En una nueva reunión de la comisión de seguimiento de variado costero, el mismo cerró 2025 con menor volumen desembarcado, menos buques operando en el área y una concentración portuaria que volvió a colocar a Mar del Plata como eje operativo de la pesquería. El prolijo y documental Informe DPP N° 02/2026 registró 65.090,7 toneladas para el conjunto íctico, frente a las 69.819,7 toneladas de 2024. La baja interanual fue del 6,8%. La cantidad de buques pasó de 274 a 256 unidades, una reducción del 6,6% y una tónica que se proyecta para este año en curso.
El recurso mantiene escala comercial, pero la operatoria se achicó en cantidad de unidades y en volumen total. La caída atravesó los dos semestres. Entre enero y junio se desembarcaron 29.191,3 toneladas, un 5,7% menos que en igual período de 2024. En la segunda mitad del año, el registro alcanzó 35.899,4 toneladas, con una baja del 7,7% frente al mismo tramo del año anterior.
La estructura de captura quedó dominada por la corvina rubia, que aportó 36.423,1 toneladas, equivalentes al 56% del total anual. Detrás se ubicaron la pescadilla, con 7.386,6 toneladas y el 11,3%; el pez palo, con 4.538,8 toneladas y el 7%; las rayas nep, con 3.500,7 toneladas y el 5,4%; y el besugo, con 3.428,8 toneladas y el 5,3%. Esas cinco especies explicaron el 84,9% de la captura anual del conjunto.
El informe también marcó la incidencia de los peces cartilaginosos dentro de la pesquería. Ese grupo representó 7.233 toneladas, el 11,1% del total anual. El dato tiene lectura biológica y administrativa: el variado costero reúne especies de alto valor comercial, pero también integra recursos sensibles que motivan vedas, restricciones espaciales y controles específicos sobre zonas reproductivas y áreas de concentración.
La flota mostró una composición claramente fresquera. Durante 2025 participaron 112 buques de rada o ría, con 12.411,5 toneladas; 100 fresqueros de altura, con 22.333 toneladas; 36 fresqueros costeros, con 30.325,1 toneladas; y 8 congeladores arrastreros, con apenas 21,1 toneladas. En términos de volumen, la flota costera explicó el 46,6% de los desembarques, seguida por la fresquera de altura con el 34,3% y la de rada o ría con el 19,1%.
La comparación por estrato de eslora expone un cambio operativo relevante. Los buques menores a 19 metros pasaron de 151 a 134 unidades y sus desembarques bajaron de 31.968 a 26.916,7 toneladas, una merma del 15,8%. En cambio, el estrato de 19 a 28,25 metros aumentó de 81 a 84 buques y elevó sus descargas de 37.532 a 37.918,2 toneladas. El desplazamiento muestra una pesquería con menor participación relativa de las unidades más chicas y mayor sostén de los buques intermedios.
El puerto de Mar del Plata volvió a ordenar la geografía económica del variado costero. En 2025 concentró 51.748,3 toneladas, el 79,5% del total anual. La gravitación fue casi absoluta en el primer trimestre, con 13.632,2 toneladas y el 98,3% del período. En el tercer trimestre, cuando la zafra tuvo su mayor expresión, Mar del Plata representó 13.925,8 toneladas, mientras General Lavalle alcanzó 5.508,2 toneladas, el 23,3% del trimestre.
El calendario de capturas tuvo su mayor volumen entre julio y septiembre. El tercer trimestre aportó 23.611,3 toneladas, impulsado por la corvina rubia, que concentró 18.713,3 toneladas y el 79,3% del período. El primer trimestre había sumado 13.873,6 toneladas; el segundo, 15.317,7 toneladas; y el cuarto, 12.288,1 toneladas. La estacionalidad quedó marcada por una fuerte expansión de corvina en el invierno y una recomposición posterior con mayor peso relativo de pez palo, pescadilla, besugo y rayas.
La concentración espacial también fue nítida. Los rectángulos estadísticos 3556, 3656, 3555, 3756 y 3655 reunieron el 70,7% de las capturas anuales. El rectángulo 3556, con 15.725,8 toneladas, explicó por sí solo el 24,2% del total. Durante el tercer trimestre, ese mismo rectángulo alcanzó 11.265 toneladas, equivalentes al 47,7% del período. El dato aporta una lectura de control: el seguimiento por rectángulo resulta determinante para evaluar presión de pesca, distribución del esfuerzo y consistencia del manejo.
El capítulo de El Rincón agrega otra señal. El área regulada por la Resolución CFP N° 02/2010 registró 3.088,2 toneladas en 2025, contra 2.259,2 toneladas en 2024. La suba fue del 36,7%. La cantidad de buques pasó de 25 a 27 unidades. Allí, el estrato de 19 a 28,25 metros concentró 2.708,6 toneladas, el 87,7% del total del área; los buques menores a 19 metros aportaron 375,4 toneladas, el 12,2%; y el estrato superior inmediato registró 4,2 toneladas.
El área de El Rincón conserva un régimen de administración particular: veda estacional entre el 1 de octubre y el 31 de marzo, acceso restringido para buques menores de 25 metros y autorizaciones específicas para unidades con operatoria histórica. La DPP informó que para identificar actividad dentro del área se cruzaron partes de pesca con monitoreo satelital, una metodología central para separar captura declarada, posición operativa y compatibilidad con maniobras de pesca.
La administración del variado costero se apoya sobre normas del Consejo Federal Pesquero, vedas provinciales y medidas de la Comisión Técnica Mixta del Frente Marítimo para la protección de peces cartilaginosos en la Zona Común de Pesca Argentino Uruguaya. En ese marco, la estadística anual ofrece más que un balance de toneladas: muestra cómo se distribuye el esfuerzo, qué flota sostiene la actividad, qué puertos absorben el movimiento y qué especies explican la economía de una pesquería clave para el frente marítimo bonaerense.
Análisis de situación
El informe de la DPP deja una lectura precisa, el variado costero cerró 2025 con menor actividad que en 2024, mayor peso relativo de los buques intermedios, dependencia marcada de la corvina rubia y una concentración de desembarques que sostiene a Mar del Plata como puerto dominante en descarga, empleo, procesamiento y logística.
Ese dato biológico y operativo exige una lectura económica. En la flota fresquera más expuesta, la decisión de pesca se define por una ecuación cada vez más estrecha: captura esperada, costo de marea y precio efectivo de venta. Combustible, tripulación, hielo, cajones, mantenimiento, financiamiento, servicios portuarios y costos de planta reducen el margen antes de que el pescado llegue al circuito comercial.
Con demanda interna limitada y mercados externos de bajo precio relativo, especialmente en destinos vinculados a la costa oeste africana, la baja de capturas abre una pregunta central para la administración y para el sector ¿cuánto cayó por comportamiento del recurso y cuánto por falta de incentivo económico para sostener mareas con rentabilidad negativa o insuficiente?.
La estadística muestra toneladas, buques y puertos. La economía explica parte de la conducta de la flota. En una pesquería multipropósito, administrada por vedas, áreas restringidas y especies sensibles, el próximo ciclo requiere leer ambos planos con la misma severidad, el recurso está disponible y la capacidad real de salir a pescar sin destruir margen, capital de trabajo y empleo en tierra termina por morigerar las descargas en el litoral bonaerense.






