La Dirección Nacional de Coordinación y Fiscalización Pesquera dispuso el cierre preventivo de la Subárea 11 y dio por finalizada la prospección, tras confirmar que la composición de las capturas quedó fuera de los parámetros biológicos y comerciales requeridos para habilitar la pesca de langostino.
La decisión, comunicada el domingo 26 de julio a la Prefectura Naval Argentina, obliga a los buques congeladores que participaron de la prospección a retirarse de inmediato de esa área. Podrán continuar sus operaciones únicamente en los sectores comerciales que permanecen habilitados.
El fundamento técnico reúne tres datos que cambian el eje de la información: 28,86% de langostino L4 y menor, por encima del máximo admisible de 20%; una relación merluza/langostino de 0,20, con lances que alcanzaron 0.43, y 64% de juveniles de merluza dentro de la captura acompañante.
La medida adopta la recomendación del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero, expresada en la Nota DNI 83 y el Informe Técnico 004/26. El organismo también informó que la prospección no detectó concentraciones aptas que justificaran prolongar las operaciones en la Subárea 11.

La presencia de langostino, por sí sola, dejó de constituir una condición de apertura. La talla predominante fue insuficiente para una operatoria comercial dirigida y la elevada incidencia de merluza agregó un límite biológico inmediato. Con casi dos tercios de juveniles dentro de esa fauna acompañante, sostener la pesca habría trasladado el costo de una captura de corto plazo a una fracción vulnerable del stock de merluza.
La resolución oficial confirma las observaciones recogidas durante la prospección: en la Subárea 11 predominaban ejemplares L3, L4 y menores, mientras los buques extendían horas de búsqueda para encontrar lances con langostino comercial y baja incidencia de merluza. La abundancia registrada carecía de la estructura de tallas necesaria para sostener una habilitación.
El cuadro se profundizó después del temporal del 29 de junio. Las concentraciones que explicaron buena parte de las descargas de las primeras semanas de julio perdieron continuidad espacial y calidad comercial. La merluza volvió a aparecer con fuerza en los lances de la flota tangonera y el descarte de ejemplares adultos se convirtió en una preocupación operativa, especialmente en barcos que utilizan aparejos de mayor abertura vertical.
En ese escenario, parte de la flota se desplazó hacia el norte en busca de concentraciones puntuales de mejor talla. El congelador Valiente I localizó una marca de langostino L1-L2 sin fauna acompañante, una excepción dentro de una marea dominada por rendimientos irregulares, navegación prolongada y capturas mezcladas con merluza.
La comunicación de la Dirección resuelve exclusivamente la situación de la Subárea 11. El documento no dispone una apertura ni un cierre para la Subárea 12 Oeste, cuya definición requiere una comunicación específica de la autoridad pesquera, pero este medio en permanente contacto con capitanes, casi se podría adelantar que la subárea 12 Oeste se encuentra muy condicionada por presencia de merluza y la calidad del langostino no es de las mayores tallas.
La temporada entra en una etapa donde el volumen deja de ordenar las decisiones y el escenario se vuelve incierto. Mientras los capitanes extienden la búsqueda sin encontrar concentraciones estables de langostino comercial, la flota de Rawson prepara su salida. Ayer, el BP Camilo S logró, en el límite de la milla 100, algunos lances con marisco de buena talla y calidad comercial, libre de fauna acompañante. Las expectativas se trasladan ahora hacia las subáreas 6 y 7, donde podrían aparecer mejores condiciones para sostener la operatoria.
La continuidad de la pesca dependerá de capturas con talla comercial, baja presencia de merluza y resultados biológicos que permitan sostener la explotación sin comprometer el recurso acompañante.






