Más de 350 representantes de una veintena de países participaron este martes en Vigo, España, del Foro Global de Sostenibilidad de Productos del Mar, donde el sector pesquero y acuícola puso sobre la mesa avances concretos en certificación, trazabilidad y gestión responsable, en un contexto de creciente exigencia de los mercados internacionales.
El encuentro reunió a expertos de organismos internacionales, empresas y el ámbito científico, consolidándose como un espacio de referencia para discutir cómo la sostenibilidad atraviesa toda la cadena de valor de los productos del mar.
Uno de los ejes centrales del foro fue el cambio de enfoque, la sostenibilidad dejó de ser una consigna, una expresión de deseos, un objetivo inalcanzable; para convertirse en un sistema de medición del desempeño del sector.
En esa línea, desde la Secretaría General de Pesca de España se planteó que el desafío actual pasa por medir el impacto, mejorar la eficiencia y traducir esos avances en mayor competitividad.
Además, se remarcó la necesidad de trasladar ese valor al consumidor a través de mayor trazabilidad, transparencia e información, en un mercado donde las exigencias ya no se limitan al precio o la calidad del producto.
Durante la jornada, los debates se centraron en cinco grandes ejes: certificaciones pesqueras, carbono azul, desarrollo socioeconómico, reducción del desperdicio y áreas marinas protegidas.
En particular, los esquemas de certificación volvieron a aparecer como una herramienta clave para garantizar el origen responsable de los productos del mar y mejorar el posicionamiento en mercados internacionales.
Por otro lado, el concepto de carbono azul —vinculado a la capacidad de los ecosistemas marinos para capturar carbono— fue señalado como un factor creciente en la agenda ambiental del sector, especialmente en el desarrollo de la acuicultura.
También se abordó la necesidad de avanzar en la reducción del desperdicio alimentario y en modelos de consumo más eficientes, en línea con las exigencias de sostenibilidad global.
Otro de los consensos que dejó el encuentro fue el rol central de la ciencia en la toma de decisiones, tanto para la gestión de pesquerías como para el desarrollo de nuevas estrategias productivas.
Desde la FAO, se destacó que los alimentos acuáticos forman parte de la solución frente a los desafíos globales de seguridad alimentaria, por su valor nutricional y su menor impacto ambiental, en especial en regiones en desarrollo.
En ese sentido, el programa “Transformación Azul” fue presentado como una hoja de ruta para mejorar la sostenibilidad del sector, con foco en la gestión de recursos, la acuicultura responsable y el fortalecimiento de las cadenas de valor, incluso en pesquerías de alto impacto, ha sido determinante ese viejo slogan de «pescar mejor» con la idea de tener el menor impacto posible hacia el propio recurso, hacia especies acompañantes y fundamentalmente al medio ambiente del fondo marino.
El foro dejó en claro que la sostenibilidad ya no se limita al plano ambiental, sino que se vincula directamente con la viabilidad económica y social de la actividad.
La necesidad de generar impacto positivo —medible y verificable— aparece hoy como un requisito para operar en los mercados más exigentes, donde la trazabilidad, las certificaciones y la transparencia se consolidan como variables determinantes.
En ese escenario, el desafío para las pesquerías pasa por adaptar sus modelos productivos a estándares cada vez más altos, en un contexto donde la sostenibilidad empieza a definir no solo cómo se produce, sino también quién puede vender.






