La acuicultura patagónica cerró 2025 con un registro de 11.573,1 toneladas ingresadas de salmónidos en establecimientos habilitados por Senasa y una producción final de 8.018,3 toneladas, según el Anuario Estadístico 2025 del Centro Regional Patagonia Norte. El dato ordena en cifras oficiales el crecimiento de una actividad que ya opera con escala industrial, procesamiento sanitario fiscalizado y una marcada orientación exportadora.
El capítulo de acuicultura del organismo nacional, ubicado desde la página 104 del informe, releva la actividad de tres establecimientos procesadores de cultivo habilitados por Senasa, uno en Neuquén y dos en Río Negro. Sobre esa estructura industrial se procesó el volumen anual declarado para salmónidos, con una participación dominante de Neuquén en el ingreso de materia prima y en la producción final.
Neuquén concentró 8.994,6 toneladas ingresadas y 6.081,6 toneladas producidas. Río Negro aportó 2.578,5 toneladas ingresadas y 1.936,7 toneladas producidas. En términos relativos, Neuquén explicó el 77,7% del ingreso total de salmónidos y el 75,8% de la producción final, mientras que Río Negro representó el 22,3% del ingreso y el 24,2% de la producción.
La relación entre ingreso y producción muestra un rendimiento industrial de 69,3% sobre el total regional, de cada 100 toneladas ingresadas a plantas habilitadas, 69,3 toneladas quedaron registradas como producto final. Ese indicador permite leer el dato productivo en clave de procesamiento y trazabilidad, porque el anuario no mide captura silvestre, sino faena y elaboración en establecimientos habilitados.
La serie histórica confirma el salto. La faena de salmónidos informada para 2025 llegó a 11.573 toneladas, frente a 2.972 toneladas en 2024 dentro de la fila específica de salmónidos del cuadro 197. La diferencia implica una multiplicación de casi 3,9 veces en un año para esa categoría. Si la comparación se realiza contra el total general informado para 2024 en el mismo cuadro, de 9.296 toneladas, el avance anual es de 24,5%.
El cambio de escala también aparece cuando se observa el recorrido desde 2019, lo que muestra el impacto de la decisión política de las autoridades de pesca por el fomento permanente de la acuicultura en argentina. Además de destacar el impulso que el propio Lic.Guillermo Abdala Bertiche propinó como director nacional de acuicultura de la nación junto a la decisión política del ex Subsecretario de Pesca Dr. Carlos Damián Liberman y el acompañamiento de inversiones privadas, donde Chile apostó fuertemente en esa línea. Ese año, el anuario registraba 285 toneladas. En 2025, la cifra llegó a 11.573 toneladas. La expansión equivale a más de 40 veces el volumen informado seis años antes. La secuencia anual muestra un piso bajo en 2019, una recuperación desde 2020, aceleración desde 2022 y un salto de volumen en 2025.
El capítulo exportador precisa el peso de la trucha arco iris dentro del comercio externo regional. En 2025, la Patagonia registró 6.109,39 toneladas de producción de trucha con destino a exportación. El volumen equivale al 76,2% de la producción total de salmónidos informada para el año, lo que marca una estructura orientada al mercado externo y con productos diferenciados por presentación, temperatura y destino.
Chile fue el principal destino, con 3.835,92 toneladas, equivalente al 62,8% del total exportado. Le siguieron Canadá, con 667,55 toneladas; Japón, con 663,85 toneladas; y Estados Unidos, con 597,60 toneladas. Entre esos cuatro mercados se concentró el 94,4% de las exportaciones de trucha registradas por el anuario.
La principal presentación exportada fue trucha arco iris eviscerada sin cabeza refrigerada, con 3.217,69 toneladas, todas destinadas a Chile. Ese producto representó el 52,7% del total exportado. Luego se ubicaron los filetes refrigerados, con 1.162,01 toneladas; los filetes congelados, con 962,60 toneladas; y la trucha eviscerada sin cabeza congelada, con 407,88 toneladas.
El informe también registra exportaciones de ovas de trucha congeladas por 205,75 toneladas, destinadas a Chile, Letonia, Israel, Japón y otros mercados. Ese renglón amplía la lectura sectorial porque incorpora un producto de mayor especificidad dentro de la cadena acuícola, vinculado con genética, reproducción, sanidad y valor agregado.
La base sanitaria aparece como un componente institucional del negocio. En el capítulo de estatus zoofitosanitarios, Senasa recuerda que la Resolución SENASA N° 375/2013 declaró libre de enfermedades de los salmónidos a la zona comprendida por la cuenca alta del río Limay, incluyendo el Embalse Alicurá hasta su presa hidroeléctrica. La declaración abarca Necrosis Hematopoyética Epizoótica, Necrosis Hematopoyética Infecciosa, Septicemia Hemorrágica Viral, Necrosis Pancreática Infecciosa, Anemia Infecciosa del Salmón, Enfermedad Bacteriana Renal y Síndrome Rickettsial del Salmón.
Ese estatus sanitario tiene impacto operativo directo, sostiene la habilitación de establecimientos, la fiscalización de plantas, la trazabilidad de productos y el acceso a mercados externos que exigen garantías documentales sobre origen, procesamiento y control sanitario. En acuicultura, el dato productivo y el dato sanitario forman parte de una misma estructura de competitividad.
El Anuario Estadístico 2025 deja una fotografía concreta de la acuicultura patagónica, tres plantas habilitadas, 11.573,1 toneladas ingresadas, 8.018,3 toneladas producidas y 6.109,39 toneladas exportadas de trucha arco iris. La consecuencia sectorial es clara: Patagonia ya aparece en los registros oficiales como el principal eje industrial de los salmónidos argentinos, con Neuquén como núcleo de volumen, Río Negro como complemento productivo y una canasta exportadora dominada por Chile, Canadá, Japón y Estados Unidos.






