La autopsia realizada al joven tripulante fallecido a bordo del BP Don Nicola determinó que la causa del deceso fue un paro cardíaco por aneurisma de arteria pulmonar. El resultado médico-forense ya fue incorporado a la causa y aporta un dato central para el análisis judicial de lo ocurrido durante las últimas horas de navegación del buque hacia Mar del Plata.
El episodio se había iniciado durante la tarde del viernes 24, cuando desde el pesquero se comunicó a la Autoridad Marítima la situación sanitaria de un tripulante. A partir de esa información se abrió una instancia de seguimiento médico remoto, con reportes transmitidos desde a bordo y decisiones adoptadas en función del cuadro referido durante la emergencia.
De acuerdo con la información operativa conocida al momento de los eventos desafortunados, el cuadro comunicado durante la asistencia sanitaria a distancia fue referido como una leve hemorragia digestiva sin descompensación hemodinámica. La autopsia, realizada con posterioridad al fallecimiento, incorporó una conclusión médico-legal de naturaleza distinta, el examen forense estableció como causa del deceso un paro cardíaco por aneurisma de arteria pulmonar.
La diferencia entre ambos planos resulta relevante, una radio consulta por VHF o asistencia sanitaria a distancia trabaja con síntomas referidos, signos comunicados y evolución reportada desde el lugar del hecho; una autopsia trabaja sobre evidencia anatómica científica posterior al fallecimiento. Esa comparación será parte del análisis que deberá ordenar la investigación, junto con la cinemática del buque, las indicaciones informadas y las decisiones adoptadas en navegación.
Desde el punto de vista médico-forense, consultado un médico legista de amplia trayectoria, indicó que “el aneurisma de arteria pulmonar remite a una alteración vascular que puede cursar de manera silenciosa y manifestarse en forma súbita. La autopsia establece la causa del deceso; la investigación deberá determinar si, durante la emergencia embarcada, existieron signos clínicos suficientes para advertir un cuadro de esa naturaleza sin los conocimientos e instrumentos para diagnosticar la falla que llevó a posteriori, al deceso, con la información transmitida en cada comunicación”.
Durante la madrugada del sábado, el tripulante fue hallado sin signos vitales cuando el buque ya navegaba a pocas millas del puerto marplatense. El desenlace generó profundo impacto en la comunidad pesquera y derivó en cuestionamientos de familiares, quienes plantearon objeciones sobre la respuesta recibida durante la emergencia y anticiparon acciones judiciales.
El punto más sensible quedará concentrado en esa zona de análisis: si el cuadro comunicado desde a bordo permitía, con los elementos disponibles en tiempo real, adoptar una decisión distinta; si las indicaciones médicas fueron compatibles con los síntomas transmitidos; y si la evolución posterior tuvo características súbitas o advertibles dentro del margen operativo existente. Son preguntas que requieren prueba, documentación y pericia, antes que conclusiones apresuradas.
El resultado forense aporta una certeza médica sobre la causa del deceso. La causa judicial deberá reconstruir ahora el curso completo de los hechos con rigor documental, a partir de los reportes emitidos desde el buque, las comunicaciones sanitarias, las indicaciones recibidas, los horarios, las distancias y las condiciones reales de operación durante la emergencia.
Para la actividad pesquera, el episodio deja una marca humana profunda y expone con claridad las exigencias extremas de la vida embarcada: una urgencia médica lejos de puerto, con decisiones encadenadas, tiempos reducidos, navegación en curso, eventuales limitaciones operativas para una evacuación aérea y márgenes de respuesta condicionados por la información disponible en cada comunicación.
También vuelve visible un punto crítico del sistema, en buques pesqueros de menor porte, la primera respuesta sanitaria suele depender de personal embarcado que no dispone de formación médica profesional ni de instrumental diagnóstico equivalente al de un ámbito hospitalario, especialmente frente a cuadros súbitos, complejos o de difícil identificación clínica.






