La salida hacia el Atlántico oriental de dos frentes de baja presión comenzó a normalizar, de sur a norte, un escenario hidrometeorológico que desde el mediodía del martes hasta la mañana de este domingo alteró con severidad la dinámica costera, portuaria y pesquera. El fenómeno dejó vientos intensos, crecidas extraordinarias de marea, daños materiales sobre el litoral marítimo y una actividad naval todavía condicionada por el mar de fondo.
El episodio combinó viento, presión atmosférica baja y una fuerte acumulación de energía sobre la línea de costa. Esa convergencia se expresó con mayor claridad en playas, fondeaderos naturales, muelles y zonas de navegación expuestas, donde el retiro del sistema meteorológico principal aún dejó una consecuencia directa sobre la energía remanente; el mar de fondo persiste en magnitud a pesar de haber calmado el viento.
Uno de los hechos más visibles ocurrió durante la madrugada del sábado en el puerto de Camarones. Allí, el buque costero artesanal Siempre Claudio cortó amarras por el impacto del viento y del oleaje. Sin tripulación a bordo y sin gobierno, la embarcación fue arrastrada hacia la costa norte de la localidad y terminó varada en la arena, sorteando afortunadamente el fondo rocoso en su trayecto, luego de quedar a merced de olas de varios metros.

El impacto también alcanzó infraestructura costera en distintos puntos del litoral bonaerense. Entre Monte Hermoso y Mar del Sud se registraron daños de distinta magnitud sobre instalaciones livianas y construcciones ubicadas en el frente marítimo. Desde la noche del jueves, vecinos y visitantes de Monte Hermoso mostraron en redes sociales el avance del mar sobre los primeros metros del casco urbano costero, con afectación sobre chiringos, puestos precarios utilizados por guardavidas, pasarelas de madera, confiterías, bares y locales de temporada.



En Necochea, el fenómeno produjo una barrida de arena superior a la habitual y dejó expuestas estructuras vinculadas a espacios de alta concurrencia durante el período estival. La imagen posterior al temporal mostró con claridad el grado de exposición de instalaciones montadas sobre áreas sensibles del frente costero.



La situación también tuvo efecto directo sobre la operación de buques mercantes. En zona de fondeo de Puerto Quequén, donde permanecían bulk carriers y graneleros a la espera de muelle para completar la logística exportadora de la cosecha fina del sudeste bonaerense, varias unidades modificaron posiciones ante el pronóstico de mayores fuerzas de viento y mar.
El granelero Ocean Freedom decidió salir del área de mayor impacto. Levó anclas y navegó hasta unas 40 millas náuticas al Este de Santa Teresita, donde permaneció a la capa para reducir exposición al temporal. Desde la madrugada de este domingo comenzó un regreso muy lento hacia la zona de fondeo, con velocidades inferiores a los 3 nudos.
El derrotero del buque confirma que, aun superado el núcleo principal del evento, el mar de fondo mantiene condiciones exigentes en alta mar. Según el informe habitual emitido por Prefectura Naval Argentina costera L2U por VHF a las 08:30, persistían olas de hasta 3 metros. Un buque de 190 metros de eslora avanzando a menos de 3 nudos, con rumbo 215°, sintetiza la condición operativa que todavía domina fuera de la costa.

En paralelo, la flota pesquera mantuvo una actitud prudente. La totalidad de la flota fresquera de altura y fresquera mayor permaneció condicionada por el estado del tiempo. Solo alrededor de una docena de buques congeladores que operaban en el paralelo 48° Sur decidieron permanecer en zona, capeando el temporal unas 100 millas náuticas al sudoeste, en proximidades de Punta Quilla, donde buscaron mejores condiciones relativas para soportar el paso del frente.
El primer buque en hacerse nuevamente a la mar con rumbo a zona de pesca al norte del paralelo 42° Sur fue el BP Nddanddu. La unidad zarpó desde Caleta Paula el sábado a las 23:30, con buenas condiciones de viento en el área portuaria, aunque con mar de fondo alcanzando por popa durante su navegación.
Durante la madrugada de este domingo, el buque informó condiciones de mar fuerza 6, olas de 3 metros del sudeste y viento sudoeste de 13 nudos. Navegaba sin novedades, con rumbo 50°, hacia una zona de pesca ubicada en 41°55’S y 61°00’W, donde prevé arribar el lunes cerca de las 10 de la mañana. Sin embargo, las condiciones pronosticadas para el área todavía aparecen lejos de ofrecer una ventana plenamente favorable para la actividad. El ingreso del buque a Caleta Paula respondió a una situación operativa ajena a la planificación original. En Comodoro Rivadavia, puerto de asiento de la embarcación, el SUPA mantiene desde la semana pasada un cese de actividades vinculado con la aplicación de un aumento cercano al 27% en los servicios portuarios (que fue avalado solamente para buques congeladores, cargas de aluminita, aluminio y derivados), medida que se sostiene aun después de haberse dictado el lunes pasado la conciliación obligatoria.
En el mismo sentido, la flota marisquera de Conarpesa que había tomado refugio dentro del Golfo San Matías en la costa norte de Península de Valdés, a primera hora de la mañana también emprendieron el mismo rumbo zona de pesca de langostino por fuera de la ZVPJM donde las capturas antes del temporal eran de excelente calidad y talla. A media mañana también se espera la zarpada del Argenova IX desde Bahia Blanca con destino desconocido por nuestro medio.
En Mar del Plata, la actividad comenzó a reactivarse con prudencia durante la jornada dominical. Algunos fresqueros iniciaron tareas de alistamiento y carga de cajones, aunque las zarpadas quedaron condicionadas por el pronóstico de las próximas 72 horas en zona de pesca. La eventual reaparición de vientos fuertes del sudoeste mantiene en suspenso nuevas decisiones operativas. Entre los tres buques que resistieron el temporal en rada norte exterior —Capesante, Erin Bruce II y Miss Tide—, solo el BP Capesante dejó el área con rumbo a la zona de vieira, a unas 90 millas náuticas al Este de Mar del Plata.
La salida de los buques dependerá ahora de una evaluación caso por caso. Capitanes y armadores observan el mismo cuadro con criterios distintos, por un lado, la necesidad de retomar actividad; por otro, la persistencia de un mar de fondo que todavía impone prudencia. En ese equilibrio se definirá el ritmo de zarpadas durante las próximas jornadas.
El temporal ya dejó atrás su fase más severa, pero sus efectos continúan ordenando la agenda marítima, daños en costa, demoras en fondeo, navegación restringida y una flota que vuelve a mirar el pronóstico antes de decidir su regreso pleno a zona de pesca.






