El Censo Industrial Pesquero 2023-2024 contabilizó 5.137 personas ocupadas en las 78 plantas de General Pueyrredon que informaron su dotación de personal y estableció que los establecimientos utilizaban, en promedio, el 70% de la capacidad laboral declarada.
El resultado dimensiona una parte sustancial del empleo industrial pesquero marplatense, aunque requiere una precisión central: los 5.137 puestos pertenecen exclusivamente a las 78 plantas que respondieron ese capítulo del relevamiento. La cifra no representa la totalidad del empleo existente en los 236 establecimientos activos identificados.
La información surge del estudio elaborado por el Observatorio de Problemáticas Pesqueras del INHUS-CONICET-UNMDP. La fuente original publicada por Agustín Nieto reúne los resultados del censo realizado durante 2023 y 2024 y presentado en el Consorcio Portuario Regional Mar del Plata.
Una estructura laboral con capacidad disponible
Las plantas informaron un promedio de 66 trabajadores efectivos por establecimiento y una capacidad máxima promedio de 115. El estudio calculó una ocupación media equivalente al 70% de la capacidad laboral disponible.
Ese porcentaje corresponde al promedio de los niveles de utilización informados por cada establecimiento. Por esa razón, surge de la metodología empleada en el censo y no de la simple división entre los promedios de 66 y 115 trabajadores.
El indicador muestra que las plantas consultadas mantenían un margen operativo entre la dotación existente y la cantidad máxima de personas que declaraban estar en condiciones de incorporar. Ese margen expresa capacidad laboral disponible, aunque su utilización depende del abastecimiento de materia prima, la demanda, los costos industriales, la situación comercial y la organización de cada establecimiento.
Por lo tanto, el 30% restante debe interpretarse como capacidad declarada sin utilizar al momento del relevamiento y no como una equivalencia automática de puestos vacantes o incorporaciones inmediatas.
Seis modalidades concentran los 5.137 trabajadores
La composición contractual muestra una industria atravesada por diferentes convenios y formas de vinculación laboral.
El 31,5% del personal estaba encuadrado en el Convenio Colectivo de Trabajo de 1975, equivalente a 1.618 personas. Esa fue la categoría individual con mayor participación dentro de las 78 plantas analizadas.
Los convenios PyME comprendían al 21%, con 1.079 trabajadores. El monotributo alcanzaba al 17%, equivalente a 873 personas, mientras que otras situaciones laborales agrupaban al 16,5%, con 848 casos.
Otro 8% correspondía a convenios de empresas no PyME, con 411 trabajadores. Las agencias de trabajo reunían al 6%, equivalente a 308 personas.
| Modalidad declarada | Trabajadores | Participación |
|---|---|---|
| CCT de 1975 | 1.618 | 31,5% |
| Convenios PyME | 1.079 | 21% |
| Monotributo | 873 | 17% |
| Otras situaciones laborales | 848 | 16,5% |
| Convenios de empresas no PyME | 411 | 8% |
| Agencias de trabajo | 308 | 6% |
| Total | 5.137 | 100% |
El dato más significativo es que menos de uno de cada tres trabajadores declarados estaba comprendido en el convenio colectivo de 1975. El resto se distribuía entre regímenes PyME, contratos empresariales, monotributo, agencias y otras situaciones laborales.
La información cuantifica una fragmentación que durante años formó parte de las discusiones del sector. Distintos trabajadores pueden participar dentro de una misma cadena de procesamiento bajo marcos contractuales, niveles de protección y condiciones laborales diferentes.
El 17% fue declarado como monotributista
La presencia de 873 monotributistas, equivalentes al 17% del universo relevado, adquiere especial importancia por tratarse de una actividad desarrollada dentro de establecimientos industriales y organizada alrededor del procesamiento de materia prima.
El censo expone la dimensión del fenómeno sin determinar por sí mismo la legalidad de cada vínculo. Esa evaluación requiere analizar las condiciones concretas de prestación, dependencia económica, organización de las tareas y relación existente entre cada persona y el establecimiento.
Aun con esa limitación, el dato aporta una base objetiva para la discusión laboral: casi uno de cada seis puestos declarados fue clasificado bajo el régimen de monotributo.
Si se suman los monotributistas, las personas contratadas mediante agencias y el grupo identificado bajo “otras situaciones laborales”, esas modalidades reúnen 2.029 casos, equivalentes al 39,5% del personal informado. La categoría “otras situaciones” requiere mayor desagregación antes de atribuirle una condición laboral específica.
La planta concentra la mayor parte del empleo
El estudio contabilizó 4.243 trabajadores afectados directamente a tareas de planta. De ese total, 2.422 eran varones y 1.821 mujeres.
Las áreas administrativas reunían 399 puestos, distribuidos entre 204 varones y 195 mujeres. En este segmento la participación por género resultó prácticamente equilibrada.
Los dos grupos detallados suman 4.642 personas. La presentación no desagrega por función los 495 casos restantes hasta completar los 5.137 trabajadores declarados. Esa diferencia obliga a mantener separados el total general y los subconjuntos clasificados como personal de planta y administrativo.
Sobre el universo completo, el censo informó una composición del 60% de varones y 40% de mujeres. En las tareas industriales de planta, las mujeres representaban aproximadamente el 42,9%, mientras que en administración alcanzaban el 48,9%.
La participación femenina aparece de este modo más equilibrada en las funciones administrativas, aunque conserva una presencia considerable dentro del procesamiento.
Qué revela el 70% de ocupación
La capacidad laboral utilizada al 70% constituye una referencia sobre el funcionamiento industrial durante el período relevado. Expresa que una parte de la estructura disponible permanecía sin cubrir, pero el dato requiere evitar una conclusión lineal.
La capacidad declarada por las empresas no equivale automáticamente a demanda inmediata de empleo. Para transformar esa disponibilidad en puestos efectivos deben existir materia prima suficiente, continuidad productiva, mercados, financiamiento y condiciones económicas que permitan sostener las incorporaciones.
El indicador sí permite afirmar que las 78 plantas analizadas operaban por debajo del máximo laboral que ellas mismas declararon. Esa diferencia abre un interrogante productivo concreto: cuánto empleo adicional podría sostener la industria si aumentara el nivel de utilización de sus instalaciones.
El aporte del censo consiste precisamente en fijar una referencia mensurable. La industria pesquera marplatense contaba, dentro de las plantas que respondieron, con 5.137 trabajadores, un promedio de 66 puestos por establecimiento y una capacidad laboral utilizada al 70%, dentro de una estructura contractual profundamente diversificada.
La radiografía revela que el desafío del empleo pesquero excede la cantidad de puestos. También comprende la continuidad del trabajo, la forma de contratación, la utilización de la capacidad industrial y la relación entre disponibilidad de materia prima y actividad en las plantas.






