El Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) confirmó que alcanzó un principio de acuerdo con las cámaras empresarias CAPIP y CAPeCA en el marco de la paritaria de la flota tangonera congeladora, tras una reunión realizada el 29 de abril en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El encuentro tuvo lugar en las oficinas del Grupo Iberconsa de Argentina cito en la calle Reconquista 1088, y contó con la participación del secretario general Raúl Omar Durdos, el secretario de Pesca Ángel Juan Navarro y representantes paritarios de las seccionales de Mar del Plata (CEPA) y Puerto Madryn.
Según informó el gremio, la negociación, que estuvo atravesada por la paralización de la flota durante la zafra por fuera de la ZVPJM, una situación que —según indicaron— generó un fuerte impacto económico en los trabajadores y sus familias. En ese contexto, el SOMU avanzó en una propuesta orientada a destrabar el conflicto y permitir la reactivación de la actividad.
El entendimiento alcanzado establece la aplicación de la denominada “tabla del medio” presentada por las empresas, con un esquema de liquidación basado en el 90% del dólar y la absorción del salario básico y el plus de bodega dentro del concepto de producción, uno de los ejes centrales de la discusión.
De acuerdo con lo comunicado por la Secretaría de Pesca del sindicato, el acuerdo ya fue rubricado entre las partes, aunque aún restan definiciones formales para su implementación. Por ese motivo, se dispuso un cuarto intermedio hasta el próximo lunes 4 de mayo, fecha en la que se prevé avanzar con la firma oficial en el ámbito del Ministerio de Trabajo.
La audiencia correspondiente, en tanto, está programada para el miércoles 6 de mayo, donde se espera completar el proceso administrativo que permita la puesta en vigencia del nuevo esquema salarial.
El eventual cierre de la negociación constituye un punto decisivo en un conflicto que se prolongó durante meses y condicionó el inicio de la temporada de langostino para la flota tangonera congeladora en aguas nacionales, fuera de la ZVPJM. El desenlace, sin embargo, también deja expuesta una lectura política pesquera y económica más profunda, la demora en la negociación paritaria operó funcionalmente sobre un tablero empresario donde ciertos grupos nacionales, hoy alineados con estrategias de cámaras dominadas por capitales españoles y chinos, encuentran conveniente el debilitamiento operativo de una pesquería que desde hace años incomoda el esquema comercial construido alrededor del langostino capturado en aguas de Chubut.
Ese hecho, además, parece consolidar cada año una orientación que se termina de ordenar lejos del muelle argentino, en ámbitos comerciales y políticos de alto peso sectorial, desde Vigo hasta Barcelona, donde parte de la industria define prioridades, alianzas y conveniencias antes de que la temporada encuentre traducción efectiva en el mar. En los hechos, y por segundo año consecutivo, esa zona quedó sin actividad efectiva, consolidando una señal difícil de disimular, cuando una flota permanece amarrada, también se reordena quién captura, quién vende y quién define el valor real del recurso salvaje y natural del mar argentino.






