El primer mes de 2026 mostró una recuperación significativa para la actividad pesquera argentina. Los desembarques crecieron 57% interanual y las exportaciones aumentaron más del 60% en dólares, con el calamar y el langostino como principales motores del desempeño productivo y comercial.
El arranque del año confirma un escenario dinámico en términos de volumen y generación de divisas, aunque con comportamientos desiguales entre especies.
En enero se desembarcaron 92.853,7 toneladas, frente a poco más de 59.000 toneladas en igual mes de 2025. El crecimiento estuvo claramente impulsado por el calamar Illex, que alcanzó 49.000,8 toneladas y registró un aumento interanual cercano al 200%.
Este volumen no sólo explica la mayor parte del incremento global, sino que marca un inicio de temporada con fuerte presencia de la flota potera.
El langostino, en tanto, sumó 27.457,7 toneladas, con una leve caída del 2,2% interanual. Si bien el volumen sigue siendo elevado, no replicó el nivel del verano anterior.
En el caso de la merluza hubbsi al sur del paralelo 41, los desembarques alcanzaron 12.618,8 toneladas, con un crecimiento del 25%, mostrando una mejora en este segmento tradicional de la flota fresquera y congeladora.
Por tipo de flota, los congeladores poteros nacionales concentraron el mayor volumen del mes, en línea con el protagonismo del calamar en el total descargado.
Rawson logró ubicarse como el principal puerto pesquero del país, con más de 27.000 toneladas desembarcadas en enero.
Sin embargo, el mes mostró un crecimiento marcado en Puerto Madryn y Mar del Plata, ambos con volúmenes cercanos o superiores a las 17.000 y 22.000 toneladas, respectivamente, consolidando un arranque de año con mayor movimiento en distintos puntos del litoral marítimo.
Puerto Deseado también evidenció un salto importante en descargas, acompañando la dinámica del calamar.
En enero se exportaron 41.636,3 toneladas por un total de 170 millones de dólares. Esto implica un crecimiento interanual del 57% en volumen y del 61,2% en valor.
El langostino congelado fue el principal generador de divisas, con 105,9 millones de dólares exportados. Dentro de este segmento, se destacó el fuerte crecimiento de los envíos de langostino entero congelado, que más que duplicaron su valor respecto del año anterior.
El calamar también mostró un desempeño excepcional en el comercio exterior. Las exportaciones de calamares y potas congelados alcanzaron 33,2 millones de dólares, con un incremento superior al 350% interanual, en línea con el fuerte repunte de los desembarques.
Las merluzas congeladas, por su parte, aportaron más de 22 millones de dólares, con un crecimiento interanual superior al 40% en valor.
España y China concentran más de la mitad de las ventas
España se posicionó como el principal destino de las exportaciones pesqueras argentinas en enero, seguida por China. Entre ambos mercados concentraron más del 50% de las divisas generadas por el sector en el primer mes del año.
El resto de los envíos se distribuyó entre Estados Unidos, Perú, Rusia, Tailandia, Italia y Brasil, entre otros destinos.
La balanza comercial pesquera arrojó un superávit de 145,1 millones de dólares en enero, con una mejora interanual superior al 70%.
En paralelo, el contexto económico de la pesquería introduce una retórica que ya no admite medias tintas. La voracidad de la demanda internacional, sostenida por precios altos del calamar argentino, opera como motor de presión extractiva y vuelve difícil de sostener, ante la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación y ante la sociedad, el discurso de que el segmento arrastrero congelador carece de rentabilidad.
En este punto, el dato mata el relato, y era precisamente este informe, el que tenía en su escritorio Sergio Iraeta al momento de recibir a quienes intentaban persuadir de la inviabilidad del negocio y de la urgente e imprescindible eliminación de los DEX que podrían paralizar la operatoria. Los números oficiales son implacables e irrefutables, cuando intermediarios, armadores y vocerías sectoriales insisten en una narrativa de inviabilidad, el cuadro objetivo exhibe señales opuestas y deja esas afirmaciones cada vez más expuestas a una parte del sector pesquero que es precisamente el de mayor rentabilidad, pasando el mismo por poco creíble frente a la realidad contrapuesta de otros segmentos de la flota pesquera fresquera.
Algo que en definitiva, al cerrar la reunión de la semana pasada con el Secretario de Pesca, en el tránsito por los pasillos del Ministerio, reflejó una frase oída, dicha al aire y atribuida al ex Presidente Raúl Alfonsín: » vos no te quejes gordito, que a vos no te va tan mal…». En fin… datos de color que son parte de la pintura de una actividad que por lo general intentó siempre mostrar la inviabilidad económica en el discurso, mientras en la práctica el rebalse económico generado hizo crecer a otras actividades (inmobiliarias, construcción, comercio, bienes), que cobran cada día más peso, muy difíciles de esconder y, bienvenidas, para una sociedad que necesita exponencialmente mayor actividad, generación de trabajo y desarrollo.
Según registros oficiales, entre enero y el 24 de febrero las descargas de calamar alcanzaron 112.732,2 toneladas, un volumen superior en más de 100% al del mismo período del año anterior, que ya había sido una marca destacada.
El desempeño del calamar en capturas y del langostino en generación de divisas marcaron el ritmo de un arranque de 2026 que combina mayor volumen y mayor ingreso externo, en un contexto en el que el sector sigue atento a los costos, el tipo de cambio y la evolución de los precios internacionales, argumentos que ante la contundencia, terminan siendo degradados al menos para el sector que más los expone.






