Un tripulante del BP Miss Tide debió ser aeroevacuado de urgencia luego de sufrir una presunta emergencia cardíaca mientras el buque desarrollaba tareas de pesca a unas 105 millas náuticas (194 kilómetros) al sudeste de Bahía Blanca en la posición 40°00´S 60°30´W.
El operativo fue coordinado por la Prefectura Naval Argentina después que el capitán de la embarcación informara que uno de los tripulantes, un ciudadano argentino de 54 años, presentaba un intenso dolor en el pecho irradiado hacia el brazo izquierdo, síntomas compatibles con un cuadro cardíaco.
Tras una radioconsulta con el servicio médico de la fuerza, los profesionales recomendaron realizar una aeroevacuación sanitaria para garantizar una atención inmediata, teniendo en cuenta la distancia que separaba al buque de la costa y la necesidad de reducir los tiempos de traslado.
Para concretar el rescate, la Prefectura desplegó un avión desde Viedma y un helicóptero con base en Mar del Plata, ambos con personal especializado en operaciones de búsqueda, rescate y evacuación sanitaria.
Una vez localizado el pesquero, la tripulación aérea ejecutó las maniobras de aproximación y procedió al izado del paciente mediante una canasta sanitaria, una técnica utilizada para este tipo de emergencias cuando las condiciones impiden un traslado convencional.
Finalizada la evacuación, el tripulante fue trasladado por vía aérea hasta tierra firme, donde una ambulancia lo esperaba para derivarlo a un centro asistencial y continuar con el tratamiento médico correspondiente.
La intervención volvió a poner de manifiesto la capacidad operativa de la Prefectura Naval Argentina para responder ante emergencias en alta mar, movilizando en pocas horas medios aéreos y personal especializado para asistir a quienes desarrollan su actividad lejos de la costa, donde una respuesta rápida puede resultar determinante para preservar la vida.
En los últimos operativos coordinados por la Autoridad Marítima, principalmente aquellos con eventos luctuosos, desafortunados, los buques involucrados en emergencias recibieron la orden de apagar sus equipos AIS, con el resultado concreto de evitar a la vista pública lo que ocurre aguas adentro. La práctica es inadmisible, una emergencia marítima exige mayor control, trazabilidad y transparencia, jamás blindar la información.
La situación se agrava frente a la cantidad de buques que navegan con el AIS apagado a apenas tres o cuatro millas náuticas del puerto de Mar del Plata y recién lo activan durante el regreso a la misma distancia. Quien tiene la responsabilidad de hacer cumplir la normativa y proteger la seguridad de la navegación pierde autoridad institucional cuando tolera —o directamente ordena— conductas incompatibles con esas mismas obligaciones.






