Prefectura Naval Argentina celebró en Mar del Plata su 216° aniversario con una ceremonia de fuerte contenido institucional, operativo y humano. El acto tuvo lugar en la sede local de la Autoridad Marítima Nacional, en Avenida de los Pescadores 851, dentro de una geografía que para la ciudad tiene un valor propio: el puerto, los muelles, la actividad pesquera, la navegación deportiva, el control marítimo y la primera respuesta ante cada emergencia.
La jornada fue encabezada por el jefe de la Prefectura Mar del Plata, Prefecto Mayor José Cristian Abel Vigano, y reunió a autoridades municipales, representantes judiciales, consulares, sindicales, empresariales, educativos, veteranos de guerra y una amplia presencia de invitados vinculados a la vida portuaria local. También participó el presidente del Honorable Concejo Deliberante de General Pueyrredon, Emiliano Recalt.


El aniversario de la fuerza volvió a colocar en primer plano una realidad que en Mar del Plata se ve todos los días, aunque pocas veces ocupa el centro de la escena pública: la Prefectura está en la salida y entrada de los buques, en el control de la navegación, en la emergencia, en la seguridad de las personas, en el resguardo ambiental y en la autoridad efectiva sobre un espacio marítimo que forma parte de la identidad económica y social de la ciudad.
El acto comenzó con la entonación del Himno Nacional. Luego, el capellán castrense, presbítero Claudio Munilla, realizó la invocación religiosa. El clima de la ceremonia cambió de registro cuando se concretó el minuto de silencio en memoria de los caídos en cumplimiento del deber. Allí, la formalidad dejó paso a una emoción sobria, de esas que se entienden mejor en silencio que en cualquier discurso.
Después llegó el capítulo de los reconocimientos, con distinciones que explican desde los hechos el alcance cotidiano de la función. El ayudante de segunda Carlos Pirttimaki recibió el diploma de Distinción a la Acción Destacada por asistir y poner a salvo a dos ciudadanas bolivianas que intentaron cruzar a pie el Río Bermejo y fueron arrastradas por la corriente.

También fue distinguido el personal de la Estación de Salvamento, Incendio y Protección Ambiental SIPA Mar del Plata, por su intervención en un operativo conjunto destinado a extinguir dos incendios de gran magnitud registrados en zonas rurales del Partido de General Pueyrredón. La mención dejó expuesto el perfil amplio de la fuerza, la Prefectura actúa en el agua, en la costa y también donde la emergencia exige presencia inmediata.
La tripulación del Guardacostas PNA GC-72 “Buenos Aires” recibió otro de los reconocimientos por la asistencia y cobertura de seguridad brindada al Crucero Hamburg, de bandera de Bahamas, que debió desviar su rumbo hacia Mar del Plata por razones climáticas con más de 300 pasajeros y 150 tripulantes a bordo. El episodio reflejó una de las funciones menos visibles para el gran público (no para el lector de PESCARE) y más sensibles para la actividad marítima, acompañar, ordenar y dar seguridad cuando el mar cambia las condiciones de una navegación.
La ceremonia también incluyó la distinción al personal del Operativo Seguridad Mar del Plata y de Prefectura Mar del Plata por la ejecución de un dispositivo de seguridad y judicial de escala excepcional en una causa por infracción a la Ley 22.362. El procedimiento incluyó seis allanamientos simultáneos, con intervención destacada en el predio Paseo de Compras Bristol.
En otro tramo del acto, se entregó el Diploma a la Amistad al presidente del Club de Motonáutica Mar del Plata, Carlos Contartese, por seis décadas de colaboración con la Prefectura. Ese vínculo permitió, desde hace más de 25 años, la cesión de un espacio físico dentro de las instalaciones de la entidad para la construcción del Puesto de Salvamento y Rescate, además de un lugar de amarre estratégico para los medios de superficie afectados a esa tarea.
El reconocimiento tuvo un peso especial porque habla de una relación construida en el tiempo, con cooperación concreta y sentido práctico. En una ciudad donde el mar no es paisaje sino trabajo, riesgo, deporte, producción y pertenencia, cada punto operativo gana valor cuando permite llegar antes, intervenir mejor y cuidar vidas.
Uno de los momentos más sentidos fue la entrega de medallas Bodas de Oro a quienes cumplieron 50 años de servicio en la Prefectura Naval Argentina. El prefecto mayor Vigano entregó la distinción al ayudante mayor retirado Jorge Lazzareschi, al ayudante mayor retirado Ramón Giménez, al ayudante principal retirado Jesús Manuel Pereyra, al ayudante principal retirado Juan Carlos Maldonado, al ayudante principal retirado Marcelo Perani, al ayudante de segunda retirado Eduardo Gómez y al ayudante de tercera retirado Héctor Martínez.
Cinco décadas de servicio resumen algo difícil de explicar con palabras administrativas. Detrás de cada medalla hay guardias, madrugadas, temporales, familias que esperaron, decisiones tomadas con presión y una manera de entender la función pública donde el uniforme se lleva también fuera del horario formal.
El jefe de Operaciones de la Prefectura Mar del Plata, prefecto principal Marcelo Serrano, leyó el discurso del Prefecto Nacional Naval, prefecto general Guillermo Giménez Pérez. Allí se destacó el “compromiso inquebrantable” y el “esfuerzo silencioso, pero gigante” del personal de la Institución.
La frase encontró rápida correspondencia en el clima de la ceremonia. Porque en Mar del Plata ese esfuerzo tiene nombre, rostro y lugar. Está en la delegación local, en los guardacostas, en los controles, en los rescates, en los operativos judiciales, en la respuesta ambiental, en el acompañamiento al movimiento portuario y en esa presencia que muchas veces se advierte recién cuando algo sale de la rutina.
El cierre tuvo una escena de fuerte arraigo institucional. Mientras se cantaba a viva voz la marcha de la Prefectura Naval Argentina, un helicóptero de la Autoridad Marítima Nacional sobrevoló el cielo marplatense. Abajo, en tierra portuaria, el acto unió memoria, servicio y pertenencia. Arriba, sobre la ciudad, quedó la imagen exacta de una fuerza que desde hace 216 años sostiene autoridad, asistencia y presencia sobre los espacios marítimos argentinos.

Para Mar del Plata, la celebración tuvo un sentido adicional. La Prefectura forma parte de la vida diaria de un puerto que trabaja, produce, exporta, navega y convive con el riesgo propio del mar. Su aniversario fue también una manera de reconocer a cada mujer y cada hombre de la fuerza, especialmente a quienes integran la delegación local, por una tarea que suele transcurrir lejos del aplauso, pero cerca de lo verdaderamente importante de la vida ciudadana.






