China registró en abril importaciones récord de calamar y sepia, en un contexto de fuerte ingreso de producto proveniente de Sudamérica y de reactivación de la demanda por parte de la industria procesadora local. Según los últimos datos de comercio internacional, el gigante asiático importó 63.071 toneladas por un valor cercano a los US$160 millones, el mayor volumen mensual registrado durante los primeros cuatro meses del año.
Dentro de ese escenario, Argentina apareció como uno de los proveedores con mayor crecimiento mensual. Las importaciones chinas de calamar argentino alcanzaron las 5.720 toneladas en abril, frente a las 617 toneladas registradas en marzo. El incremento superó el 826%, aunque el propio informe aclara que la oferta argentina presenta una marcada estacionalidad y puede variar significativamente a medida que avanza la temporada pesquera.
El producto argentino ingresó al mercado chino con un precio promedio de US$3.210 por tonelada, valor destacado por encima de los precios registrados para otros grandes abastecedores como Perú, para su calamar gigante o calamar de Humboldt (Dosidicus gigas), que continúa liderando ampliamente las exportaciones de cefalópodo hacia China gracias a su disponibilidad en el Pacífico Sudoriental.
La evolución del mercado chino ayuda además a comprender parte de lo ocurrido durante el primer cuatrimestre en la pesca argentina. Entre enero y abril, Argentina exportó productos pesqueros por US$867,7 millones, con China como principal destino comercial al concentrar más del 41% del valor total exportado. El calamar fue, además, la especie que más divisas aportó al comercio exterior pesquero argentino durante ese período.
El informe internacional señala que el aumento de las importaciones chinas estuvo asociado al fin del período de consumo de inventarios posterior al Año Nuevo Lunar y a una etapa de reabastecimiento de materia prima por parte de plantas procesadoras. A ello se sumó el pico de actividad de las pesquerías del hemisferio sur y el ingreso simultáneo de importantes volúmenes provenientes de Sudamérica.
Pese al fuerte incremento de la oferta, los precios internacionales mostraron una baja moderada. El valor promedio de importación de calamar y sepia en China pasó de US$2.630 por tonelada en marzo a US$2.530 por tonelada en abril, un comportamiento que, según el reporte, refleja una demanda que continúa absorbiendo grandes volúmenes con correcciones acotadas en el mercado.
Para la Argentina, los datos refuerzan la importancia estratégica del mercado chino dentro de la cadena exportadora pesquera. Su participación en las compras de productos argentinos y su capacidad para absorber grandes volúmenes explican buena parte del desempeño que muestra la pesquería de calamar durante 2026, en un año donde el Illex volvió a ocupar el centro de la generación de divisas del sector.
Ese cuadro tomó mayor relieve luego del posteo del Ministro de Economía, Luis Caputo, quien destacó en X que las exportaciones pesqueras alcanzaron US$867 millones en el primer cuatrimestre de 2026, con un crecimiento del 32% en valor y del 28% en volumen respecto de igual período de 2025.

Según publicó La Nación, el ministro señaló avances en pescados y mariscos congelados con destino Estados Unidos, China, España y Brasil entre otros destinos.
La respuesta empresaria llegó de inmediato desde CAPeCA; su presidente el Dr. Eduardo Boiero, sostuvo ante La Nación que el salto exportador estuvo fuertemente asociado al desempeño del calamar Illex y a una mayor disponibilidad del recurso durante los primeros meses del año. También advirtió que mayores capturas y más dólares exportados pueden convivir con problemas de rentabilidad en distintos segmentos de la actividad.
La observación introduce un punto atendible, pero exige una delimitación más rigurosa. La mejora exportadora del primer cuatrimestre tuvo en el calamar una explicación central, y precisamente allí aparece la parte más sólida del resultado. El Illex aportó volumen, precio, demanda externa y velocidad comercial. En ese sentido, el dato difundido por el ministro Caputo describe un hecho verificable: la pesca generó más exportaciones, más volumen y más divisas en el arranque del año.
El problema surge cuando la discusión sobre exportaciones se proyecta sobre toda la pesca argentina como si el sector tuviera una única realidad económica de rentabilidad operativa. La flota congeladora multipropósito que opera calamar se mueve bajo una ecuación distinta a la del fresquero de altura. Tiene mayor escala, mayor capacidad de captura, mayor esfuerzo pesquero, mayor volumen de bodega, procesa a bordo, captura una especie de alta demanda internacional y participa de una cadena exportadora con fuerte capacidad de colocación en China.
Los datos oficiales de los desembarques según el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación también ayudan a ordenar el debate. Al 26 de mayo de 2026, la flota fresquera registraba apenas 2.620 toneladas de calamar descargadas sobre un total de 187.762 toneladas totales de esa especie; y 91.920 toneladas de merluza común descargadas sobre un total de 120.041 toneladas descargadas capturadas por el conjunto de la pesquería. Esa relación muestra que la dificultad económica del fresquero tiene su núcleo en otra matriz productiva, especialmente vinculada a merluza común y variado costero, donde pesan con mayor fuerza los costos operativos, la escala limitada, el combustible, la conflictividad laboral y márgenes comerciales más ajustados volcando la ecuación de sumas y saldos a un balance con rentabilidad negativa para los fresqueros costeros y de altura.
Por eso, el diagnóstico sectorial requiere separar con precisión las especies, los modelos productivos, segmentación de flota y los mercados de destino. El fresquero merlucero de altura atraviesa una situación compleja y merece una discusión clara, contundente, decisiva y específica. El calamar, en cambio, está mostrando en 2026 una de las mejores combinaciones de disponibilidad biológica, rentabilidad operativa, demanda externa y capacidad de generación de divisas dentro del Mar Argentino.
En ese marco, la postura del representante de buques congeladores, queda expuesta a una objeción de fondo. Como representante de CAPeCA, Boiero, expresa la voz institucional de uno de los segmentos más rentables de la flota argentina en la modalidad congeladora, -excluyendo el segmento potero-, precisamente el que mejor capitaliza la disponibilidad del calamar, la escala de operación, el proceso a bordo y la demanda en los principales mercados internacionales de consumo. Apoyarse en la crisis de rentabilidad que atraviesa el fresquero merlucero de altura para relativizar el desempeño del Illex desplaza el eje del debate y debilita el sustento del planteo.
La rentabilidad comprometida existe, pero corresponde ubicarla donde realmente se expresa. En 2026, el calamar aparece como el recurso que mejor traduce captura en exportación, exportación en divisas y divisas en presencia argentina sobre un mercado mundial altamente competitivo. Ese es el punto que el dato oficial de Caputo puso sobre la mesa y que la respuesta empresaria, por amplitud de enfoque, termina dejando más visible, el Illex sostiene hoy el ciclo más potente de la pesca argentina, mientras la crisis más severa pertenece a otro segmento, otra especie, otra estructura económica y eventualmente otros interlocutores.






