La aprobación de la Resolución CFP N° 7/2026, que elevó al 50% el límite de producción de colas de langostino a bordo de la flota tangonera congeladora, generó una rápida reacción de Conarpesa, una de las principales impulsoras de la iniciativa.
Tras conocerse la decisión adoptada por mayoría en el Consejo Federal Pesquero, el presidente de la compañía, Fernando Álvarez Castellano, celebró el resultado y sostuvo que finalmente prevalecieron los argumentos técnicos que respaldaban la modificación.
El proyecto, que también contó con el acompañamiento de CAPeCA, CAPIP y CEPA, fue aprobado luego de semanas de debate entre cámaras empresarias, sindicatos y representantes provinciales, con los votos negativos de Buenos Aires y Santa Cruz.
La decisión del Consejo se apoyó en informes técnicos del INIDEP y en el pronunciamiento favorable de la Dirección Nacional de Coordinación y Fiscalización Pesquera, que concluyeron que el incremento de la tolerancia para la producción de colas no implicaría un aumento significativo del esfuerzo pesquero ni efectos negativos sobre el recurso o el medio ambiente.
Para Álvarez Castellano, ese respaldo técnico terminó siendo determinante en la resolución adoptada por el CFP. «La lógica se impuso a la estupidez y a la ignorancia«, afirmó el empresario al ser consultado sobre la decisión del organismo.
El titular de Conarpesa también dirigió críticas hacia los sectores sindicales que se opusieron al incremento del límite autorizado.
Durante las últimas semanas, tanto el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) de Chubut como el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) habían presentado notas ante el Consejo Federal Pesquero manifestando su rechazo a la medida por considerar que podía afectar el empleo en tierra, incrementar los descartes y generar consecuencias ambientales.
Álvarez Castellano cuestionó esos planteos y se preguntó si los dirigentes sindicales cuentan con mayores conocimientos sobre preservación del recurso que el propio INIDEP, organismo científico cuyas evaluaciones fueron consideradas durante el tratamiento del tema.
También apuntó específicamente contra las críticas relacionadas con el descarte de cabezas de langostino en el mar, uno de los principales argumentos utilizados por los sectores que rechazaban la iniciativa.
Más allá de la controversia, el empresario sostuvo que la aprobación de la medida permite cerrar una discusión que había ocupado buena parte de la agenda sectorial en los últimos meses.
En ese sentido, afirmó que la prioridad de las empresas vuelve a estar puesta en mejorar la competitividad, fortalecer la actividad productiva y avanzar con nuevos proyectos de inversión.
Según expresó, una vez alcanzado este objetivo regulatorio, el foco deberá trasladarse nuevamente hacia los desafíos económicos y comerciales que enfrenta la industria pesquera.
La aprobación de la Resolución CFP N° 7/2026 marcó el final de un debate que enfrentó posiciones empresarias, sindicales y provinciales. Sin embargo, las diferencias de criterio persisten y es probable que la implementación de la medida continúe siendo seguida de cerca por todos los sectores vinculados a la pesquería de langostino durante el desarrollo de la temporada 2026.





