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    Emergencia

    BP Luca Mario. La flota congeladora barre el área y amplía la búsqueda del hombre al agua

    Oscar Martin LeguizamónPor Oscar Martin Leguizamón2 de julio de 20268 Minutos
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    Los derroteros observados muestran pasadas paralelas, giros de retorno y corredores de reconocimiento compatibles con patrones SAR para revisar una zona abierta del Mar Argentino.
    Cap.Pablo Isasa, a bordo del buque pesquero congelador BEAGLE I en zona de esfuerzos de búsqueda.

    Los derroteros observados muestran pasadas paralelas, giros de retorno y corredores de reconocimiento compatibles con patrones SAR para revisar una zona abierta del Mar Argentino.

    El Mar Argentino quedó atravesado por líneas. No son líneas de pesca. Son rumbos de búsqueda. Desde la emergencia registrada a bordo del BP Luca Mario, la zona donde cayó al agua Juan Carlos Gutiérrez, de 46 años, oriundo de Empedrado, Corrientes, empezó a ser recorrida por buques que trazan pasadas sucesivas sobre una superficie donde cada minuto modifica la posición probable por efecto de la deriva, la corriente, el viento y el propio paso del tiempo.

    Buscan a un tripulante del arrastrero congelador Luca Mario tras caer al mar en zona de pesca

    La investigación administrativa y judicial deberá establecer la secuencia final del incidente. La búsqueda, en cambio, ya tiene una imagen pública, buques pesqueros realizando transectas, rectángulos de reconocimiento, rumbos paralelos y retornos cerrados en torno al área donde se activó el procedimiento de hombre al agua. La Prefectura Naval Argentina lo busca por aire y mar. Las capturas de seguimiento aportadas por nuestro observatorio marítimo y naval; muestran una escena de mar abierto, dura, silenciosa; unidades privadas que operan en esa porción del caladero argentino, muchas de ellas grandes arrastreros congeladores vinculados a la pesca objetivo de merluza común, tripulaciones enteras, colegas, compañeros de labor, amigos, puestos a mirar agua metro por metro.

    En términos SAR, la búsqueda en el mar trabaja sobre un concepto operativo central, el “datum”, es decir, el punto de referencia probable desde el cual se proyecta el desplazamiento del objeto o la persona buscada. El Manual IAMSAR, publicado conjuntamente por la OMI y la OACI, establece un enfoque común aeronáutico y marítimo para organizar y prestar servicios de búsqueda y salvamento, con un volumen específico para coordinación de misiones y otro destinado a unidades, buques y aeronaves que intervienen en el lugar del siniestro.

    La lógica técnica explica lo que a simple vista parece un dibujo irregular sobre la pantalla. Cuando una unidad llega primero a la zona, la guía IAMSAR prevé avanzar directamente al datum e iniciar una búsqueda en cuadrado expansivo. A medida que se incorporan otros medios, el coordinador en escena puede asignar subáreas y patrones, incluso combinando la continuidad de una búsqueda expansiva con barridos paralelos de otras unidades, siempre según visibilidad, medios disponibles y seguridad de navegación.

    Ese es el protocolo internacional SAR, y es lo que se hizo y hace para dar con Gutiérrez. Las condiciones reinantes en la zona son determinantes para la busqueda. Eso es lo que vuelve significativas las imágenes. En torno al BP Luca Mario se observan derroteros compatibles con búsqueda por barrido paralelo, línea de reconocimiento y pasadas de cobertura sobre sectores rectangulares.

    Las capturas AIS tienen valor descriptivo, no pericial, permiten ver trayectorias y tiempos relativos, aunque la orden operativa, el patrón formal asignado y la coordinación efectiva corresponden a las autoridades SAR y a las comunicaciones registradas.

    En una de las escenas, el API V aparece trabajando sobre el sector norte del cuadro, con trayectorias cortas, virajes próximos y recorridos que vuelven sobre una misma franja. En otra, el propio Luca Mario figura en el centro del operativo, con pasadas alargadas y retornos compatibles con un intento de cubrir agua en franjas sucesivas. Más al este, el Ponte de Rande muestra un corredor diagonal extendido; al oeste y sudoeste, el Beagle I, que llegó a la zona de búsqueda por decisión propia de su capitán y tripulación, aparece con barridos concentrados y pasadas repetidas; hacia el sur y sudeste, mientras el congelador Anabella M sostiene otro eje de reconocimiento.

    El patrón visual tiene una explicación técnica. Las enmiendas IAMSAR indican que la mayoría de los patrones de búsqueda consisten en rumbos rectos, paralelos y espaciados de manera uniforme para cubrir un área rectangular. La distancia entre esas líneas se denomina “track spacing” y la cobertura se calcula en relación con el ancho efectivo de barrido; además, todos los buques y aeronaves deben mantener separación segura y seguir con precisión los patrones asignados.

    En una búsqueda de persona al agua, esas líneas valen por lo que representan. Cada tramo recto es una guardia visual. Cada giro en U es una decisión de puente. Cada repetición sobre una franja marca una porción de mar revisada bajo una condición concreta de visibilidad, oleaje, cansancio de tripulaciones, combustible disponible y tiempo operativo. En el mar, buscar no es navegar alrededor de un punto: es transformar una incertidumbre en un área, un área en subáreas y cada subárea en pasadas verificables.

    La presencia de varios buques en la zona también muestra una dimensión sectorial pocas veces visible. La flota pesquera aporta capilaridad inmediata, está en el caladero, conoce el régimen de vientos, reconoce la deriva y abatimiento, opera radares, AIS, comunicaciones y puentes de navegación con personal habituado a trabajar lejos de costa. En una emergencia, esa presencia puede convertirse en un recurso de búsqueda antes de que cada medio especializado complete su arribo o su despliegue en el lugar.

    La Prefectura Naval Argentina tiene intervención central como Autoridad Marítima y parte del sistema nacional de Búsqueda y Rescate. La propia fuerza informa oficialmente que su servicio SAR se estructura con subcentros distribuidos en el país, medios tecnológicos, unidades aéreas y de superficie, y coordinación específica para emergencias marítimas, fluviales y lacustres. El Boletín Oficial también reconoce que la Prefectura integra el Sistema Mundial de Socorro y Seguridad Marítima e interviene en el Sistema Nacional de Búsqueda y Rescate mediante subcentros coordinadores, con herramientas del Sistema Guardacostas, sensores, información satelital y datos de unidades aéreas y de superficie para determinar áreas de acción y desplegar medios.

    La escena, entonces, excede la pantalla. Allí donde se ven colores, rumbos y nombres de barcos, hay tripulaciones mirando el agua. Hay oficiales de puente corrigiendo derrota. Hay comunicaciones costeras. Hay patrones de búsqueda que, vistos desde tierra, parecen figuras geométricas y, vistos desde el mar, son horas de concentración extrema.

    El caso del tripulante del Luca Mario abrió una jornada de dolor para la familia, para sus compañeros y para una comunidad pesquera que conoce el riesgo en carne propia. La mecánica del accidente quedará bajo análisis de las actuaciones correspondientes.

    Un buque en mar 6 es una estructura viva. Avanza, cabecea, rola, sube y cae sobre un tercer eje (Z) que desde tierra casi nunca se comprende, el eje vertical, ese movimiento que convierte cada paso en una decisión física y que altera el oído central provocando nauseas a quienes no están acostumbrados. La cubierta deja de ser piso y pasa a ser una superficie húmeda, inclinada, metálica, cambiante y resbaladiza. Para quien mira desde tierra firme, caminar allí puede parecer una acción simple. Para quien sube sin oficio, resulta casi imposible. Para ellos, hombres formados durante años entre maniobras, redes, portones, cables, frío, sal, ruido de máquina y olor entre mar y gasoil quemado, ese tránsito parece natural. Se mueven como gatos sobre cubierta, anticipan el golpe de mar, acomodan el cuerpo antes de que el buque termine de caer y hacen de una condición extrema una rutina de trabajo.

    Esa hidalguía silenciosa también explica una parte de la vida pesquera. La experiencia mecaniza movimientos, automatiza decisiones y permite sostener tareas que para el común de las personas serían límite puro. Como cualquier trabajador que repite durante años un oficio exigente, el cuerpo aprende antes que la palabra: dónde apoyar, cuándo esperar, cuándo avanzar, cuándo afirmarse. Esa confianza nace del oficio, de la necesidad y de una convivencia diaria con el riesgo. La pesca hizo de esa destreza una normalidad aparente. Nunca fue una tarea simple. Jamás lo será.

    La búsqueda muestra otra parte de la verdad marítima, cuando un hombre cae al mar, el caladero deja de ser únicamente un espacio productivo y se convierte en un área de responsabilidad humana donde el dolor se transforma en necesidad de encuentro.

    En ese mapa frío, cada derrotero construido por los grandes congeladores API V, Luca Mario, Ponte de Rande, Beagle I y Anabella M expresa algo más que movimiento, la esperanza de dar, al menos, con el cuerpo del joven y experimentado marinero. Expresa también la forma concreta en que el sector responde cuando el mar se lleva a uno de los suyos, con rumbos, con método, con ojos abiertos, con memoria de cubierta y con la búsqueda sostenida hasta el último tramo de agua posible.

    En ese mismo plano humano y profesional corresponde señalar algo que en el puerto se conoce y se respeta: en el puente del Luca Mario se encuentra un capitán de extensa formación marinera, con más de tres décadas de oficio, historia de mando y pleno conocimiento del buque insignia del Grupo Solimeno. Esa trayectoria personal se inscribe, además, en una empresa con identidad propia dentro del Mar Argentino, con más de 80 años de experiencia, vocación productiva y presencia sostenida en la actividad pesquera, desde su conducción hasta el último de sus trabajadores.

    Se trata de un hombre formado en la disciplina del mar, familiarizado con la operatoria del barco y con la responsabilidad que implica conducir una unidad de esas características y dimensiones en plena faena. Las causas del accidente deberán ser determinadas por las actuaciones correspondientes, pero la trayectoria profesional de quien estaba al mando merece ser ponderada con seriedad, sin liviandad y sin juicios anticipados desde tierra firme por parte de quienes jamás estuvieron sobre la cubierta de un pesquero en trabajo y en mar abierto.

    BP Luca Mario busqueda y rescate hombre al agua
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    Oscar Martin Leguizamón
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    Licenciado en Comunicación. Licenciatura en Comunicación Social. Universidad Nacional de Cuyo — Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.

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