El Censo Industrial Pesquero 2023-2024 identificó 236 plantas activas en el Partido de General Pueyrredon y reveló una estructura productiva dominada por el procesamiento de pescado fresco, con fuerte dependencia de la merluza y conexiones operativas que se extienden hacia los principales puertos de la Patagonia.
El relevamiento fue elaborado por el Observatorio de Problemáticas Pesqueras, perteneciente al Instituto de Humanidades y Ciencias Sociales (INHUS-CONICET-UNMdP), y presentado el 27 de agosto de 2026 en el Consorcio Portuario Regional Mar del Plata.
La exposición original de los resultados fue publicada por el Dr. Agustín Nieto, Doctor en Historia por la Universidad Nacional de Mar del Plata, docente universitario e Investigador Independiente del CONICET, con lugar de trabajo en el INHUS. Su trayectoria académica está concentrada en la historia social del trabajo, las organizaciones obreras, la conflictividad laboral y las transformaciones socio-ocupacionales de la industria pesquera marplatense.
La presentación original del Censo Industrial Pesquero 2023-2024 informa 236 plantas activas relevadas, 188 encuestas realizadas, 86 plantas censadas y seis entrevistas. Las encuestas se dividieron entre 44 realizadas a representantes empresariales y 144 a trabajadores y trabajadoras del pescado.
Esa precisión metodológica resulta determinante. Los 236 establecimientos componen el universo productivo identificado, mientras que los indicadores sobre abastecimiento, exportación, flota, empleo y capacidad instalada fueron construidos a partir de grupos específicos de plantas que respondieron cada apartado.
Empresas, cooperativas e informalidad
La estructura detectada muestra que 146 de las 236 plantas funcionan como empresas, equivalentes al 61,9% del total. Otras 43 operan como cooperativas de trabajo, 42 fueron clasificadas como establecimientos informales y cinco combinan la modalidad empresarial con la cooperativa.
La magnitud de la informalidad aparece así como uno de los datos de mayor impacto público: casi uno de cada cinco establecimientos activos fue identificado dentro de esa categoría. El resultado expone la coexistencia de organizaciones empresariales, cooperativas y unidades productivas por fuera de los marcos formales dentro de una misma cadena industrial.
El censo también permitió establecer cuándo se conformó buena parte de la capacidad productiva actual. Sobre 174 establecimientos con información disponible, 67 iniciaron sus actividades durante la década de 2000 y 39 durante los años noventa. Entre ambos períodos concentran 106 casos, equivalentes al 60,9% de esa base.
La atomización empresarial constituye otro rasgo marcado. Según la fuente, el 91% de las empresas relevadas posee una sola planta, el 7% dispone de dos y apenas el 2% cuenta con tres establecimientos.
El pescado fresco concentra el procesamiento
El 65% de las plantas activas se dedica al procesamiento de productos frescos, mientras que el congelado representa el 17%. Los frigoríficos reúnen el 8%, la elaboración de conservas o salados el 6%, la producción de harina y aceite el 3% y las actividades mixtas el 2%.
La fotografía describe una industria especialmente vinculada al abastecimiento continuo de materia prima y al mantenimiento de la cadena de frío. En el procesamiento de productos frescos, cualquier alteración en las descargas, el transporte, la disponibilidad del recurso o la demanda comercial impacta rápidamente sobre el funcionamiento de las plantas y el nivel de empleo.
La escala de infraestructura presenta diferencias considerables. El relevamiento registró establecimientos con superficies cubiertas desde 60 hasta 26.730 metros cuadrados. Entre las plantas con almacenamiento en frío, excluidos los frigoríficos, la capacidad informada se extendió desde 10 hasta 16.000 toneladas.
Esos extremos reflejan la convivencia de pequeñas unidades de elaboración con complejos industriales de gran tamaño, capacidades operativas y necesidades financieras diferentes.
La merluza representa el 61% de las especies procesadas
La merluza común mantiene una posición determinante dentro del entramado fabril marplatense. De acuerdo con la composición presentada por el censo, concentra el 61% de las especies procesadas.
El variado costero ocupa el segundo lugar con el 13%, seguido por el calamar con el 9%, el langostino con el 7%, la anchoíta con el 6% y la caballa con el 4%.
La información confirma que la diversidad de recursos procesados convive con una dependencia estructural de la merluza. Su disponibilidad, continuidad de abastecimiento, precio y administración pesquera condicionan una parte sustancial de la actividad en tierra.
El dato posee consecuencias directas sobre el empleo industrial. Una reducción prolongada en el ingreso de merluza afecta especialmente a las plantas fresqueras, cuyo funcionamiento requiere un flujo regular de materia prima para sostener las líneas de elaboración.
Más de la mitad de las plantas consultadas carece de flota propia
Entre los 39 establecimientos que respondieron la consulta sobre integración con la actividad extractiva, el 43,6% declaró contar con flota propia y el 56,4% indicó que carecía de embarcaciones.
La procedencia de la materia prima fue analizada sobre 40 plantas. Los buques de terceros aportaron el 52,3% de las respuestas, mientras que los buques propios representaron el 23,5%. La compra a otras plantas alcanzó el 15,9%, otras modalidades el 6,8% y los intermediarios comerciales el 1,5%.
La combinación de ambos indicadores muestra una industria donde numerosas plantas dependen de acuerdos comerciales con armadores, proveedores u otros establecimientos para mantener sus líneas de producción.
Esa relación convierte al precio en muelle, la regularidad de las descargas y la distribución de las capturas entre compradores en variables decisivas para el funcionamiento industrial.
Mar del Plata recibe pescado de la Patagonia
El abastecimiento fabril supera los límites del puerto local. Entre las 40 plantas consultadas, el 47,5% declaró procesar materia prima descargada en otros puertos argentinos.
Dentro de ese grupo, Rawson fue mencionado por el 57,9% de los establecimientos y Puerto Madryn por el 52,6%. San Antonio Oeste y Caleta Olivia-Caleta Paula alcanzaron el 36,8% cada uno, seguidos por Comodoro Rivadavia con el 26,3%, Puerto Deseado con el 21,1%, Bahía Blanca con el 10,5% y San Antonio Este con el 5,3%.
La pregunta admitía respuestas múltiples. Una misma planta podía informar materia prima proveniente de varias terminales.
El resultado permite observar a Mar del Plata como centro receptor y procesador de capturas desembarcadas a lo largo del litoral marítimo argentino. Esa integración sostiene actividad fabril local, aunque también incorpora costos de transporte terrestre, conservación, seguros y manipulación logística.
Buenos Aires supera a Mar del Plata como salida exportadora
La producción también utiliza más de una terminal para llegar al mercado internacional. Entre 40 plantas consultadas, el 57,5% mencionó a Buenos Aires como puerto de exportación y el 55% señaló a Mar del Plata. Un 25% declaró que no exportaba y un 5% utilizaba otros puertos.
La presencia de Buenos Aires por encima de Mar del Plata expone una parte del recorrido logístico que realizan los productos pesqueros antes de salir del país. Una fracción de la producción procesada localmente debe trasladarse por tierra hasta otra terminal, con costos adicionales y mayor complejidad operativa.
El Censo Industrial Pesquero 2023-2024 deja así una base cuantitativa para comprender el entramado fabril marplatense: 236 plantas activas, predominio del fresco, centralidad de la merluza, fuerte presencia de pseudo establecimientos informales y una cadena de abastecimiento y exportación conectada con puertos de todo el país.
La investigación permite transformar una estructura conocida por experiencia sectorial en información medible. Su mayor aporte consiste en precisar dónde está radicada la capacidad productiva, de qué especies depende, cómo obtiene la materia prima y qué recorrido debe completar la producción antes de ingresar al mercado.






