Las negociaciones paritarias en el sector congelador continúan sin avances concretos. Este jueves, el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) y las cámaras empresarias CAPeCA, CAPIP y CEPA finalizaron una nueva reunión sin lograr consenso sobre los valores de producción.
Según pudo saber este medio, la propuesta acercada por el gremio —que contemplaba ajustar las tablas al 90% del dólar comprador al momento de la descarga— no fue aceptada por las cámaras, que se mantienen firmes en su propia iniciativa. El principal punto de conflicto sigue siendo la intención empresarial de modificar la estructura salarial, con planteos que incluyen absorber el salario básico dentro de la producción y la incorporación de nuevos ítems que, según el sindicato, implicaría una reducción entre 18% y el 22% respecto de lo percibido el año pasado.
Desde el SOMU advierten que no están dispuestos a firmar acuerdos a la baja, en una negociación que se arrastra desde enero sin resultados. “Se viene discutiendo cómo ordenar los números, pero cada vez que se acerca una alternativa, las cámaras la rechazan, estan en una postura intransigente, sin mediar el constante deterioro mensual del poder adquisitivo de nuestra gente”, señalaron fuentes del sector que apuntaron con una reducción de sus haberes respecto a lo firmado en el último acuerdo paritario vencido desde el 1 de marzo pasado. Asimismo, señalaron avalando su postura: “fijate, desde agosto pasado a hoy la inflación que hubo y te das cuenta del deterioro de nuestros ingresos, que además, quieren bajar. Es imposible, esto no es negociar sino someter al trabajador”.
Hacia la tarde de ayer, y en medio del poco avance que domina la negociación, referentes del SOMU de la delegación Mar del Plata difundieron dos spots en los que fijaron públicamente su posición y expresaron su preocupación por la falta de avances en el conflicto. En ese marco, aclararon que por el momento no hay previstas medidas de cese de actividades, mientras la negociación continúa demorada y con varios referentes de las cámaras empresarias abocados a su participación en la Seafood Expo Global Barcelona 2026, que comenzará el próximo lunes.
En paralelo, el nivel de actividad de la flota comienza a moverse de manera parcial. Algunas unidades ya iniciaron operaciones tras alcanzar acuerdos individuales y privados entre sus marineros y la empresa, mientras que el resto del sector se mantiene a la espera de una definición en la negociación, pero ya alistando buques, lo que hace presagiar la posibilidad de algún punto de equilibrio durante la semana próxima donde se prevén la zarpada desde el puerto local.
En este primer testeo realizado por la flota que opera al norte de la ZVPJM, los resultados preliminares muestran un panorama favorable: se verificaron concentraciones de excelente talla L1, con una marcada supremacía de ejemplares de ese rango, en línea con lo que la flota fresquera venía registrando en sus descargas incidentales mientras mantenía el esfuerzo pesquero orientado a la captura de merluza desde mediados de febrero.
Otro de los focos de tensión gira en torno a la firma de acuerdos individuales. En algunos casos, empresas avanzaron con contratos particulares con marineros que —de acuerdo al SOMU— no tendrían validez legal al contradecir los convenios colectivos vigentes. Sin embargo, desde el sector reconocen que muchos trabajadores aceptaron estas condiciones ante la necesidad de embarcar.
En este contexto, también se registran avances en otros segmentos de la negociación. El sector de capitanes logró alcanzar un acuerdo salarial y rubricó el convenio para la flota tangonera congeladora correspondiente al período 2026–2030, marcando un contraste con la falta de entendimiento que aún persiste en el resto de los gremios.
El escenario se complejiza además porque la negociación no solo involucra al SOMU. El cierre de las paritarias también depende de lo que ocurra con el Sindicato de Conductores Navales de la República Argentina (SICONARA), que hasta el momento tampoco alcanzó un acuerdo con las cámaras.
Con la temporada en puertas y sin definiciones, la incertidumbre persiste en toda la cadena productiva, mientras gremios y empresas continúan sin encontrar un punto de equilibrio para destrabar el conflicto. Fresqueros, esperan medidas para definir las tablitas del 2026.






