El Centro de Patrones y Oficiales Fluviales, de Pesca y de Cabotaje Marítimo reafirmó su postura a favor de mantener la figura del segundo patrón en la flota costera, al considerar que se trata de una función directamente vinculada con la seguridad de la navegación y con el funcionamiento operativo de los buques.
La entidad señaló que las dotaciones mínimas responden a criterios técnicos y de seguridad, y remarcó que la presencia de oficiales habilitados resulta necesaria para cubrir funciones de conducción, maniobra, respuesta ante emergencias y resguardo ambiental. En esa línea, sostuvo que la organización del trabajo a bordo debe mantenerse dentro de parámetros compatibles con las exigencias propias de la actividad marítima.
El gremio también puso el foco en el valor profesional de las habilitaciones. Según expresó, las tareas de mando requieren formación, certificación y experiencia específica, por lo que defendió la necesidad de preservar esos cargos dentro de la estructura laboral embarcada. Para la organización, ese punto forma parte del orden técnico que sostiene la operatoria de cada unidad.
Además, advirtió que cualquier modificación sobre ese esquema impacta en el empleo y en el sistema de formación profesional de la Marina Mercante. Desde esa perspectiva, la discusión excede una cuestión puntual y se proyecta sobre la calidad de la estructura laboral y sobre el estándar profesional que la actividad busca sostener.
En su posicionamiento, el Centro de Patrones dejó planteado que la figura del segundo patrón no puede ser leída como un componente accesorio, sino como una pieza integrada al esquema general de seguridad y responsabilidad a bordo. Por eso, insistió en que las decisiones sobre dotaciones deben analizarse con criterio técnico y dentro del marco regulatorio vigente.
Con esta definición, el gremio dejó fijada una posición clara: la figura del segundo patrón integra el esquema de seguridad, profesionalización y organización del trabajo en la flota costera.






