La actividad langostinera dará este martes 26 de mayo su primer paso operativo concreto dentro de aguas nacionales con el inicio formal de la prospección en la zona de veda permanente de juveniles de merluza, una instancia técnica que no solo buscará determinar el estado y disponibilidad del recurso, sino también empezar a destrabar una temporada que llega precedida por semanas de negociaciones, demoras e incertidumbre en distintos puertos del país.
El operativo, que originalmente había sido impulsado por parte del sector empresario para comenzar el pasado 22 de mayo, terminó reprogramándose para el martes 26 en medio de definiciones logísticas, armado de flota y un escenario gremial todavía abierto en segmentos importantes de la actividad pesquera.
La campaña evaluará inicialmente las subáreas 4, 5, 15 y 16. En caso de no poder relevar estas últimas, las tareas se trasladarán hacia las subáreas 13 y 14. El esquema técnico prevé la participación mínima de 16 buques congeladores —cuatro por subárea— junto con la posible incorporación de un fresquero por sector, sujeto a la disponibilidad de observadores.


Cabe aclarar, que el BP Niño Jesus de Praga por razones operativas, desistió su participación en la subárea 15 (recién ingresará a puerto de Mar del Plata hoy 26 de mayo a las 20 horas).
Las tareas tendrán una duración de cuatro días efectivos de pesca. El ingreso a las áreas quedará habilitado desde las 00:00 del día de inicio y las operaciones comenzarán a las 07:00 horas. En los hechos, la prospección funcionará como la primera señal concreta para medir el estado del recurso dentro de aguas nacionales.
El rendimiento, concentración, calidad y talla que presente el recurso en las distintas subáreas será determinante para las próximas decisiones de manejo y para evaluar si existen condiciones para avanzar hacia una apertura comercial durante los primeros días de junio. En otra temporada donde solo algunos pocos barcos operaron por fuera de la ZVPJM, descargando 3.565 toneladas de marisco entre abril y el 19 de mayo pasado, según lo registrado oficialmente por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.
Pero además, la campaña también es seguida con expectativa por toda la cadena productiva en un contexto donde varias negociaciones salariales continúan abiertas, aunque prometen clausura durante esta semana en curso. En Mar del Plata, los gremios marítimos y las cámaras empresarias de la flota fresquera aún no logran cerrar un acuerdo formal integral y persisten diferencias en torno a los criterios de liquidación de la producción de merluza (uno de los sectores más atrasados en materia de salarios a la marinería) y langostino, particularmente en las discusiones que involucran a SICONARA y en especial énfasis en la liquidación por cajones que define el marco operativo.
Si bien algunos sectores avanzaron en entendimientos vinculados a actualizaciones por inflación, todavía quedan frentes pendientes tanto a bordo como en tierra. En ese escenario, también continúa sin resolverse la negociación entre la Cámara de la Industria Pesquera Argentina (CAIPA) y el Sindicato Obrero de la Industria del Pescado (SOIP), manteniendo abierto otro de los focos sensibles para la actividad, una vez cerrado los acuerdos del personal embarcado en la flota fresquera.
En paralelo, Santa Cruz buscará tener una participación activa en esta etapa preliminar de la temporada. La provincia confirmó la incorporación de seis observadores provinciales que embarcarán durante la prospección en las subáreas 15 y 16, fortaleciendo la presencia técnica santacruceña dentro de la operatoria nacional y ampliando la participación de recursos humanos locales.
La expectativa del sector ahora se concentra en los resultados que arroje la campaña. Si las evaluaciones resultan favorables, junio podría comenzar con la apertura formal de una nueva temporada de langostino, uno de los principales motores económicos y exportadores de la pesca argentina.






