El polo pesquero de Chubut cuenta con un primer antecedente operativo para desarrollar una salida aérea hacia mercados internacionales. El 7 de octubre, el Aeropuerto Almirante Marcos A. Zar de Trelew despachó 18 toneladas de salmón procedente de Chile, en un vuelo de Aerolíneas Argentinas Cargo hacia Ezeiza, con destino final previsto en Miami, Estados Unidos. La experiencia abre una alternativa para partidas regionales que encuentran en la rapidez de entrega una condición de su valor comercial.
La carga provenía de Punta Arenas, ingresó a la Argentina por Río Gallegos y llegó por carretera hasta Trelew. El Gobierno del Chubut informó que la coordinación logística involucró a Transporte Vesprini y a la Agencia de Inversiones y Comercio Exterior del Chubut.
El cambio consiste en incorporar mercadería de exportación a las bodegas de regreso de los cargueros que abastecen a la región. Ese espacio, que en numerosos vuelos retornaba vacío, comenzó a utilizarse para conectar una carga pesquera con el aeropuerto desde el cual continúa su recorrido internacional.
La iniciativa abre para el polo pesquero chubutense una vía logística de conexión rápida con los mercados internacionales, a través de Ezeiza, y proyecta a Trelew como centro de concentración y despacho de partidas seleccionadas de pescados y mariscos. La oportunidad alcanza a productos cuya presentación en fresco, calidad y valor comercial justifiquen el transporte aéreo, con embarques coordinados según la disponibilidad de las capturas y los pedidos del exterior.
La cercanía con Rawson y Puerto Madryn sitúa al aeropuerto dentro del área de influencia de los desembarques y las plantas procesadoras del noreste provincial. Esa relación entre puerto, industria y terminal aérea ofrece una base para desarrollar un centro de consolidación de cargas pesqueras, capaz de reunir partidas y coordinar su salida hacia compradores del exterior.
El interés comercial se concentra en productos para los cuales el tiempo tiene un efecto sobre el precio o la aceptación del pedido. En una partida refrigerada, una entrega más rápida puede preservar vida útil para su distribución y venta. En productos de mayor valor, el flete puede justificarse por una calidad específica, una presentación acordada o un plazo de abastecimiento. El langostino y los pescados frescos podrían integrar ese circuito, con disponibilidad de materia prima y compradores que remuneren esas condiciones.
La carga chilena constituye el primer antecedente del servicio. La incorporación de producción chubutense dependerá de acuerdos entre exportadores, operadores logísticos y transportistas. Las comunicaciones oficiales todavía dejan por conocer las tarifas y los tiempos completos de entrega, datos necesarios para determinar qué partidas pueden utilizar esta vía con rentabilidad.
El intendente Gerardo Merino anunció la intención de alcanzar hasta tres vuelos semanales con mercadería de exportación. La proyección busca dar continuidad al esquema iniciado con el salmón y sumar producción regional. El servicio carguero tenía un antecedente desde septiembre de 2025, cuando el municipio presentó una prueba de conexión entre Ezeiza, Neuquén y Trelew.
En la primera operación intervinieron el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), Aduana, la Administración Nacional de Aviación Civil, el Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos y la Policía de Seguridad Aeroportuaria. El municipio procura que Aduana y SENASA cuenten con presencia permanente en la terminal para acompañar una mayor frecuencia de despachos.
Para el pescado fresco, la continuidad del frío y la coordinación del transbordo en Ezeiza resultan determinantes: las horas ganadas en vuelo conservan su valor cuando el producto mantiene sus condiciones durante la espera, la transferencia y la entrega. La regularidad del servicio permitiría a las plantas preparar partidas en función de pedidos y horarios confirmados.
Trelew comienza así a ofrecer una conexión aérea para cargas pesqueras de exportación, con Ezeiza como enlace internacional. Su desarrollo como centro logístico puede acercar a la industria chubutense a negocios en los que la frescura, la calidad y el cumplimiento de una fecha de entrega permiten obtener un precio que justifique volar.






