La obra del astillero de Comodoro Rivadavia registra un avance cercano al 60% y comienza a perfilarse como una infraestructura decisiva para la industria naval y la actividad portuaria en la región, con impacto directo en el empleo y los servicios asociados. Así lo informó oficialmente el gobierno de la provincia de Chubut, en una recorrida de su gobernador por las actuales instalaciones.
Según se informó durante una recorrida por el predio, los trabajos se desarrollan dentro de los plazos previstos y permitirán, una vez finalizados, operar con hasta cinco embarcaciones en simultáneo, tanto en tareas de reparación como de construcción naval.
El proyecto contempla la puesta en funcionamiento de cinco gradas, lo que habilitará una operatoria continua y una mayor capacidad de respuesta para la flota. En ese escenario, se estima la generación de más de 300 puestos de trabajo entre empleos directos e indirectos, vinculados tanto a la actividad del astillero como a servicios tercerizados.
Actualmente, unas 45 personas participan en la obra, entre personal propio y empresas contratistas. A medida que avance la construcción, se prevé la incorporación de nuevos trabajadores, en línea con la complejidad técnica de las tareas.
La inversión supera los 15 millones de dólares e incluye trabajos de alta complejidad, como el hincado de pilotes, la instalación de un sistema syncrolift para elevación de buques y el montaje de una red de rieles que conectará con los galpones industriales.
Estos espacios estarán equipados con grúas de gran porte y permitirán realizar tareas de mantenimiento, reparación y eventualmente construcción naval, ampliando la oferta de servicios en el puerto.
Desde el sector destacan que la puesta en marcha del astillero no solo apunta a cubrir demandas de la industria naval, sino también a fortalecer el rol logístico del puerto de Comodoro Rivadavia.
La posibilidad de contar con infraestructura propia para reparaciones y servicios técnicos permitiría reducir costos operativos, mejorar tiempos de respuesta y generar encadenamientos productivos con la industria metalmecánica y logística.
Además, el desarrollo del astillero se inscribe en un contexto regional marcado por la actividad energética, el crecimiento del sector eólico y la operatoria petrolera, factores que podrían potenciar la demanda de servicios marítimos especializados.
De acuerdo con las previsiones, durante el segundo semestre podrían comenzar a ingresar las primeras embarcaciones para tareas en seco, marcando el inicio de la etapa operativa del astillero.
En paralelo, empieza a crecer una preocupación en el sector ante la posibilidad, mencionada por fuentes especializadas en contacto con esta redacción, que el futuro astillero pueda prestar servicios a embarcaciones de bandera extranjera. La eventual habilitación de asistencia técnica, reparaciones navales y mantenimiento para flotas que operan por fuera de la ZEEA ya genera ruido en el ambiente, en la medida en que abriría un debate sensible sobre el alcance de la operatoria, el encuadre regulatorio y el impacto competitivo sobre la flota nacional y el esquema de control en el Atlántico Sur.
Con su puesta en funcionamiento, el proyecto apunta a reposicionar a Comodoro Rivadavia dentro del esquema logístico nacional, sumando capacidad industrial y ampliando las oportunidades de desarrollo para el sector marítimo en la región.






