A través de un documento difundido este 6 de mayo en Mar del Plata, representantes del sector fresquero señalaron que atraviesan “una crisis sin precedentes” que amenaza con convertirse en “terminal” si no se adoptan soluciones estructurales y consensuadas.
En ese contexto, las empresas convocaron a las cámaras empresarias de la pesca fresquera y a los armadores independientes a trabajar de manera conjunta para elaborar propuestas y gestionar medidas ante las autoridades nacionales.
Entre los principales reclamos, el sector solicitó audiencias “al máximo nivel” con el presidente Javier Milei o con el Ministro de Economía Luis Caputo, además de una reunión con el Consejo Federal Pesquero.
El documento también expresó respaldo a la flota costera, parte de la cual permanece paralizada por el incremento del combustible y por el rechazo empresario a la incorporación obligatoria de un segundo patrón en embarcaciones menores, una medida que consideran inviable desde el punto de vista económico.
Otro de los puntos centrales estuvo vinculado con la administración pesquera. Las empresas reclamaron “transparencia y cumplimiento de la letra y espíritu de la Ley de Pesca”, y advirtieron que no aceptarán modificaciones regulatorias que impliquen mayores costos o afecten derechos históricos del sector.
Además, cuestionaron la aplicación de multas que calificaron como “extemporáneas y absurdas”, basadas —según sostuvieron— en normativas “ilógicas” que, a criterio del sector, deberían haber sido condonadas.
En materia laboral, los empresarios pidieron “racionalidad sindical” y convocaron a los gremios a renegociar acuerdos frente al actual escenario económico. Según indicaron, el aumento de los costos laborales vuelve inviable la operatoria de la pesca fresquera y obliga a recuperar el equilibrio histórico de la actividad para sostener su funcionamiento.
El pronunciamiento también incluyó un mensaje dirigido a proveedores de insumos y servicios vinculados a la cadena pesquera. Allí se afirmó que la actividad “no resiste más quebrantos” y se reclamó frenar nuevos aumentos de costos en todos los puertos donde opera la flota fresquera.
La declaración se conoce en medio de un entorno cada día más difícil en distintos segmentos de la actividad fresquera, con fuertes discusiones por costos operativos, presión impositiva, combustibles, conflictos laborales y cambios regulatorios que impactan sobre la competitividad de ese segmento del sector.






