La visita del secretario de Pesca de Chubut, Diego Brandán, a la sede del SUPA Chubut dejó algo más que una foto institucional. El encuentro sirvió para que el sindicato de estibadores fijara posición frente al nuevo conflicto salarial que atraviesa al sector y, al mismo tiempo, para enviar un mensaje público, político y empresarial en pleno inicio de la temporada de langostino.
Según comunicó el gremio, la reunión permitió abordar la situación general de la actividad pesquera, la operatoria portuaria y el escenario generado por un grupo reducido de empresas de estiba que todavía no adhirió a la última pauta salarial acordada con el sindicato. Sin embargo, detrás del planteo formal aparece una estrategia más amplia, el SUPA intenta instalar que el conflicto no responde a una disputa generalizada de toda la cadena pesquera, sino a la resistencia puntual de determinadas firmas y/o cooperativas estibadoras.
La definición no es menor en un contexto donde el sector pesquero arrastra una fuerte tensión por costos, paritarias y caída de rentabilidad. En ese escenario, el sindicato busca diferenciar la discusión de la estiba del resto de los reclamos empresariales que dominan actualmente la agenda pesquera.
El secretario general del SUPA Chubut, Alexis Gutiérrez, le transmitió al funcionario provincial que las descargas están garantizadas en todos los puertos chubutenses con aquellas empresas que sí cumplen los acuerdos vigentes. El mensaje apunta directamente a evitar que el conflicto derive en un escenario similar al ocurrido en 2023, cuando las tensiones en la estiba tuvieron impacto sobre la actividad portuaria y escalaron políticamente dentro de la provincia.
En paralelo, el gremio intentó desmontar uno de los principales argumentos empresariales vinculados al supuesto peso de la nueva recomposición salarial. Según sostuvo Gutiérrez, las empresas que hoy rechazan la pauta ya trasladaron desde la zafra pasada un incremento del 20% a plantas pesqueras y armadores, por lo que el impacto real pendiente de absorber sería considerablemente menor al que públicamente se expone.
Allí aparece uno de los puntos centrales del comunicado sindical. El SUPA asegura que el aumento que intentan instalar algunas cámaras como un ajuste del 26,59% en realidad tendría un diferencial efectivo cercano al 5% o 6%, debido a actualizaciones tarifarias previamente aplicadas. Con ese planteo, el gremio intenta correr el eje de la discusión salarial y colocar el foco sobre la distribución interna de esos incrementos dentro de la cadena de servicios portuarios.
El sindicato también dejó entrever otra cuestión sensible: la fragmentación existente dentro del propio esquema empresario de la estiba. Al remarcar que la mayoría de las firmas sí suscribió el acuerdo, el SUPA expone diferencias internas entre compañías que aceptaron la pauta y otras que continúan resistiendo la actualización salarial.
Además, el comunicado avanzó sobre un terreno particularmente incómodo para el sector al mencionar presuntos incumplimientos judiciales, laborales y convencionales atribuidos a algunas de las empresas involucradas en el conflicto. Sin dar nombres, el gremio sugirió que quienes hoy se presentan como afectados por la recomposición salarial arrastran, al mismo tiempo, reclamos pendientes vinculados a su relación laboral con los trabajadores.
La presencia de Diego Brandán en la sede sindical también tuvo una lectura política. Desde el SUPA destacaron que fue la primera vez que un secretario de Pesca provincial visitó formalmente “la casa de los estibadores”, un gesto que el gremio interpretó como una señal de reconocimiento institucional hacia un sector históricamente relegado dentro de la discusión pesquera.
En ese marco, el sindicato buscó dejar asentado ante el Gobierno provincial que su postura no apunta a paralizar la actividad sino a sostener reglas de previsibilidad. “La conducción no puede ni va a permitir que quien ya actualizó tarifas pretenda seguir pagando salarios atrasados”, señalaron desde el SUPA, dejando en claro que la negociación salarial de la estiba podría convertirse en uno de los nuevos focos de tensión de cara al desarrollo pleno de la temporada de langostino en Chubut.






