La expansión de Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) ya es mucho más que una obra petrolera. Su avance sobre Río Negro, su llegada a Punta Colorada y el inicio de operaciones marítimas en el Golfo San Matías colocan al Mar Argentino en el centro de una transformación productiva de escala nacional: el país necesita el Atlántico para convertir el crecimiento del shale oil y del gas no convencional en exportaciones, divisas, infraestructura, empleo y presencia estratégica sobre su litoral marítimo.
El proyecto une la producción de la Cuenca Neuquina con la costa atlántica rionegrina mediante un oleoducto de 437 kilómetros entre Allen y Punta Colorada. YPF lo define como una obra destinada a destrabar el cuello de botella del transporte de crudo en Vaca Muerta, con una terminal de carga y descarga compuesta por monoboyas, playa de tanques y almacenamiento en la zona de Punta Colorada. La capacidad prevista alcanza los 550.000 barriles diarios, con posibilidad de ampliarse a 700.000 barriles diarios si el crecimiento productivo lo exige.
La dimensión económica explica la velocidad política y empresarial del desarrollo. La sociedad VMOS firmó un préstamo sindicado por US$2.000 millones, con participación de bancos internacionales, para financiar el 70% del capital requerido; el 30% restante será aportado por los socios. El esquema está integrado por YPF, Pluspetrol, Pan American Energy, Pampa Energía, Vista, Chevron Argentina, Shell Argentina, Tecpetrol y GyP. La operación inicial está prevista con 180.000 barriles diarios, con incremento progresivo hasta 550.000 barriles diarios.
El punto de inflexión está en el mar. La terminal de Punta Colorada fue diseñada para operar con dos monoboyas de carga offshore, un sistema que permite transferir crudo a grandes buques tanque en mar abierto. La documentación oficial de Río Negro incorporó una estación terminal con 600.000 metros cúbicos de almacenamiento, equivalente a unos 3,77 millones de barriles, además de infraestructura de bombeo, limpieza y mantenimiento del ducto.
El avance reciente ya se observa en la operatoria naval. El Servicio de Hidrografía Naval emitió el radioaviso Costero P-0046-2026, correspondiente al Golfo San Matías, donde informa que el buque Skandi Hera realiza tareas de instalación de anclas y cadenas en el área de la construcción de la terminal VMOS, con centro en 41°41.4 S y 064°57.5 W. La autoridad náutica lo identifica como buque con capacidad de maniobra restringida y establece un margen de seguridad de 2 millas náuticas.
La operación offshore también incorporó a los buques Skandi Hera y Skandi Patagonia, contratados por DOF Group ASA para instalar dos monoboyas frente a Sierra Grande. El contrato fue informado con una duración de 250 días, dividido en dos campañas durante 2026, y con un valor estimado entre US$25 millones y US$50 millones. El Skandi Hera se encargará del manejo de anclas y remolque pesado; el Skandi Patagonia actuará como soporte técnico y submarino, con equipos de buceo, grúas y capacidad para tareas de precomisionamiento de boyas tipo CALM.
Antes de esa fase, el mar ya había sido estudiado como soporte físico de la nueva terminal. El OSV Fugro Resilience operó en aguas del Golfo San Matías, a unas 32 millas de Punta Colorada, para tareas vinculadas a la caracterización del lecho oceánico. La información relevada resulta determinante para ubicar con precisión las monoboyas, definir condiciones del fondo marino y ordenar la ingeniería submarina de una terminal que dependerá de estabilidad, profundidad, corrientes, fondeo y seguridad operacional.
En esa arquitectura aparece también el aporte de capacidades marplatenses. SPI Astilleros fue contratada por VMOS S.A. para realizar las pruebas hidrostáticas de los tanques de almacenamiento de la Terminal Punta Colorada. La tarea se llevará adelante con la draga Gloria P, construida íntegramente en el país, y consistirá en bombear agua de mar para verificar la estanqueidad y el comportamiento estructural de los tanques antes de su certificación y puesta en servicio. Es una participación técnica de alto valor: Mar del Plata aporta industria naval, conocimiento operativo y equipamiento nacional a una obra que excede el negocio energético y alcanza la agenda estratégica del Atlántico Sur.
También desde Mar del Plata, QM Equipment S.A. integra desde hace años la cadena tecnológica que permitió escalar la operación de Vaca Muerta. Radicada en el Parque Industrial General Savio, la compañía diseña y fabrica en Argentina equipos de servicio de pozo para operaciones de fractura, cementación y estimulación en la extracción de hidrocarburos, un segmento crítico del upstream no convencional.
Su aporte permite leer la expansión de Vaca Muerta con una clave industrial más amplia, detrás del oleoducto, las monoboyas y la terminal marítima, también existe una red de ingeniería, metalmecánica, automatización, control, mantenimiento y logística desarrollada en territorio nacional. En ese entramado, Mar del Plata aparece como ciudad pesquera, naval y tecnológica, con empresas capaces de producir equipamiento complejo para uno de los desarrollos petroleros más relevantes del hemisferio sur.
La obra terrestre avanza en paralelo. Según Techint, la UT Techint-SACDE ejecuta el ducto de 437 kilómetros y 30 pulgadas de diámetro, con más de 1.800 personas movilizadas, 660 equipos y tres campamentos construidos a lo largo de la traza, cada uno con capacidad aproximada para 800 trabajadores. Esa escala muestra que VMOS opera como ducto, obra civil, soldadura automática, ingeniería, logística, empleo y movimiento territorial desde Neuquén hasta la costa atlántica.
La centralidad de YPF en este proceso también marca un cambio de escala para la política energética argentina. Bajo la conducción del Ing. Horacio Marín, la compañía dejó de ordenar su estrategia alrededor de una lógica predominantemente doméstica y pasó a estructurar un programa de expansión exportadora con Vaca Muerta como plataforma global. El giro se observa en la concentración de inversiones sobre el no convencional, en la salida progresiva de activos maduros, en la prioridad asignada a infraestructura crítica y en la decisión de liderar proyectos capaces de conectar producción, ductos, terminales marítimas, GNL y grandes mercados internacionales.
Reuters informó que YPF proyecta para 2026 un EBITDA de entre US$5.800 millones y US$6.200 millones, con inversiones previstas de US$5.500 millones a US$5.800 millones, de las cuales el 70% se orientará a petróleo y gas no convencional. También señaló que la empresa lidera la producción argentina en Vaca Muerta, con el 54% del shale oil y el 24% del gas del país. En esa hoja de ruta, VMOS no aparece como una obra aislada, sino como parte de una estrategia corporativa destinada a ubicar a YPF en el mapa de las grandes petroleras integradas del mundo. La conducción de Marín le imprimió a la compañía una dirección nítida, producir más, transportar mejor, exportar a escala y transformar al Atlántico en el punto de contacto entre la energía argentina y el comercio global.
La provincia de Río Negro abrió una puerta marítima al proyecto energético argentino. Su decisión de proyectar Punta Colorada como nodo exportador ubica al Golfo San Matías en una posición inédita: convivir con la pesca, el turismo, la navegación, la infraestructura energética y la futura operación de grandes buques petroleros. Esa convivencia demanda control efectivo, información pública, coordinación náutica, fiscalización ambiental y una administración pesquera capaz de leer el cambio de matriz sin perder de vista el valor biológico, laboral y territorial del golfo.
En ese punto adquiere relevancia la conducción política e institucional de Río Negro. Bajo la administración del gobernador Alberto Weretilneck, la provincia ordenó una estrategia clara para convertirse en puerta atlántica de la energía de Vaca Muerta, con Punta Colorada como nodo exportador, el Golfo San Matías como plataforma marítima y una agenda pública orientada a transformar inversión energética en empleo, infraestructura y desarrollo territorial.
Dentro de ese marco, también cobra valor la tarea del consejero rionegrino ante el Consejo Federal Pesquero, Dr. Sergio Paleo, cuya lectura de los avances provinciales en materia pesquera aparece atravesada por una condición nueva, la pesca rionegrina debe defender sus intereses dentro de una provincia que decidió incorporarse a la economía energética global desde el mar. La administración del recurso pesquero, la presencia de flota, la operatoria portuaria y la protección de áreas sensibles deberán convivir con una infraestructura que cambia la escala de Río Negro frente al país y frente al comercio internacional. En ese marco, la representación provincial en el máximo organismo de la política pesquera nacional quedó ubicada como vínculo institucional entre las decisiones estratégicas de Río Negro y el marco federal que ordena la administración pesquera argentina.
El Golfo San Matías también fue seleccionado para proyectos de gas natural licuado. Pan American Energy y Golar LNG, a través de Southern Energy, definieron la instalación del buque Hilli Episeyo en aguas rionegrinas, tras analizar condiciones marítimas, logísticas, batimétricas y oceanográficas. La profundidad de fondeo ronda los 35 metros, sin restricciones de calado, y en el 99% del tiempo se esperan olas por debajo de 2,5 metros, condiciones compatibles con la operación segura del buque de licuefacción.
Ese frente gasífero amplía la importancia marítima de Río Negro. El proyecto Argentina LNG, liderado por YPF, prevé unidades flotantes de licuefacción, bloques de producción dedicados y ductos específicos para convertir el gas de Vaca Muerta en GNL exportable. La información pública del proyecto ubica la escala inicial en 12 millones de toneladas anuales mediante dos unidades flotantes, mientras YPF proyecta una expansión posterior hacia 18 millones de toneladas anuales.
La inserción internacional ya comenzó a tomar forma. YPF, Eni y XRG, brazo inversor de ADNOC, avanzan en el desarrollo de Argentina LNG, con una decisión final de inversión esperada para mediados de 2026 y un proyecto que, según Reuters, se ubica en torno de US$20.000 millones para la primera gran fase exportadora de gas natural licuado. La iniciativa prevé exportaciones hacia mercados internacionales desde el final de la década, con Asia como destino competitivo frente a otros proveedores globales.
El interés externo excede el GNL. Chevron solicitó ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones con un plan de US$13.800 millones para un proyecto de petróleo no convencional en El Trapial, dentro de Vaca Muerta. La compañía estadounidense ubicó la previsibilidad regulatoria como factor central para inversiones de largo plazo, mientras Argentina busca convertir sus reservas no convencionales en exportaciones sostenidas y divisas.
La lectura final es marítima y vaya que sí, el mar nos une..!. Vaca Muerta nació tierra adentro, pero su escala exportadora se define frente al Atlántico. El petróleo necesita monoboyas, tanques, buques de gran porte y seguridad náutica; el gas necesita ductos, unidades flotantes de licuefacción y contratos internacionales; Río Negro necesita compatibilizar energía, pesca, ambiente, empleo y soberanía productiva sobre su costa. Punta Colorada ya funciona como puerta de salida de una nueva matriz energética argentina. Allí, el mar deja de ser borde geográfico y pasa a ser infraestructura estratégica.





