.
El planteo introduce una cuestión sensible dentro del ordenamiento pesquero argentino; la forma en que se administran las Cuotas Individuales Transferibles de Captura, la disponibilidad de materia prima, el equilibrio entre flotas y la protección del esquema legal que regula la pesquería de merluza común.
Según la presentación, el procedimiento proyectado podría generar, en los hechos, una reasignación de volumen desde buques fresqueros hacia congeladores mediante acuerdos individualizados de asignación. Para la cámara, ese punto exige una lectura cuidadosa de la sustancia del mecanismo, de sus efectos económicos y de su compatibilidad con el marco legal vigente.
El documento también incorpora como antecedente lo tratado en el Acta CFP N° 10/2026, donde la representación de la Provincia de Buenos Aires dejó asentadas observaciones sobre el eventual impacto del esquema en el abastecimiento de plantas en tierra, la actividad industrial y el empleo vinculado a la merluza común. Ese antecedente aparece en la presentación como parte de un debate que excede a una sola cámara y alcanza a la arquitectura general de administración del recurso.
En paralelo a la impugnación principal, la entidad formuló una propuesta técnica: realizar una auditoría independiente sobre los factores o coeficientes de conversión aplicados a los buques congeladores o factorías. El objetivo sería revisar, con metodología externa y verificable, la relación entre captura, rendimiento industrial, procesamiento a bordo y producto final elaborado.
Ese punto ocupa un lugar relevante en el planteo. La cámara entiende que cualquier diagnóstico sobre eventuales faltantes de cuota en determinados buques requiere, previamente, contar con coeficientes claros, actualizados, auditables y técnicamente validados. La revisión incluiría productos derivados de la merluza hubbsi elaborados a bordo, entre ellos chorizo, mince y otras presentaciones industriales.
La entidad propone que ese examen sea realizado por un tercero independiente, imparcial y especializado, bajo control estatal, con trazabilidad documental y publicidad suficiente de resultados. Incluso menciona como referencia posible a Bureau Veritas u otra entidad técnica equivalente de reconocimiento internacional.
La propuesta se vincula, además, con los procesos de mejora y certificabilidad de la pesquería de merluza común bajo estándares del Marine Stewardship Council. Desde esa perspectiva, una revisión técnica externa podría aportar transparencia, robustez metodológica y mayor credibilidad frente a mercados, organismos de control y actores independientes.
El documento también recuerda que, en el marco de Seafood Expo Global, realizada recientemente en Barcelona, el subsecretario del área expresó apoyo estatal al proceso de certificación de la pesquería de merluza común. En ese contexto, la auditoría de factores de conversión aparece planteada como un insumo complementario para fortalecer la calidad regulatoria y la trazabilidad del sistema.
Los factores de conversión aplicados al pasaje del pescado entero al producto elaborado a bordo —mediante procesos mecánicos de descabezado, eviscerado, fileteado y pelado— constituyen una materia técnica pendiente de alta incidencia. En un régimen de CITC con una vigencia de 15 años, cualquier desajuste mínimo en esos coeficientes puede proyectarse sobre volúmenes significativos de captura y alterar, con el tiempo, la verdadera medición del consumo de cuota. Una caja que los armadores de buques congeladores prefieren no abrir.
La presentación concluye con un pedido formal al Consejo Federal Pesquero para que tenga por formuladas las observaciones e impugnaciones, archive el proyecto en su configuración actual y disponga una revisión independiente de los coeficientes utilizados para computar el consumo de CITC de la flota congeladora.
El planteo abre una instancia de análisis institucional sobre una pesquería central para el país. La merluza hubbsi sostiene empleo, industria, exportaciones, flota, plantas en tierra y una parte sustancial de la vida económica de los puertos argentinos. Por eso, cada modificación sobre su régimen de administración requiere prudencia, precisión técnica y una base documental suficientemente clara para que la búsqueda de eficiencia productiva avance junto con la seguridad jurídica, la transparencia operativa y el equilibrio entre los distintos actores del sistema.






