La temporada de langostino 2026 comenzó a mostrar en las cifras oficiales el mismo movimiento que desde hace semanas domina los muelles patagónicos. Buques que completan sus bodegas en pocos días, tránsito continuo hacia Puerto Madryn, Camarones, Puerto Deseado, Comodoro Rivadavia y, Mar del Plata en mayor volumen que el año precedente; y concentraciones comerciales que sostienen rendimientos elevados dentro de la Zona de Veda Permanente de Juveniles de Merluza —ZVPJM—.
Los desembarques declarados hasta el 1° de julio de 2026 alcanzaron las 95.805,6 toneladas de langostino, de acuerdo con la actualización de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca. De ese total, 38.955,3 toneladas fueron descargadas durante junio, el primer mes completo de actividad dentro de la zona de veda, mientras que otras 310,2 toneladas quedaron incorporadas al registro de julio.
La cifra global, sin embargo, reúne capturas procedentes de áreas y momentos distintos. Para medir el verdadero pulso de la temporada dentro de la ZVPJM resulta necesario separar tres componentes: la zafra provincial de Chubut, la pesca en aguas nacionales realizada fuera de la zona de veda y las capturas obtenidas desde la apertura del 26 de mayo.
Chubut aportó 46.331 toneladas durante el primer trimestre
Durante enero, febrero y marzo, la mayor parte del langostino desembarcado correspondió a la temporada desarrollada en aguas provinciales de Chubut.
La estadística mensual registró 27.522,6 toneladas en enero, 15.228,2 toneladas en febrero y 5.955 toneladas en marzo. Los tres meses sumaron 48.705,8 toneladas.
Al comparar ese resultado con la distribución por puertos surge que Rawson acumuló 46.331,8 toneladas, volumen correspondiente a las capturas provinciales realizadas antes del cierre de la temporada chubutense.
La diferencia de marzo, junto con las descargas posteriores efectuadas en Mar del Plata hasta el 24 de mayo, permite identificar el langostino capturado en aguas nacionales fuera de la ZVPJM. Este segundo bloque alcanzó 5.818,8 toneladas.
La composición del total desembarcado hasta el 1° de julio queda, por lo tanto, distribuida de la siguiente manera; aguas provinciales de Chubut, 46.331,8 toneladas; aguas nacionales fuera de la ZVPJM, 5.818,8 toneladas y por último, aguas nacionales dentro de la ZVPJM: 43.655 toneladas. La suma de los tres componentes reproduce el total oficial de 95.805,6 toneladas.
El resultado más significativo surge del último tramo del cálculo. Entre la apertura del 26 de mayo y el corte estadístico del 1° de julio, la pesca dentro de la ZVPJM aportó aproximadamente 43.655 toneladas; este volumen representa el 45,6% de todo el langostino desembarcado en el país durante 2026, pese a corresponder a poco más de un mes de operaciones.
Si el análisis se limita a las capturas de aguas nacionales, el peso de la zona de veda resulta todavía más marcado, casi nueve de cada diez toneladas obtenidas en jurisdicción nacional provinieron de áreas habilitadas dentro de la ZVPJM.
La dimensión de la temporada también se mide en la velocidad de descarga. Junio cerró con 38.955,3 toneladas, a un promedio superior a 1.298 toneladas diarias, distribuidas entre las flotas y los puertos que sostuvieron la operatoria. Esa cifra reúne disponibilidad del recurso, concentración de la especie, capacidad extractiva y una administración pesquera respaldada por el trabajo técnico del INIDEP, las decisiones del Consejo Federal Pesquero y la intervención de la Subsecretaría de Recursos Acuáticos y Pesca de la Nación.
Pero el volumen sólo pudo transformarse en desembarques efectivos por la idoneidad de las tripulaciones, la capacidad de las empresas y una cadena logística e industrial preparada para recibir, procesar, conservar y comercializar miles de toneladas en plazos mínimos. Detrás de cada jornada de pesca operó, además, una estructura financiera obligada a sostener ciclos de capital de al menos 120 días, según el segmento, entre captura, procesamiento, exportación y cobro. La estadística de junio expone, en consecuencia, la escala real de una pesquería que exige recurso, conocimiento, organización, industria y respaldo financiero funcionando al mismo tiempo.
Rendimientos altos y predominio de tallas comerciales
Los informes técnicos que determinaron la apertura de nuevas áreas confirmaron la presencia de langostino de talla comercial y rendimientos elevados.
Durante la prospección de la Subárea 12, desarrollada a fines de junio, el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero registró una captura por unidad de esfuerzo promedio de 6.590 kilos por hora de arrastre y una producción media de 21.664 kilos diarios por embarcación.
En esas operaciones, las categorías L1 y L2 representaron el 79,14% de las capturas, mientras que los ejemplares L4 y menores tuvieron una incidencia del 2,46%. La relación merluza/langostino se ubicó en 0,07, dentro de los parámetros establecidos para la administración de la pesquería.
Los registros operativos consolidados utilizados para este análisis elevan la participación conjunta de L1 y L2 al 82,7% en los sectores de mayor actividad.
Esa composición agrega valor al volumen. Una temporada construida sobre ejemplares grandes mejora el rendimiento industrial, reduce la cantidad de individuos necesaria para completar cada tonelada y fortalece la oferta argentina en los segmentos comerciales de mayor cotización.
El langostino argentino, Pleoticus muelleri, compite en los principales mercados internacionales como un producto de alto valor. Su color, textura, calibre y origen silvestre lo ubican entre las especies premium del Atlántico Sur, con incidencia directa sobre las exportaciones, el empleo embarcado, las plantas procesadoras, la estiba, el transporte y la actividad portuaria.
En cuanto a proyecciones, sin futurismo, la estadística de los dos últimos años permite observar cuánto volumen puede incorporar la temporada provincial de Chubut durante noviembre y diciembre, aunque todavía resulta prematuro trasladar ese promedio en forma directa a 2026 cuando se trata de un producto de origen biologico sujeto a condiciones metereologicas y de ambiente marino, de gestión y fundamentalmente de negociaciones laborales que ponderan siempre cada zafra.
En noviembre y diciembre de 2024, Rawson recibió 47.931 toneladas de langostino. Durante el mismo bimestre de 2025, el volumen alcanzó 42.900 toneladas. El promedio de ambos períodos fue de 45.415,5 toneladas.
Ese antecedente aporta una referencia sobre la incidencia que suele tener el último tramo del año en el total nacional. Su eventual repetición dependerá de la disponibilidad del recurso en aguas provinciales, la fecha de inicio de la temporada, las condiciones meteorológicas, los días efectivos de pesca y las medidas de administración que adopte Chubut.
Por eso, el dato permite dimensionar el potencial todavía abierto para 2026, mientras el resultado anual deberá consolidarse con las capturas efectivas de los próximos meses. Con 95.805,6 toneladas ya desembarcadas al corte oficial y una temporada nacional que mantiene rendimientos elevados, el langostino ingresó en una trayectoria capaz de alcanzar cifras de fuerte impacto sobre el empleo, la actividad industrial y las exportaciones argentinas.
La posibilidad de sostener ese desempeño surge de una articulación precisa, equilibrada y armónica entre investigación biológica y científica, administración responsable de la pesquería, mano de obra calificada en toda la cadena, continuidad operativa sin conflictos y respaldo financiero suficiente para absorber los plazos que demanda el ciclo productivo y comercial. Allí reside la verdadera dimensión de la temporada: el recurso sólo se convierte en riqueza cuando todo el sistema funciona con conocimiento, disciplina, capacidad y previsión.






