La Prefectura Naval Argentina y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) avanzaron en el fortalecimiento del sistema de vigilancia satelital utilizado para controlar los espacios marítimos bajo jurisdicción nacional, con especial atención sobre la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA), la milla 201 y la Plataforma Continental.
Durante una reunión de trabajo encabezada por la directora Ejecutiva y Técnica de la CONAE, Josefina Péres, y el director de Informática y Comunicaciones de Prefectura, prefecto general José Antonio Impollino, los equipos de ambos organismos evaluaron los resultados obtenidos mediante el Sistema Integrado de Vigilancia Electrónico del Mar (SIVEMAR).
La herramienta desarrollada por Prefectura integra en el Sistema Guardacostas información proveniente de los satélites radar argentinos SAOCOM y de constelaciones internacionales asociadas. Al tratarse de tecnología radar, permite obtener información tanto de día como de noche y aun en condiciones de nubosidad o meteorología adversa.
La vigilancia satelital permite detectar buques que dejan de transmitir su posición y cruzar esas imágenes con los registros del Sistema Guardacostas. Apagar el AIS para ocultar una zona de pesca compromete la seguridad de la navegación; también priva a otras embarcaciones de información para advertir su presencia y anticipar maniobras. Cuando esa decisión es deliberada, el secreto comercial se impone sobre una responsabilidad elemental a bordo que es proteger a su tripulación y a quienes comparten el mar.

Esta capacidad adquiere particular relevancia sobre los límites de la ZEEA y en la denominada milla 201, donde se concentra una importante cantidad de buques extranjeros que operan sobre recursos pesqueros transzonales, pero más a menudo es vista apenas pasan las 2/3 millas náuticas de la zona portuaria.
El sistema también es utilizado para detectar manchas sobre la superficie del mar que podrían corresponder a derrames de hidrocarburos, facilitando la generación de alertas y el posterior despliegue de medios para verificar posibles contingencias ambientales.
Entre los próximos pasos, Prefectura y CONAE acordaron avanzar en la incorporación de modelos de inteligencia artificial destinados al procesamiento de las imágenes satelitales. El objetivo es reducir los tiempos de análisis, disminuir falsas alarmas y mejorar la clasificación automática de las embarcaciones detectadas.
La intención es que la información pueda transformarse en alertas operativas con mayor rapidez para orientar el despliegue de guardacostas y aeronaves hacia sectores donde se identifiquen situaciones que requieran fiscalización.
A estas herramientas se suma la utilización de mapas satelitales de viento sobre el mar, empleados tanto para la seguridad de la navegación y las operaciones de búsqueda y salvamento (SAR) como para estimar el desplazamiento de posibles derrames.
La cooperación también alcanzará a la futura misión satelital argentina SABIA-Mar. Prefectura formará parte de su comunidad de usuarios estratégicos y participará de las tareas de validación de los sensores una vez que el satélite se encuentre en órbita, contrastando la información obtenida desde el espacio con datos recabados durante sus operaciones.
En paralelo, ambos organismos proyectan extender las capacidades de vigilancia hacia la Vía Navegable Troncal Paraná-Paraguay, los ríos interiores y sectores de frontera.
En ese ámbito ya se iniciaron proyectos piloto que combinan sensores satelitales con algoritmos de detección de cambios para identificar bajadas no habilitadas, puertos precarios y otras modificaciones del terreno que puedan resultar de interés para las tareas de control.
La incorporación de estas tecnologías busca ampliar la capacidad de seguimiento sobre extensas áreas marítimas y fluviales, integrando información satelital con los medios operativos desplegados por Prefectura para la fiscalización pesquera, la seguridad de la navegación y la respuesta frente a contingencias ambientales.
Los sistemas integrados de vigilancia amplían la capacidad de proteger la vida del hombre de mar y la seguridad de los buques. Su eficacia exige que cada alerta relevante se traduzca en una verificación y que cada infracción comprobada tenga la respuesta correspondiente. Sin aplicación efectiva, la inversión tecnológica queda reducida a una capacidad teórica y el cumplimiento de las reglas, sujeto a criterios discrecionales. Incluso la inteligencia artificial más avanzada encuentra allí su límite: puede detectar una irregularidad; la responsabilidad de actuar sigue en manos de la autoridad.






