La problemática de los residuos plásticos marinos generados por la actividad pesquera y marítima volvió a ocupar un lugar central en la agenda regional durante el Segundo Taller y Capacitación del Grupo de Trabajo de América del Sur del proyecto GloLitter Partnerships, realizado entre el 25 y el 29 de mayo en Santiago de Chile.
El encuentro, organizado por la Organización Marítima Internacional (OMI) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), reunió a representantes de Argentina, Brasil, Chile, Perú, Ecuador y Colombia con el objetivo de intercambiar experiencias y coordinar acciones destinadas a prevenir y reducir la contaminación por plásticos en los océanos.

La delegación argentina estuvo integrada por personal de la Dirección de Protección Ambiental de la Prefectura Naval Argentina, que presentó las iniciativas nacionales vinculadas a la implementación del Convenio MARPOL y del Convenio de Londres a través de las ordenanzas marítimas vigentes, así como distintas medidas aplicadas en el sector pesquero para la identificación y recuperación de artes de pesca.
Uno de los aspectos más destacados del encuentro fue la presentación del programa Redes de América, impulsado por la Alianza Latinoamericana para la Pesca Sustentable y Seguridad Alimentaria (ALPESCAS), una iniciativa orientada a recuperar y reciclar redes de pesca y cabos en desuso.
Según se informó durante el taller, el programa ya permitió reutilizar más de 12.500 toneladas de materiales provenientes de la pesca y la acuicultura, evitando que terminen acumulados en basurales o ingresen al ambiente marino como residuos contaminantes.
Desde la FAO destacaron la experiencia como un ejemplo de economía circular aplicable a otros países de la región. El Oficial Principal de Pesca y Acuicultura para América Latina y el Caribe, Javier Villanueva, señaló que «iniciativas de este tipo permiten transformar materiales considerados desechos en nuevos productos, reduciendo el impacto ambiental de la actividad pesquera.«
Durante las jornadas también se revisó y aprobó un catálogo regional de iniciativas vinculadas a la gestión de residuos plásticos marinos procedentes de actividades marítimas y pesqueras, una herramienta destinada a fortalecer la cooperación entre los países sudamericanos.
Además, los participantes intercambiaron experiencias sobre sistemas de marcado de artes de pesca, recuperación de equipos perdidos en el mar y mecanismos de monitoreo de residuos plásticos, considerados elementos clave para reducir una de las principales fuentes de contaminación marina asociadas al sector.
Como parte de las actividades, los asistentes recorrieron el puerto de Valparaíso y visitaron las instalaciones de Comberplast, empresa asociada al proyecto Redes de América dedicada al reciclaje y valorización de materiales plásticos provenientes de la pesca.
Durante la recorrida se mostraron las distintas etapas del proceso de recuperación de cabos y redes, desde la recepción del material hasta la elaboración de nuevos productos. Desde la FAO destacaron la experiencia como un ejemplo concreto de cómo las políticas de reducción de residuos pueden traducirse en soluciones productivas y ambientales de alcance regional.
Oportunamente, en nuestro país habían alertado que el problema excede la gestión portuaria y pesquera local, y alcanza una escala global. Cada año, entre 4,8 y 12,7 millones de toneladas de plástico terminan en los océanos, mientras la producción mundial pasó de dos millones de toneladas en 1950 a 348 millones en 2017 y podría duplicarse hacia 2040. Esa expansión convierte a los residuos plásticos en una amenaza persistente para la pesca, la biodiversidad marina y la seguridad alimentaria.

Con el paso del tiempo, estos materiales se fragmentan en microplásticos, partículas capaces de ingresar en la cadena trófica y ser ingeridas por organismos marinos y seres humanos.
A ese riesgo se suma la presencia de aditivos químicos asociados a impactos hormonales, reproductivos y sanitarios, un frente que hoy concentra estudios científicos cada vez más amplios a nivel internacional.
La actividad concluyó con una evaluación de los avances alcanzados por los países participantes, la identificación de necesidades de asistencia técnica y la presentación de nuevas herramientas de cooperación impulsadas por la OMI.
El encuentro dejó en evidencia que la gestión de residuos plásticos marinos se ha convertido en uno de los principales desafíos ambientales para la actividad pesquera y marítima, y que la cooperación regional aparece como una de las herramientas más importantes para avanzar en soluciones que permitan reducir el impacto de estos materiales sobre los ecosistemas marinos.






