Una red perdida representa una inversión que queda bajo el agua y un riesgo que puede continuar después de la marea. Según sus características y las condiciones en que permanece, puede atrapar fauna, afectar el fondo o interferir con otras operaciones. En Argentina, el marcado de artes de pesca es exigible desde mayo de 2024 para los armadores de buques arrastreros comprendidos en la normativa nacional. Su identificación permite reconocer la procedencia del equipo y aportar información para recuperarlo.
El tiempo transcurrido cambia la pregunta: ¿qué capacidad tiene el sistema para seguir los equipos utilizados y documentar sus pérdidas?. PESCARE había abordado la preparación de las empresas en febrero de 2024, cuando la implementación planteaba dificultades operativas y preocupación por los costos. Más de dos años después, evaluar sus resultados requiere conocer cuántos aparejos están registrados y qué ocurre con ellos durante la actividad. La documentación pública consultada permite describir las obligaciones, aunque resulta insuficiente para establecer qué porcentaje de la flota cumple efectivamente con el marcado.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) trabaja sobre esa relación entre identificación y gestión. Entre sus especialistas se encuentra la Dra. María Amparo Pérez Roda, oficial de pesca de FAO (Fishery Officer), – rango ejecutivo de diseño de políticas globales, redacción de tratados/directrices y coordinación de proyectos multilaterales del organismo en Roma -, y coautora de publicaciones sobre prevención y reducción de residuos plásticos pesqueros. Sus aportes vinculan la marca con el seguimiento del aparejo durante su utilización, su eventual pérdida y su disposición final.
Una identificación adaptada al trabajo a bordo
La Disposición DNCyFP Nro. 4/2023 estableció el marcado de los aparejos utilizados por los arrastreros de bandera argentina alcanzados por la medida. Exige un mínimo de cuatro marcas en las redes, identificación de otros componentes y declaración de pérdidas o abandonos en el Parte de Pesca Electrónico. También prevé verificaciones y consecuencias sancionatorias por incumplimiento.
El sistema fue ajustado mediante la Disposición DNCyFP Nro. 6/2023, publicada el 8 de diciembre de ese año, que creó el módulo “Aparejos de Pesca” del Sistema Federal de Información de Pesca y Acuicultura (SiFIPA) y sustituyó los anexos de codificación y ubicación de las marcas.
La modificación contempló una condición cotidiana de la actividad: los copos o bolsas de red y las boyas sufren desgaste y pueden reemplazarse entre distintos equipos e incluso entre distintos buques de un mismo grupo económico. Su identificación debía admitir esa intercambiabilidad, evitar la erogación económica de su marcado laser individual y conservar la referencia del responsable del aparejo
Los rederos ocupan un lugar central en ese circuito. Su intervención en el armado y reparación permite vincular el trabajo del taller con los registros utilizados por la administración pesquera.
El Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) aportó ensayos al diseño inicial. Una experiencia comprendió 7 mareas, 131 lances y 350 horas de arrastre: todas las marcas conservaron su legibilidad y el 75 % presentó un estado de conservación aceptable. Los resultados fueron preliminares, sujetos a las diferencias entre redes y modalidades de operación.
El aporte de Pérez Roda y Lansley
En 2023, Pérez Roda y Jon Lansley presentaron el trabajo Understanding fishing gear marking systems, en el ámbito técnico conjunto de la FAO y el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES). El planteo integra la identificación con la notificación de pérdidas, la recuperación y la disposición de los aparejos.
La consecuencia práctica es concreta: el código adquiere valor cuando permite consultar un registro y actuar sobre la información. Una pieza recuperada puede ayudar a establecer su procedencia; un reporte de pérdida, acompañado por una ubicación precisa y una descripción del equipo, puede orientar la búsqueda y documentar las circunstancias del incidente.
Pérez Roda también es coautora del informe de buenas prácticas publicado en 2022 por la FAO y la Organización Marítima Internacional (OMI). El documento reúne diez estudios de caso y recomienda mecanismos que favorezcan la comunicación de pérdidas accidentales, sin atribuir automáticamente una falta al pescador por el hecho de reportarlas.
El propósito es obtener avisos tempranos y aumentar las posibilidades de recuperación. Esa recomendación internacional debe distinguirse del régimen sancionatorio aplicable en cada país. Para la administración pesquera, su utilidad reside en contar con información confiable de quienes conocen cómo y dónde ocurrió la pérdida.
Cairns, Australia: el marcado en la agenda técnica de 2026
La reunión anual del grupo ICES-FAO sobre tecnología pesquera y comportamiento de los peces y el simposio conjunto se desarrollaron del 11 al 15 de mayo de 2026 en Cairns, Australia, con 115 especialistas de 36 países, según la comunicación oficial publicada por la FAO el 28 de mayo. La agenda incluyó reducción de aparejos perdidos, eficiencia y seguridad de las operaciones.
El marcado contó con un grupo específico, entre cuyos convocantes figuran Pérez Roda y Ricardo Roth, del INIDEP. Sus objetivos comprenden evaluar diseños de marcas, identificar las artes que requieren atención prioritaria e integrar los registros de equipos con los de buques y autorizaciones de pesca.
La resistencia de los materiales, la ubicación de las identificaciones y el mantenimiento de los registros siguen siendo cuestiones técnicas por desarrollar y evaluar. El programa contempla soluciones de distinta complejidad según el riesgo y las condiciones de cada pesquería.
Ese mismo mes, Argentina participó en la segunda reunión regional sudamericana del proyecto GloLitter Partnerships, realizada en Santiago de Chile. El encuentro abordó el marcado de artes y la gestión de residuos de los buques, con representantes de seis países.
“La cooperación regional es clave”, sostuvo Pérez Roda en la comunicación publicada por la FAO el 29 de mayo de 2026. La especialista vinculó ese trabajo con la aplicación de compromisos internacionales mediante acciones concretas y con la importancia económica y alimentaria de proteger los océanos.
Cómo medir el resultado en la flota
La cantidad de equipos registrados, las pérdidas declaradas y las recuperaciones documentadas permitirían evaluar el funcionamiento del sistema argentino. Comparar esos datos a lo largo del tiempo ayudaría a reconocer problemas recurrentes y determinar dónde hacen falta ajustes.
La evaluación debe distinguir entre tipos de aparejos. Los fundamentos de la regulación nacional señalan que las redes de arrastre rara vez se pierden completas, aunque pueden sufrir enganches y roturas parciales. También reconocen una mayor exposición de ciertas artes pasivas, como redes de enmalle y trampas. Esa diferencia resulta relevante para organizar controles y tareas de recuperación.
El seguimiento continúa cuando los materiales vuelven a puerto. El enfoque internacional incorpora la recepción de equipos fuera de uso y su posible aprovechamiento mediante reciclado, una etapa que requiere instalaciones y circuitos de gestión en tierra.
El resultado podrá medirse cuando sea posible reconstruir el recorrido de un aparejo desde su registro hasta su recuperación o disposición final. Para el armador, esa información puede ayudar a recuperar equipos y comprender las causas de sus pérdidas. Para la gestión pesquera, permite localizar problemas y dirigir las medidas de prevención hacia las operaciones donde resulten necesarias; y para los océanos y la diversidad marina, contribuir y garantizar a preservar el equilibrio sostenible de los recursos vivos del mar para las futuras generaciones.






