La decisión de la Prefectura Naval Argentina de sancionar a buques extranjeros por incursiones ilegales dentro de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA) tuvo una respuesta directa a nivel internacional. El gobierno de Vanuatu resolvió retirar su pabellón a tres embarcaciones pesqueras de origen chino que habían sido detectadas realizando tareas de pesca ilegal en aguas bajo jurisdicción argentina.
Se trata de los buques Bao Feng, Hai Xing 2 y Bao Win, que entre enero y marzo fueron identificados operando dentro del Mar Argentino sin autorización. Las infracciones derivaron en multas millonarias, respaldadas por evidencia electrónica que permitió confirmar su presencia en la zona vedada.
Desde el Registro Internacional de Buques de Vanuatu (VISR) señalaron que la medida se adoptó en el marco de una política de “tolerancia cero” frente a la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR), una problemática que atraviesa a la actividad pesquera a nivel global. “Vanuatu toma seriamente los riesgos asociados a la pesca INDNR, y los buques que expongan la reputación del pabellón no podrán permanecer en el registro”, afirmó el administrador del organismo, Saade Makhlouf.
Según explicaron desde el registro, los buques habían sido incorporados en junio de 2024, antes de la actual administración, que asumió en octubre e impulsó una serie de reformas para fortalecer los controles. Entre ellas se destacan nuevas exigencias de transparencia en la propiedad de las embarcaciones, reportes obligatorios de incidentes en menos de 24 horas y monitoreo permanente de los buques bajo su bandera.
La decisión de dar de baja a los tres pesqueros apunta a proteger la reputación internacional del pabellón de Vanuatu, en un contexto donde las banderas de conveniencia están cada vez más bajo observación por parte de organismos internacionales y autoridades marítimas.
Sin embargo, la medida también vuelve a poner en evidencia una de las principales debilidades del sistema global, la facilidad con la que los buques pueden cambiar de bandera para continuar operando. Tras ser eliminadas del registro de Vanuatu, las tres embarcaciones fueron rápidamente reabanderadas en Tanzania, lo que les permitió seguir en actividad.
Este tipo de maniobras es habitual dentro de lo que se conoce como “banderas de conveniencia”, donde los armadores buscan registros más flexibles para reducir controles y costos operativos. En muchos casos, estos cambios se producen en cuestión de días, dificultando los esfuerzos de fiscalización y sanción a nivel internacional.
El episodio se inscribe en un escenario que se repite temporada tras temporada en el límite de la milla 200. Aunque la mayor parte de la flota extranjera opera fuera de la jurisdicción nacional, las incursiones ilegales dentro de la ZEEA siguen registrándose y obligan a reforzar los controles.
En ese marco, el accionar de la Prefectura Naval Argentina, sumado a la respuesta de Vanuatu, expone tanto los avances en materia de fiscalización como las limitaciones de un sistema internacional que permite a los buques reconfigurar rápidamente su estatus para eludir sanciones.
Lo ocurrido con los buques sancionados refleja con claridad esa dinámica: por un lado, un registro que busca despegarse de prácticas irregulares para preservar su credibilidad; por otro, un sistema que sigue permitiendo la relocalización inmediata de estas embarcaciones bajo otros pabellones.
Mientras tanto, en el Atlántico Sur, la presión sobre los recursos pesqueros continúa, con una flota internacional que se mantiene activa en torno al límite de la ZEEA y episodios que, aunque puntuales, evidencian la persistencia de la pesca ilegal en aguas argentinas.





