La pesquería de langostino en la Zona de Veda Permanente de Juveniles de Merluza entró en una etapa distinta a la que sostuvo buena parte de las descargas hasta los primeros días de julio. Desde el temporal del 29 de junio cambiaron las concentraciones, cayó la calidad comercial del marisco en varios sectores y la merluza volvió a ocupar un lugar determinante como fauna acompañante.
La prospección de las Subáreas 11 y 12 W finaliza este lunes. Los informes del INIDEP definirán la recomendación técnica y el Consejo Federal Pesquero deberá resolver durante el mediodía si habilita, mantiene cerradas o condiciona esas áreas.
La Subárea 11 presenta langostino chico, con preponderancia de ejemplares L3, L4 y menores, según las comunicaciones de los capitanes embarcados en la prospección. Esa composición comercial deja a la zona con escasas posibilidades de apertura: el recurso aparece, pero sin la talla que justifique sostener una operatoria dirigida.
La situación de la Subárea 12 W es diferente. El langostino registra mejor tamaño, aunque la captura incidental de merluza puede definir su futuro inmediato. El rendimiento del marisco pierde valor cuando la relación merluza/langostino supera los parámetros establecidos para proteger al recurso acompañante. La apertura de un sector con mejor talla quedará entonces subordinada a un dato biológico y operativo: cuánto langostino puede extraerse sin elevar la mortalidad de merluza.
La merluza apareció con fuerza en los lances posteriores al temporal para toda la flota comercial tangonera sin distinción de tipo de buque. En algunos casos, según las referencias recibidas desde la flota, su presencia superó los umbrales admisibles. El descarte de merluza adulta se mantuvo como una preocupación central, sobre todo en parte de la flota congeladora que opera con aparejos de mayor abertura vertical entre relingas.
La consecuencia se advierte en la operatoria. Una parte de los capitanes resolvió esperar la definición sobre las Subáreas 11 y 12 W antes de comprometer más tiempo de marea. Otros extendieron la búsqueda sobre áreas amplias, con el objetivo de encontrar concentraciones de langostino comercial y baja fauna acompañante.
El sábado por la noche, las consultas realizadas por Pescare a capitanes de distintas flotas describían una misma escena: más horas de búsqueda que de pesca efectiva. La prioridad pasó a ser encontrar un lance limpio, con L1 o L2 y sin merluza, antes que completar bodega con capturas que comprometan la sustentabilidad de la operación.
Parte de la flota se desplazó hacia el norte. Allí aparecieron chofas aisladas. El congelador Valiente I localizó una concentración de langostino L1-L2 sin fauna acompañante, una captura que se destacó precisamente por su excepción dentro de una marea donde predominan las búsquedas prolongadas, rendimientos irregulares y descarte de merluza en los barcos que logran pescar.
La diferencia entre las zonas resume el momento de la zafra. La Subárea 11 ofrece abundancia de ejemplares de tallas L4 y menores; la 12 W mejora en talla, pero queda limitada por la merluza. Fuera de la prospección, las concentraciones aptas aparecen de manera puntual y demandan desplazamientos cada vez mayores.
La flota espera nuevas alternativas, entre ellas una eventual prospección en la Subárea 7 que quizá hubiese sido sano haber prospectado a partir del tercer día por los buques que están surcando en búsqueda exploratoria la subárea 11 y poderlos movilizar a la 7, a sabienda que la situacion en la que estan no va a cambiar en las próximas horas.
Surgio el fin de semana un pedido de poder acceder a tan solo dos días de prospección cuando las condiciones no fueran las mejores para la habilitación a pesca comercial de la subárea; esto no fue ni confirmado ni refutado; por cuanto desde el punto de vista biológico, un punto sin langostino también es un dato.
Sin embargo, la curva de la temporada comienza a mostrar un cambio de fase: las grandes concentraciones que sostuvieron las primeras semanas de descargas de excelente calidad y talla dejaron lugar a una pesca más selectiva, con menor continuidad espacial y mayor dependencia de la calidad biológica de cada lance. En las plantas de procesado los descartes subieron rápidamente contra el deterioro de la calidad del langostino recibido.
El resultado ya se percibe a bordo. Quien encuentra langostino de talla comercial procura evitar sectores con merluza; quien no lo encuentra suma horas de navegación y búsqueda. La captura dirigida a langostino pierde eficiencia cuando el recurso aparece mezclado con merluza o con tallas que no sostienen una marea comercial.
Las decisiones que adopte el Consejo Federal Pesquero sobre los informes del INIDEP definirán la próxima etapa. La Subárea 11 tiene un límite marcado por el tamaño del langostino. La 12 W lo tiene en la fauna acompañante. Entre ambas variables, la pesquería transita un tramo donde abrir por volumen deja de ser una opción, la calidad de la captura y la protección de la merluza pasan a ordenar la operación.
Se esperan actualizaciones en el transcurso del día que están más cerca del cierre de subáreas que de su apertura a la pesca comercial, pero la definición está sujeta a la interpretación del CFP y a lo que se expida la DNCyFP.






