El último informe del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) publicado por el INDEC muestra un escenario de contracción a nivel general, pero con comportamientos heterogéneos entre sectores. En ese contexto, la pesca (involucrando a todo el sector sin segmentar ganadores y perdedores) se posicionó como uno de los rubros con mejor desempeño relativo durante febrero.
De acuerdo con el informe, la actividad pesquera creció 14,8% en comparación con igual mes de 2025, ubicándose entre los sectores con mayor expansión junto con la explotación de minas y canteras.

Si bien su incidencia sobre el índice general es menor en términos estructurales, el dato cobra relevancia en un escenario donde más de la mitad de las actividades económicas registraron caídas.
Detrás de este desempeño aparece un factor determinante: la pesquería de calamar (Illex argentinus), que tuvo en febrero su mes de mayor intensidad.
Durante ese período se desembarcaron 72.439,5 toneladas, el volumen mensual más alto de la temporada. Este dato adquiere mayor relevancia al considerar que, al 23 de abril, los desembarques acumulados de esta pesquería alcanzaban las 181.553,7 toneladas.
En el análisis fino de la composición del guarismo que no está en el informe, se destaca el aporte estacional de la zafra de langostino en aguas bajo la jurisdicción de la provincia del Chubut y principalmente, la excepcional campaña de la temporada de calamar illex en pleno pico de capturas y descargas que apuntaba a un nuevo récord que al final no se dió.
En otras palabras, cerca de la mitad de las capturas totales del año se concentraron en febrero, lo que explica en gran medida el salto interanual que mostró la actividad pesquera en el EMAE.
El EMAE evidenció en febrero una baja del 2,1% interanual y un retroceso del 2,6% respecto de enero en términos desestacionalizados.
Este desempeño negativo estuvo explicado principalmente por la fuerte caída de la industria manufacturera (-8,7%) y del comercio (-7,0%), sectores con alto peso en la estructura económica y que profundizaron la contracción general.
En ese marco, la pesca aparece como uno de los pocos motores activos, aportando dinamismo en un contexto de fondo para el sector privado es adverso; y con luz amarilla en determinados sectores expuesto a una caída de consumo interno y sujeta a una competencia exterior con estructuras de costos muy afinadas, eficientes y menor carga tributaria.
Además, el informe sectorial del EMAE muestra que el índice de pesca alcanzó valores elevados en el inicio de 2026, consolidando una tendencia positiva iniciada a comienzos del año.
Este comportamiento se alinea con los buenos niveles de capturas registrados durante la temporada, que ya venían marcando un desempeño destacado en comparación con años anteriores.
Aunque la pesca no tiene el mismo peso estructural que otros sectores dentro del EMAE, su crecimiento en un contexto de caída general refuerza su rol como actividad clave en determinadas etapas del año, especialmente en regiones portuarias como Mar del Plata, Puerto Madryn o Rawson.
La evolución de un segmento particular del sector pesquero se consolida como uno de los pocos indicadores positivos, con impacto directo tanto en la actividad portuaria como en las exportaciones.






