La pesquería argentina de merluza negra (Dissostichus eleginoides) mantuvo durante los últimos 25 años un comportamiento estable, con niveles de explotación compatibles con los objetivos de conservación y una participación de ejemplares juveniles por debajo de los límites establecidos por la normativa vigente.
Así lo señala el Informe Técnico Oficial N° 16/2026 elaborado por el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), que fue presentado ante el Consejo Federal Pesquero.
El trabajo analiza la evolución de la actividad entre los años 2000 y 2025 a partir de información proveniente de los partes de pesca y de los registros recopilados por observadores a bordo de los buques que operan bajo el régimen de Cuotas Individuales Transferibles de Captura (CITC).
Entre los principales resultados, el informe destaca que durante 2025 se declaró una Captura Máxima Permisible (CMP) de 3.575 toneladas, mientras que las capturas efectivamente registradas alcanzaron las 3.588 toneladas, un nivel prácticamente equivalente al límite autorizado.
La operatoria continuó concentrada casi exclusivamente en la flota de arrastre de fondo, mientras que la distribución geográfica de las capturas se mantuvo en línea con la observada en temporadas anteriores, con una fuerte presencia en el Zona de Veda de Juveniles de Merluza Negra (ZVJMN).
Según el análisis del Instituto, esta concentración del esfuerzo pesquero está vinculada a la limitada participación de los buques palangreros en la pesquería. En ese sentido, los investigadores consideran que una mayor incorporación de este tipo de arte de pesca permitiría diversificar las operaciones y ampliar la actividad hacia otras zonas.
Uno de los aspectos más relevantes del estudio es que la proporción de ejemplares inmaduros en las capturas se mantuvo históricamente por debajo de los niveles máximos permitidos. Este comportamiento, sumado a la continuidad de la Captura Máxima Permisible desde 2015 —con excepción de los años 2019 y 2025—, llevó al INIDEP a concluir que la pesquería presenta condiciones de estabilidad.
No obstante, el organismo científico recomendó mantener los controles sobre las profundidades mínimas habilitadas para la pesca de la especie, con el objetivo de reducir la captura y descarte de ejemplares juveniles. También sugirió evaluar la incorporación de artes de pesca que minimicen la interacción con el fondo marino y reduzcan la captura incidental de merluza negra en otras pesquerías que operan a menores profundidades.
El informe además subraya la necesidad de avanzar con campañas de investigación a bordo de buques comerciales para profundizar el conocimiento sobre distintos aspectos biológicos de la especie, considerada uno de los recursos de mayor valor comercial dentro de la pesca argentina de aguas profundas.
Antecedentes
El antecedente normativo específico para merluza negra se remonta a la Resolución CFP N° 17/2002, que estableció una prohibición de pesca por arrastre de fondo en un área delimitada entre los 54° y 55° de latitud Sur y los 64° y 62° de longitud Oeste, identificada como zona de concentración de juveniles en las cuadrículas estadísticas 5462 y 5463. Esa medida también prohibió la captura de merluza negra como especie objetivo dentro del área, cualquiera fuera el arte de pesca utilizado.
Luego, la Resolución CFP N° 21/2012 consolidó el ordenamiento de la pesquería, mediante las medidas de manejo de esta pesquería, y definió el Zona de Protección de Juveniles de Merluza Negra, ampliando la referencia espacial a los cuadrantes 5461, 5462 y 5463. Allí se prohibió la operación con arrastre de fondo y palangre de fondo a profundidades menores a 800 metros, además de exigir inspector y observador a bordo para las operaciones dentro del área.
Posteriormente, la Resolución CFP N° 12/2019 incorporó una veda estacional específica dentro del Zona de Protección de Juveniles, al prohibir la pesca de merluza negra durante julio, agosto y septiembre. La medida apuntó a resguardar la fracción adulta y el proceso reproductivo de la especie, especialmente en la zona al este y sur de la Isla de los Estados y al sur de Tierra del Fuego, reconocida como área principal de puesta.
A 25 años del inicio del período analizado, la merluza negra continúa siendo uno de los ejemplos más sólidos de manejo pesquero en la Argentina. Con niveles de captura estables, baja presencia de juveniles en las descargas y un esquema de administración que ha permitido sostener el recurso en el tiempo, el desafío hacia adelante pasa por profundizar el conocimiento científico sobre la especie y consolidar estrategias que garanticen su aprovechamiento sostenible en el largo plazo.






