Con el regreso de las unidades participantes a la Base Naval Mar del Plata, las armadas de Argentina y Brasil dieron por finalizada la fase marítima del Ejercicio Binacional Fraterno XXXIX, luego de varios días de operaciones combinadas en aguas del Atlántico Sur.
La ceremonia de cierre fue encabezada por el jefe del Estado Mayor General de la Armada, almirante Juan Carlos Romay, acompañado por el secretario de Estrategia y Asuntos Militares del Ministerio de Defensa, general de división Jorge Alberto Puebla, junto con autoridades navales argentinas y representantes de la Marina de Brasil.
El despliegue reunió una importante cantidad de medios de ambas fuerzas. Por Brasil participaron las fragatas MB Tamandaré y MB União, el submarino MB Humaitá y el buque de socorro submarino MB Guillobel. La Armada Argentina intervino con el destructor ARA La Argentina, las corbetas ARA Espora y ARA Robinson y el patrullero oceánico ARA Storni. También formó parte de la fase marítima el buque logístico ARA Patagonia, que posteriormente regresó a su apostadero.
Durante las jornadas en el mar, las dotaciones llevaron adelante maniobras destinadas a fortalecer la capacidad de operación conjunta entre las dos armadas, con ejercicios de defensa antisubmarina, aérea y de superficie, tiro, comunicaciones y diferentes procedimientos tácticos.
Uno de los aspectos destacados de esta edición estuvo relacionado con la participación del submarino MB Humaitá, una de las unidades más modernas de la Marina de Brasil.
Ante la actual falta de submarinos operativos en la Armada Argentina, personal nacional pudo embarcar en la unidad brasileña y continuar su entrenamiento específico. Oficiales y suboficiales submarinistas argentinos habían abordado el Humaitá en Río de Janeiro y participaron tanto de su traslado hacia Mar del Plata como de las posteriores actividades operativas.
Romay destacó esta cooperación durante el cierre y señaló que Brasil permitió que los submarinistas argentinos pudieran mantener su adiestramiento en capacidades específicas, mientras que la presencia del Humaitá brindó a las unidades de superficie argentinas la posibilidad de ejercitar procedimientos de guerra antisubmarina con un submarino moderno.
El buque de socorro submarino MB Guillobel también cumplió un papel particular durante el despliegue. Su participación permitió el entrenamiento de buzos salvamentistas argentinos, incorporando al ejercicio prácticas vinculadas con las capacidades de asistencia y rescate submarino.
Durante la ceremonia se dio lectura a la orden de finalización de la fase marítima, en la que el comandante de la Flota de Mar felicitó a las dotaciones por las tareas desarrolladas.
El jefe de la Armada Argentina puso el foco en la continuidad de la relación bilateral y en la necesidad de sostener capacidades conjuntas para actuar en el Atlántico Sur.
Según expresó Romay, el ejercicio evidencia el interés permanente de ambas fuerzas por desarrollar capacidades de operaciones combinadas y estar en condiciones de contribuir a la seguridad marítima de la región.
También sostuvo que las armadas de ambos países tienen una misión central dentro del espacio estratégico compartido en el Atlántico Sur y señaló la necesidad de contar con capacidades de superficie, submarinas, aeronavales, de Infantería de Marina y de ciberdefensa, acompañadas por personal capacitado para las tareas de vigilancia, control y disuasión en los espacios marítimos.
El Fraterno constituye uno de los ejercicios navales combinados de mayor continuidad entre Argentina y Brasil. Su desarrollo permite que unidades y dotaciones de ambas fuerzas trabajen bajo procedimientos comunes y mantengan instancias regulares de entrenamiento conjunto.
Finalizada la formación de cierre del Fraterno XXXIX, las autoridades saludaron a los comandantes de las unidades participantes y posteriormente visitaron el submarino MB Humaitá y la fragata MB Tamandaré.
De esta manera concluyó una nueva edición del ejercicio binacional, que tuvo a Mar del Plata como uno de sus principales puntos de concentración y cerró varios días de actividad naval conjunta entre Argentina y Brasil en aguas del Atlántico Sur.






