En el marco de la Seafood Expo Global 2026, que se desarrolla en Barcelona, el langostino argentino sumó protagonismo en una de las actividades técnicas más relevantes del primer día: un panel organizado por el Marine Stewardship Council (MSC), donde se expuso ante compradores internacionales el proceso que permitió alcanzar la certificación de sustentabilidad para esta pesquería.
La presentación funcionó no solo como una instancia técnica, sino también como una vidriera estratégica frente a importadores y distribuidores de distintos mercados. Allí se puso en valor el recorrido que llevó al langostino argentino a posicionarse como un producto competitivo en segmentos de alta exigencia, respaldado por estándares ambientales reconocidos a nivel global.
En este contexto, Argentina presentó por primera vez el “sello azul” del MSC aplicado a su langostino patagónico, correspondiente a la especie Pleoticus muelleri. La certificación valida la condición sustentable de la pesquería en aguas nacionales y marca un punto de inflexión en la estrategia de posicionamiento internacional del producto.
El panel reunió a referentes clave del proceso. Participaron Ernesto Godelman, titular de CeDePesca; Federico Angeleri (Grupo Veraz), en representación del sector empresarial; y un vocero del propio MSC. Durante la exposición, se repasaron los principales logros obtenidos de un trabajo que se extendió por más de diez años y que combinó investigación científica, gestión pesquera y compromiso del sector privado.
En ese recorrido, el rol del INIDEP fue determinante, aportando información técnica y seguimiento biológico del recurso, mientras que las empresas nucleadas en el Grupo Cliente sostuvieron las inversiones necesarias para cumplir con los estándares exigidos por la certificación.
Para los asistentes internacionales, el mensaje fue claro: la etiqueta del MSC en el langostino argentino no es un atributo comercial más, sino el resultado de un proceso sostenido que integra ciencia, control y responsabilidad ambiental. Este reconocimiento posiciona al producto en un lugar destacado dentro de los mercados internacionales, con especial impacto en España, que continúa siendo el principal destino de las exportaciones argentinas provenientes de la Zona FAO 41.
En términos comerciales, la presencia en la Seafood Expo Global Barcelona 2026 comenzó con un eje centrado en la sostenibilidad y la certificación del langostino salvaje y natural argentino, una carta de presentación de fuerte valor internacional en un mercado cada vez más exigente. Sin embargo, detrás de esa vidriera inicial, empieza a perfilarse la discusión de fondo que verdaderamente concentra la atención del sector con capacidad de decisión sobre la operatoria de la flota tangonera; el alineamiento de los dos costos estructurales más determinantes de la actividad, el gasoil y la mano de obra del personal embarcado.
Allí comenzará a definirse una porción decisiva del escenario previo a la zafra de langostino en aguas nacionales, con efectos directos sobre la estructura de costos, la viabilidad operativa y las negociaciones laborales. El convenio ya firmado por la Asociación de Capitanes hasta 2030, en ese marco, funciona como antecedente inmediato y como señal de apertura para las discusiones pendientes en el resto del sector.
La actividad dejó una lectura positiva para la delegación argentina. Lo que comenzó como un proyecto de mejora pesquera hace más de una década hoy se presenta como un caso consolidado de gestión, que involucra a más de 30 empresas y que permitió elevar el perfil del langostino argentino en los mercados internacionales, con mejores condiciones para competir en nichos de mayor valor.






