La Base Naval Mar del Plata recibió durante la mañana del viernes 14 de agosto al submarino MB Humaitá (S-41), perteneciente a la Marina de Brasil, que llegó al país para incorporarse al Ejercicio Binacional Fraterno XXXIX junto con unidades navales y aeronavales de la Armada Argentina.
La silueta oscura del submarino apareció frente a la costa marplatense durante las primeras horas del día. Alrededor de las 8:00, asistido durante la maniobra de ingreso por unidades de Remolcadores Mar del Plata y MDQ Port Management, atravesó el acceso al puerto y avanzó hacia la dársena de la Base Naval. Fue el primer submarino que amarró en esas instalaciones desde la desaparición del ARA San Juan.
El Humaitá había zarpado desde Brasil para cumplir su primer despliegue en aguas argentinas desde que fue incorporado al servicio operativo, el 12 de enero de 2024. Se trata del segundo submarino de la Clase Riachuelo y el primero de esta moderna serie construido en Brasil que navega y opera en el Mar Argentino.
A bordo llegaron dos oficiales y dos suboficiales submarinistas argentinos, embarcados previamente en Río de Janeiro. Los cuatro efectivos participaron de la navegación hasta Mar del Plata y continuarán integrados a la dotación durante la fase operativa del ejercicio.
Al arribar a la Base Naval Mar del Plata, el comandante del Humaitá, capitán de navío Martín Bezerra de Morais, y el comandante de la unidad de superficie Guillobel, fue recibido por el comandante del Área Naval Atlántica y jefe de la base, contraalmirante Fernando Enrique Pérez Kühn, junto con el comandante de la Fuerza de Submarinos de la Armada Argentina, capitán de navío Walter Tigero.
Un Scorpène adaptado para operar en el Atlántico
El Humaitá es un submarino convencional de ataque con propulsión diésel-eléctrica construido dentro del Programa de Desarrollo de Submarinos de Brasil (PROSUB). Su diseño deriva del Scorpène francés desarrollado por Naval Group y competidor directo de los TR-1700 fabricados en Alemania, aunque fue modificado para responder a las necesidades operativas brasileñas y ampliar su autonomía en el Atlántico.
Brasil extendió el casco original para incorporar mayor capacidad de combustible, víveres y alojamiento. El resultado es una unidad de 71,6 metros de eslora, 6,2 metros de diámetro y 5,5 metros de calado, con un desplazamiento aproximado de 1.870 toneladas en superficie y 2.200 toneladas en inmersión.
Su sistema de propulsión combina cuatro motores diésel MTU, generadores, bancos de baterías y un motor eléctrico de 2,8 megavatios conectado a un único eje. Puede alcanzar aproximadamente 20 nudos en inmersión y posee una autonomía de hasta 70 días de navegación, con un alcance estimado de 13.000 millas náuticas a ocho nudos.
Cuando navega exclusivamente con la energía almacenada en sus baterías puede recorrer alrededor de 400 millas náuticas a cuatro nudos sin utilizar el snorkel, condición determinante para reducir su exposición y conservar la discreción acústica durante una patrulla táctica. Su profundidad máxima divulgada se ubica alrededor de los 300 metros y su dotación operativa está compuesta por unos 35 submarinistas.
El Humaitá dispone de seis tubos lanzatorpedos de 533 milímetros y capacidad para transportar hasta 18 armas. Puede emplear torpedos pesados, misiles antibuque SM39 Exocet lanzados desde inmersión y minas navales.
La plataforma incorpora sistemas integrados de sonar, dirección de combate, navegación, comunicaciones y guerra electrónica. Cuenta además con un periscopio convencional y un mástil optrónico capaz de transmitir imágenes directamente hacia las consolas multifunción del centro de operaciones.
Antes de su incorporación, la unidad completó un extenso programa de pruebas: realizó 15 salidas al mar, acumuló 67,5 días de navegación y permaneció aproximadamente 1.210 horas en inmersión entre noviembre de 2022 y diciembre de 2023.
El principal blanco submarino del ejercicio
La participación del Humaitá constituye uno de los componentes centrales del Fraterno XXXIX. Durante la fase marítima asumirá el papel de plataforma submarina frente a la cual los buques y aeronaves deberán ejecutar procedimientos de detección, clasificación, seguimiento y respuesta antisubmarina.
El componente brasileño desplegado en Mar del Plata se completa con el buque de socorro submarino MB Guillobel (K-120), especializado en apoyo, asistencia y respuesta ante contingencias de unidades que operan bajo la superficie.
Las fragatas brasileñas MB Tamandaré (F-200) y MB União (F-45) amarraron en la Base Naval Puerto Belgrano. Cada una transporta un helicóptero Wild Lynx AH-11B, destinado a participar de las operaciones aeronavales previstas durante el ejercicio.
Por parte de la Armada Argentina intervienen el destructor ARA La Argentina, las corbetas ARA Espora y ARA Robinson, el patrullero oceánico ARA Storni y el buque logístico ARA Patagonia.
El dispositivo aeronaval argentino incluye un helicóptero Sea King, una aeronave de exploración marítima Lockheed P-3C Orion, un Beechcraft B-200 Super King Air de vigilancia marítima y dos aviones de entrenamiento T-34C-1 Turbo Mentor.
Esta combinación permitirá desarrollar ejercicios con unidades de superficie, aeronaves y un submarino moderno dentro de un mismo escenario táctico, una capacidad de adiestramiento que la Armada Argentina actualmente depende de ejercicios combinados para poder reproducir.
Operaciones entre Mar del Plata y Puerto Belgrano
El Ejercicio Binacional Fraterno XXXIX se desarrolla entre el 13 y el 24 de agosto, con la Armada Argentina como anfitriona. El despliegue comprende operaciones entre las bases navales de Puerto Belgrano y Mar del Plata, además de una fase de navegación en cinco áreas distribuidas sobre el Atlántico Sur.
La primera etapa se concentra en puerto e incluye reuniones de coordinación operativa, conferencias entre pilotos y controladores, prácticas en simuladores tácticos y pruebas de los enlaces de comunicaciones.
Posteriormente, las unidades se harán a la mar para ejecutar maniobras antisubmarinas, defensa antiaérea y de superficie, tiro táctico y operaciones aeronavales. También se desarrollarán simulaciones vinculadas con escenarios de conflicto bajo mandato de las Naciones Unidas.
La fase final tendrá lugar nuevamente en Mar del Plata, donde las dotaciones analizarán el desarrollo de las operaciones y firmarán el memorando de entendimiento correspondiente al Fraterno XL, previsto para 2027.
El objetivo operativo consiste en mejorar la interoperabilidad entre las dos armadas, compatibilizar procedimientos tácticos y de comunicaciones y comprobar la capacidad de sus unidades para actuar dentro de una fuerza naval combinada.
El Fraterno comenzó en 1978 y se convirtió en uno de los ejercicios bilaterales de mayor continuidad entre Argentina y Brasil. A lo largo de casi cinco décadas permitió sostener una línea regular de cooperación y adiestramiento entre las fuerzas navales de ambos países.
Una sentida silueta que Mar del Plata reconoce
La presencia del Humaitá devolvió a la Base Naval Mar del Plata una imagen ligada a su identidad durante un siglo. Sus instalaciones fueron concebidas como asiento de la Fuerza de Submarinos y concentraron personal, talleres, muelles y servicios destinados al sostenimiento de estas unidades.
La llegada del Humaitá se produjo además mientras Argentina analiza la recuperación de su capacidad submarina mediante la posible adquisición de tres unidades Scorpène. En noviembre de 2024, el Ministerio de Defensa y la Armada Argentina firmaron una carta de intención con Francia para iniciar las negociaciones con Naval Group, fabricante del diseño sobre el cual Brasil desarrolló su Clase Riachuelo.
La operación, estimada en alrededor de 2.300 millones de dólares, continúa sujeta a la obtención de financiamiento. Durante una visita realizada a Buenos Aires en mayo de 2026, el ministro de Defensa brasileño, José Múcio Monteiro, planteó que las futuras unidades argentinas podrían construirse en el Complejo Naval de Itaguaí, donde Brasil produjo el Riachuelo, el Humaitá, el Tonelero y el Almirante Karam dentro del programa PROSUB.
La propuesta conformaría un esquema industrial entre Argentina, Francia y Brasil: Naval Group conservaría la provisión tecnológica, Itaguaí aportaría su capacidad de construcción y la Armada Argentina recibiría una plataforma destinada a restablecer su Fuerza de Submarinos. El proyecto conserva carácter preliminar y depende de un acuerdo financiero y contractual que todavía no fue anunciado.
Aunque el submarino brasileño responde a un diseño diferente y algo mas pesado que el TR-1700 alemán construido por Thyssen Nordseewerke al que pertenecía el ARA San Juan, su silueta avanzando hacia la dársena a contra sol, despertó una inevitable carga emocional. Para Mar del Plata, el ingreso de un submarino representa mucho más que una maniobra naval.

El ARA San Juan dejó por última vez su apostadero marplatense el 25 de octubre de 2017. Nueve años después, otro submarino recorrió el acceso al puerto y volvió a ocupar un muelle de la base, esta vez bajo pabellón brasileño y como parte de un ejercicio internacional.
La llegada del Humaitá permitió que submarinistas argentinos regresaran al mar integrados a una unidad operativa y que buques y aeronaves nacionales pudieran adiestrarse frente a una plataforma moderna. También expuso, con la contundencia de una presencia física, la capacidad que la Argentina perdió y cuyo restablecimiento continúa pendiente.
Durante algunos minutos, mientras el Humaitá avanzaba hacia la Base Naval, Mar del Plata recuperó una escena que le resultaba propia. La bandera era brasileña; la emoción, inevitablemente argentina.






