El Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) formalizó su rechazo al nuevo pedido empresario para elevar al 50% el porcentaje permitido de elaboración de cola de langostino a bordo de los buques congeladores y presentó una denuncia ante el Consejo Federal Pesquero (CFP) en la que advierte sobre posibles consecuencias ambientales, laborales y productivas.
La presentación fue ingresada el 3 de junio y lleva la firma del secretario de Pesca del gremio, Ángel Juan Navarro. El documento fue dirigido al Consejo Federal Pesquero y al subsecretario de Pesca de la Nación, Juan Antonio López Cazorla.
En su escrito, el SOMU recordó que la Resolución CFP Nº 9/2022 estableció una tolerancia del 30% de langostino sin cabeza (colas) sobre el total de la captura de cada marea. Posteriormente, mediante la Resolución CFP N° 11/2025, ese porcentaje fue elevado de manera transitoria al 36% hasta el cierre de la temporada 2026.
La nueva solicitud empresaria apunta a ampliar ese límite hasta el 50%, una propuesta que viene generando cuestionamientos de distintos sectores vinculados a la actividad pesquera.
Uno de los principales argumentos expuestos por el SOMU se relaciona con el destino de los residuos generados durante el procesamiento a bordo.
Según el sindicato, para producir cola de langostino es necesario descabezar el ejemplar entero, por lo que una parte importante de la biomasa termina siendo descartada en el mar.
En la presentación se sostiene que, considerando capturas anuales cercanas a las 100.000 toneladas de langostino entero, la ampliación solicitada podría derivar en el descarte de unas 25.000 toneladas de cabezas de langostino.
Para el gremio, este volumen de residuos podría generar alteraciones sobre el ambiente marino y sobre las condiciones del caladero.
Otro de los puntos planteados por el SOMU es que una mayor elaboración de cola a bordo obligaría a capturar más volumen para completar las bodegas de los buques, incrementando el esfuerzo pesquero sobre el recurso.
Además, el sindicato advirtió que una ampliación del procesamiento en los congeladores podría trasladar actividad desde las plantas terrestres hacia los buques, afectando el empleo asociado al procesamiento en tierra.
En ese sentido, la organización sostiene que las plantas cuentan con infraestructura para gestionar adecuadamente los residuos derivados del descabezado y procesamiento del langostino.
La presentación también incorpora cuestionamientos vinculados a las condiciones laborales de las tripulaciones.
De acuerdo con el documento, el proceso de descabezado a bordo demanda más tiempo operativo, lo que podría reducir el volumen diario procesado, extender la duración de las mareas y repercutir sobre los ingresos de los trabajadores embarcados.
Asimismo, el SOMU argumentó que la manipulación inmediata del langostino para la elaboración de cola genera mayores exigencias físicas para los marineros y podría incrementar las afecciones articulares asociadas a estas tareas.
Mientras las empresas impulsan una mayor flexibilidad para aumentar el porcentaje de colas elaboradas a bordo, el SOMU sostiene que la medida tendría consecuencias ambientales, económicas y laborales que deben ser consideradas antes de cualquier modificación normativa.
La decisión final quedará ahora en manos del Consejo Federal Pesquero, organismo que deberá analizar los argumentos presentados por las distintas partes involucradas en una discusión que vuelve a poner en debate el equilibrio entre la eficiencia productiva, la sustentabilidad del recurso y el impacto sobre el empleo.






