La sardina fueguina (Sprattus fuegensis) vuelve a quedar bajo la mirada de la investigación pesquera argentina, esta vez con una perspectiva que combina generación de conocimiento científico y evaluación de su potencial productivo. El Consejo Federal Pesquero aprobó la apertura de una pesca experimental destinada a determinar si la especie puede sustentar en el futuro una actividad comercial en el Atlántico Sudoccidental.
La decisión quedó formalizada mediante la Resolución CFP Nro. 12/2026, aprobada este jueves, que establece un procedimiento de selección para los armadores interesados en participar de la experiencia. El programa tendrá una duración de dos años y se desarrollará al sur del paralelo 48° Sur, dentro de un área delimitada hasta la isobata de 50 metros y sin superar hacia el este el meridiano 65° Oeste.
La iniciativa surgió a partir de una propuesta particular canalizada por la representación de Santa Cruz y encontró interés tanto en esa provincia como en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Ambas jurisdicciones plantearon la posibilidad de avanzar con actividades experimentales en sus aguas y proyectar el trabajo hacia sectores contiguos de jurisdicción nacional.
El interés sobre la sardina fueguina no es nuevo. En el Atlántico se reconocen dos poblaciones de la especie: una distribuida alrededor de las islas Malvinas y otra asociada al litoral costero de Santa Cruz y Tierra del Fuego. Estudios de abundancia realizados durante la década de 1990 llegaron a caracterizarla como el recurso íctico de mayor abundancia del ecosistema sur-austral con potencial para sostener una actividad económica dirigida.
Sin embargo, buena parte de aquella información tiene varias décadas. El INIDEP advirtió que persisten vacíos importantes respecto de variables fundamentales para evaluar una explotación pesquera, entre ellas la distribución estacional, la estructura de longitudes y edades, la dinámica reproductiva y los niveles actuales de abundancia, particularmente sobre el litoral atlántico de Santa Cruz y Tierra del Fuego.
Ese déficit de información es, precisamente, uno de los fundamentos de la experiencia. El Instituto elaboró un plan de investigación orientado a obtener datos biológicos, pesqueros, oceanográficos y ecosistémicos mediante la propia actividad extractiva.
El propósito será determinar si resulta factible desarrollar una pesquería sustentable de sardina fueguina, establecer si una eventual explotación podría tener carácter anual o estacional y analizar su interacción espacial y temporal con otras especies del ecosistema.
La convocatoria permitirá seleccionar un máximo de cuatro buques. Cada empresa o grupo empresario podrá presentar solamente una embarcación por proyecto y, si la cantidad de propuestas admisibles supera ese límite, la selección se realizará mediante un sistema de puntajes. Ante una igualdad, se priorizarán sucesivamente la cantidad de empleados, el compromiso de incorporar tripulación argentina y la antigüedad del buque.
Los armadores tendrán plazo hasta el 22 de septiembre de 2026 a las 16:00 horas para presentar sus proyectos a través de la plataforma TAD. La participación tendrá un arancel de 30 millones de pesos por cada buque propuesto, mientras que quienes finalmente resulten seleccionados deberán constituir además una garantía de 15 millones de pesos para asegurar el inicio efectivo de las operaciones.
Una vez aprobados, los buques deberán comenzar a operar dentro de los 90 días posteriores a la notificación. La resolución también establece que utilizarán red de media agua y que toda la operatoria deberá ajustarse al plan de investigación elaborado por el INIDEP, incluidos sus protocolos de muestreo, metodología y requerimientos de información.
La apertura experimental no implica, por el momento, la fijación de un volumen de explotación comercial. Las Capturas Máximas Permisibles y las cantidades que eventualmente correspondan a cada buque y jurisdicción serán determinadas una vez concluida la convocatoria y sobre la base de una recomendación del INIDEP.
Además, los buques seleccionados deberán llevar observadores científicos designados por el Instituto durante el 100% de las mareas, salvo una autorización expresa y fundada del organismo. Incluso, la falta de disponibilidad de un observador impedirá el inicio de la marea.
Los armadores también estarán obligados a proporcionar la información biológica, pesquera, operativa y comercial requerida por las autoridades y el INIDEP. La experiencia podrá ser modificada en su extensión temporal, espacial o en su modalidad operativa a medida que se produzcan nuevos datos.
La resolución aclara, además, que participar de la pesca experimental no generará derechos de continuidad ni prioridad para obtener en el futuro un permiso de pesca comercial. La experiencia queda limitada al período autorizado y tendrá como finalidad central producir la información necesaria para decidir, posteriormente, si existen bases suficientes para avanzar hacia una explotación regular.
Para que la actividad alcance también las aguas provinciales, Santa Cruz y Tierra del Fuego deberán adherir expresamente al régimen y otorgar las autorizaciones correspondientes en sus respectivas jurisdicciones. La propia entrada en vigencia de la Resolución CFP N° 12/2026 quedó condicionada al cumplimiento de esa adhesión.
De esta manera, la sardina fueguina ingresa en una etapa exploratoria que buscará actualizar conocimientos que en algunos casos se remontan a más de tres décadas. El resultado de los próximos dos años permitirá establecer si la elevada disponibilidad históricamente atribuida a la especie puede traducirse, bajo las condiciones actuales del ecosistema y con parámetros de manejo adecuados, en una nueva alternativa para la actividad pesquera del extremo austral argentino.






