La temporada nacional de langostino 2026 continúa mostrando una evolución ascendente. Hasta el 29 de julio, los desembarques acumulan 87.787,7 toneladas, producto de una campaña que comenzó el 15 de abril fuera de la Zona de Veda Permanente de Juveniles de Merluza (ZVPJM) y que posteriormente se expandió hacia las áreas tradicionales de pesca, a partir de las recomendaciones técnicas emitidas por el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP).
El inicio de la actividad fue moderado. Durante abril, cuando únicamente se encontraba habilitada la pesca fuera de la ZVPJM, se descargaron 1.753,4 toneladas. En mayo el volumen ascendió a 6.080,9 toneladas, aunque la mayor parte correspondió todavía a las operaciones desarrolladas fuera del área de veda. Recién el 29 de mayo quedó autorizada la pesca comercial dentro de cuatro subáreas de la ZVPJM, decisión que marcó el verdadero comienzo de la temporada sobre los principales concentradores del recurso.
Ese cambio quedó reflejado inmediatamente en los desembarques. En junio se registraron 38.975,8 toneladas, mientras que julio, aún sin finalizar, ya acumula 40.977,6 toneladas, convirtiéndose en el mes de mayor producción de la campaña hasta el momento.
En conjunto, junio y julio aportaron 79.953,4 toneladas, equivalentes a más del 91 % de todo el langostino desembarcado durante la temporada nacional hasta el 29 de julio. El dato confirma que la producción se concentró casi por completo luego de la apertura de las subáreas habilitadas dentro de la ZVPJM.
Puerto Madryn volvió a consolidarse como el principal puerto de descarga de la flota tangonera. Los buques congeladores desembarcaron 22.079,7 toneladas en junio y 15.135,1 toneladas en julio, mientras que la flota fresquera descargó 6.140,9 toneladas y 12.194,6 toneladas, respectivamente. El comportamiento refleja una participación creciente de los fresqueros durante julio, en paralelo con la evolución espacial de la pesquería.
La comparación con la campaña anterior requiere considerar un contexto completamente diferente. Durante 2025, los desembarques fueron de 962,6 toneladas en junio, 4.581,6 toneladas en julio, 39.532,2 toneladas en agosto y 34.691 toneladas en septiembre. Aquella temporada estuvo fuertemente condicionada por el prolongado conflicto entre cámaras empresarias y sindicatos, que mantuvo amarrada a buena parte de la flota durante semanas y postergó el desarrollo normal de la zafra. Por ese motivo, los volúmenes registrados durante los primeros meses de la campaña pasada no resultan comparables con los actuales.
Mientras tanto, la administración de la pesquería continúa ajustando el esquema operativo para preservar el recurso y minimizar las capturas incidentales de merluza. Actualmente, la mayor concentración de buques trabaja sobre las subáreas habilitadas donde el INIDEP detectó las mejores concentraciones de langostino de talla comercial.
En ese marco, la Subárea 12 Oeste se incorporó recientemente al esquema operativo bajo seguimiento técnico, mientras la Subárea 11 permanece cerrada debido a indicadores biológicos y rendimientos insuficientes para habilitar la pesca comercial. En las Subáreas 7 y 9, la prospección transita el segundo de los cuatro días previstos para evaluar la abundancia, la estructura de tallas y la presencia de fauna acompañante. El sector mantiene expectativas favorables ante la posibilidad de encontrar langostino de mejor calidad, talla comercial y menor presencia de captura incidental que el obtenido actualmente en las áreas abiertas.
Los primeros datos de la Subárea 7 resultaron alentadores; sin embargo, según el Departamento de Crustáceos del INIDEP, una eventual apertura requiere resultados favorables durante al menos tres de las cuatro jornadas. Hasta completar los informes previstos para el próximo sábado, los registros disponibles constituyen indicios preliminares y todavía carecen de sustento suficiente para definir una habilitación comercial.
Con más de 87 mil toneladas desembarcadas antes de finalizar julio, la temporada nacional transita su etapa de mayor intensidad. La evolución de las próximas prospecciones y la administración de las áreas habilitadas serán determinantes para sostener el nivel de producción sin comprometer la conservación del recurso.






