El langostino (Pleoticus muelleri) ingresó en una nueva etapa de evaluación científica. Por primera vez, su población patagónica cuenta con un modelo estructurado por tallas que integra la información biológica y pesquera reunida entre 2005 y 2025. La herramienta transforma los resultados de las campañas, el seguimiento de la flota y los desembarques en indicadores sobre biomasa reproductiva, reclutamiento y mortalidad por pesca.
El desarrollo fue presentado por el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) en el Informe Técnico Oficial Nº 019/2026, denominado “Implementación de un modelo de evaluación estructurado por tallas para el langostino argentino, Pleoticus muelleri (ModeLa V.2). Propuesta de puntos biológicos de referencia”.
El trabajo fue elaborado por Paula I. Moriondo Danovaro, Emiliano Pisani y Juan L. de la Garza, integrantes del Programa Pesquería de Langostino del INIDEP, junto con Cristian Canales, investigador de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile.

ModeLa V.2 convierte veinte años de información científica y pesquera en un marco cuantitativo para diagnosticar el stock y comparar alternativas de administración. Sus resultados pueden respaldar las decisiones del Consejo Federal Pesquero (CFP) sobre objetivos de biomasa, niveles de explotación, protección de juveniles y riesgo biológico. El modelo aporta también una base científica para discutir una eventual cuotificación, aunque todavía requiere una regla de control de captura y las decisiones administrativas correspondientes para traducirse en una Captura Máxima Permisible.
Un modelo construido sobre las tallas
La determinación de la edad individual del langostino presenta dificultades. Los crustáceos carecen de estructuras calcificadas permanentes que permitan estimarla con la metodología utilizada en numerosas especies de peces. La frecuencia de muda también cambia según la temperatura, la alimentación, el sexo y la condición reproductiva.
ModeLa V.2 aborda esa limitación mediante una evaluación estructurada por clases de longitud del cefalotórax. En lugar de seguir grupos de edad, el sistema representa el desplazamiento de los individuos entre distintas tallas y los procesos biológicos que modifican la composición de la población.
El modelo incorpora crecimiento, muda, reclutamiento, maduración sexual, mortalidad natural, mortalidad por pesca y selectividad de las flotas. También calcula la relación entre la biomasa reproductiva y la cantidad de nuevos individuos que ingresan cada año al stock.
Su escala temporal es semestral y responde al ciclo biológico y operativo de la pesquería. El primer período se extiende de octubre a marzo y representa principalmente la etapa reproductiva. El segundo comprende de abril a septiembre y refleja el crecimiento y la incorporación de reclutas al stock explotable.
La división permite representar la secuencia anual del recurso. Durante la primavera y el verano, las concentraciones reproductivas se desplazan hacia aguas provinciales. En otoño e invierno, el crecimiento y el ingreso de nuevos individuos al stock explotable se manifiestan principalmente en aguas nacionales.
Una población distribuida entre distintas jurisdicciones
La evaluación considera como unidad funcional al langostino distribuido entre los paralelos 41° y 47° Sur. El área comprende aguas de Chubut y Santa Cruz, sectores de jurisdicción nacional ubicados dentro del área de veda permanente de juveniles de merluza, el Golfo San Jorge y sus aguas adyacentes.
El criterio supone que las concentraciones explotadas en esas jurisdicciones pertenecen a una misma población y realizan desplazamientos estacionales. Un stock biológicamente integrado queda así evaluado mediante una referencia común, aunque su explotación y administración se distribuyan entre distintas competencias jurisdiccionales.
Esta definición tiene una consecuencia directa para la política pesquera. Las decisiones adoptadas en aguas nacionales y provinciales inciden sobre la misma unidad poblacional y requieren ser interpretadas dentro de su evolución conjunta.
Qué información procesa ModeLa V.2
El modelo integra cuatro grupos principales de datos. Los desembarques declarados aportan una serie continua desde 2005. La captura por unidad de esfuerzo, expresada en toneladas por día, se incorpora desde 2006. Las composiciones de tallas proceden de las capturas comerciales y de las campañas científicas. El índice independiente de abundancia surge de las campañas estivales realizadas sistemáticamente desde 2019.
El esquema de investigación del INIDEP comprende tres campañas específicas por año, desarrolladas durante marzo, julio y noviembre. ModeLa V.2 utiliza la campaña de marzo como índice principal de calibración porque ofrece la aproximación más directa a la estructura y abundancia que tendrá el stock durante el año operativo de pesca.
A esas fuentes se agregan los registros de observadores a bordo y los muestreos de desembarque efectuados en Puerto Madryn.
La evaluación combina así la información generada por la actividad comercial con una señal científica independiente obtenida mediante campañas de investigación. Esta integración permite interpretar las variaciones de la captura y reducir la influencia que pueden ejercer sobre los indicadores comerciales los conflictos laborales, los costos de explotación, la disponibilidad de barcos o las restricciones extraordinarias sobre la actividad.
Los parámetros biológicos del modelo
ModeLa V.2 ubica el ingreso de los reclutas en longitudes de entre 5 y 17 milímetros de cefalotórax, con un promedio de 11,23 milímetros.
La talla de primera madurez para el 50% de las hembras fue estimada en 31,1 milímetros de largo de cefalotórax. El 95% alcanza la madurez a los 35 milímetros. La longitud asintótica utilizada inicialmente fue de 55 milímetros.
Para representar el crecimiento, el modelo emplea una matriz que calcula la probabilidad de que cada individuo pase de una clase de longitud a otra después de la muda. El reclutamiento se estima mediante una relación de Beverton y Holt, que vincula la biomasa reproductiva con el ingreso de nuevos ejemplares a la población.
La evaluación estimó 91 parámetros y contrastó siete escenarios construidos con diferentes supuestos sobre crecimiento, mortalidad natural, ubicación temporal de la campaña y relación entre reproductores y reclutas. El ejercicio permitió observar cuánto cambia el diagnóstico cuando se modifican esos componentes.
Qué mostró la reconstrucción del stock
Los resultados del modelo mostraron correspondencia con las trayectorias históricas de desembarques, captura por unidad de esfuerzo, índices de campaña y composiciones de tallas.
La reconstrucción indica que la expansión del stock iniciada a mediados de la década de 2000 estuvo acompañada por reclutamientos elevados y persistentes. El crecimiento se extendió entre 2006 y 2017. Desde entonces, el reclutamiento se mantuvo dentro de un rango alto de productividad, con variaciones interanuales moderadas.
El escenario inicial estimó una biomasa reproductiva cercana a 199.000 toneladas durante el primer semestre de 2025. La relación entre reproductores y reclutas situó a la población en la zona superior de la curva de producción, asociada con una capacidad reproductiva suficiente para sostener reclutamientos elevados.
La selectividad de la flota mostró, además, un desplazamiento gradual hacia ejemplares de mayor tamaño comercial. Durante 2025, los juveniles representaron el 4,95% de los individuos presentes en las capturas.
El informe relacionó esa composición con el sistema de aperturas y cierres dinámicos aplicado en aguas nacionales, la protección del Golfo San Jorge y la actividad dirigida sobre concentraciones adultas en aguas de Chubut. Las condiciones ambientales también intervienen sobre la supervivencia larval, el reclutamiento y la distribución del recurso, aunque su efecto conserva un grado de incertidumbre dentro de la evaluación.
Cuatro referencias para medir el estado del recurso
La expansión de la población durante el período analizado dificultó la aplicación directa de los puntos clásicos construidos a partir de una biomasa virginal observada. Frente a esa condición, el INIDEP adoptó un enfoque semiempírico basado en el período 2017-2024, caracterizado por niveles elevados de biomasa, reclutamiento y capturas sostenidas.
Sobre esa base, el informe propuso cuatro referencias:
La Mortalidad por pesca de referencia, denominada Fref, fue establecida en 1,03. Ese valor equivale aproximadamente a conservar el 48% del potencial reproductivo virginal bajo una explotación sostenida de largo plazo.
El Punto Biológico de Referencia Objetivo (PBRO) fue situado en 160.000 toneladas de biomasa reproductiva, equivalente a aproximadamente el 30% de la biomasa reproductiva virginal estimada.
El Punto Biológico de Referencia Límite (PBRL) fue ubicado en 53.000 toneladas, equivalente a un tercio del objetivo.
El Desembarque de Referencia (Dref) quedó próximo a las 200.000 toneladas anuales, valor correspondiente al promedio registrado entre 2017 y 2024.
Esta última cifra requiere una distinción central. Las 200.000 toneladas representan un promedio histórico de desembarques y no constituyen un límite biológico, una Captura Máxima Permisible ni un cupo para distribuir entre operadores. El estado del stock se determina principalmente mediante la relación entre la biomasa reproductiva disponible, el objetivo elegido y la mortalidad por pesca.
El diagnóstico cambia según el objetivo de conservación
Con un PBRO de 160.000 toneladas, la biomasa reproductiva estimada para 2025 se ubicó 25% por encima del objetivo, mientras que la mortalidad por pesca quedó 18% por debajo de Fref.
Bajo esa referencia, ModeLa V.2 clasifica al stock en una condición biológica saludable: la biomasa supera el objetivo y la presión pesquera se mantiene por debajo del nivel de referencia.
El informe también examinó un escenario más precautorio, equivalente al 40% de la biomasa reproductiva virginal. Ese criterio eleva el PBRO a 215.000 toneladas.
Con el objetivo más exigente, la biomasa estimada para 2025 alcanza el 93% del valor buscado y queda 7% por debajo. La mortalidad por pesca mantiene su posición, 18% por debajo de Fref.
En ese escenario, el stock aparece ligeramente sobreexplotado respecto del objetivo de biomasa seleccionado, mientras la presión pesquera permanece por debajo del nivel asociado con una situación de sobrepesca.
La diferencia entre ambos resultados identifica el alcance central del modelo. ModeLa V.2 mide las consecuencias biológicas de adoptar distintos niveles de conservación, pero la elección del objetivo corresponde a la política pesquera. El CFP deberá resolver qué biomasa pretende conservar y qué nivel de riesgo aceptará en la administración del recurso.
Qué falta para convertir el diagnóstico en una captura anual
El modelo ofrece una base para evaluar el estado del stock, pero el pasaje desde ese diagnóstico hacia una captura anual requiere decisiones y desarrollos adicionales.
En primer lugar, la autoridad debe adoptar un objetivo de biomasa, un punto límite y el nivel de riesgo aceptable. Luego resulta necesario establecer una regla de control que determine cómo debería modificarse la presión pesquera cuando la biomasa se encuentre por encima del objetivo, se aproxime al límite o lo atraviese.
Sobre esa estructura podrían realizarse proyecciones y estimarse capturas compatibles con los objetivos seleccionados. La recomendación científica serviría posteriormente como insumo para que el CFP establezca una Captura Máxima Permisible.
Una eventual cuotificación abriría otra etapa. Además del respaldo biológico, requeriría definir el régimen de asignación, los antecedentes computables, la relación entre capturas nacionales y provinciales, las reservas de administración, las condiciones de transferencia y los límites de concentración.
ModeLa V.2 crea una base cuantitativa para ese proceso, pero no determina por sí mismo cuánto capturar ni cómo distribuirlo.
Una herramienta que dependerá de información continua
La actualización del modelo permitirá observar si la biomasa reproductiva se acerca o se aleja del objetivo, cómo evoluciona la mortalidad por pesca, qué cambios registra la composición de tallas y si el reclutamiento conserva su nivel de productividad.

El propio informe identifica dos fuentes principales de incertidumbre. La serie independiente de abundancia obtenida mediante campañas comienza en 2019 y todavía resulta corta frente a la extensión histórica de la pesquería. A esa limitación se suma la influencia de las condiciones ambientales sobre las etapas larvales, el reclutamiento y la distribución del recurso. La continuidad de las tres campañas anuales, los observadores a bordo, los muestreos de desembarque y el monitoreo permanente resulta necesaria para actualizar ModeLa V.2. Cada nueva temporada ampliará la serie disponible y permitirá revisar parámetros, contrastar los resultados y reducir progresivamente la incertidumbre.
El langostino argentino cuenta ahora con un instrumento capaz de relacionar biomasa reproductiva, reclutamiento, mortalidad por pesca, tallas y desembarques con objetivos biológicos explícitos. Su aplicación incorporará una medida cuantificable del riesgo a las decisiones de administración.
El resultado político dependerá del criterio que adopte el CFP. Con un objetivo de 160.000 toneladas, el stock aparece por encima del nivel buscado. Con una referencia precautoria de 215.000 toneladas, la misma biomasa queda ligeramente por debajo. ModeLa V.2 muestra la consecuencia biológica de cada elección; la política pesquera deberá definir cuál de ellas orientará el manejo del principal recurso pesquero argentino.






